Redacción
La Unión Europea (UE) ha lanzado la iniciativa Solución Multidisciplinar de Asistencia al Paciente en Cardio-oncología (Compass es su acrónimo en inglés) que pretende transformar la atención en cardio-oncología mediante el uso de inteligencia artificial (IA), biomarcadores avanzados y tecnologías digitales.
Este proyecto se inició el 1 de marzo de 2026 y se engloba dentro de la Innovative Health Initiative (IHI) y cuenta con un presupuesto superior a los 50 millones de euros. Colaboran más de 60 entidades de 25 países, entre hospitales, centros de investigación, universidades, empresas tecnológicas y organizaciones de pacientes. Entre estas entidades se encuentra el Centro de Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC).
Se estima que uno de cada cuatro tratamientos oncológicos requiere advertencias por posibles complicaciones cardíacas o vasculares
Desde esta institución señalan que, a medida que aumentan las tasas de supervivencia al cáncer, también lo hacen los efectos secundarios cardiovasculares. Se estima que uno de cada cuatro tratamientos oncológicos requiere advertencias por posibles complicaciones cardíacas o vasculares, lo que plantea nuevos retos para pacientes y sistemas sanitario.
Este proyecto abordará este desafío mediante el desarrollo de modelos predictivos basados en inteligencia artificial, el uso de biomarcadores en sangre, técnicas avanzadas de imagen médica y sistemas de monitorización continua. Estas herramientas permitirán identificar el riesgo antes de la aparición de síntomas y facilitar una atención más segura y personalizada.


«Utilizamos modelos experimentales de cardiotoxicidad por antraciclinas, en los que probamos diferentes sondas de imagen para evaluar si es posible desarrollar nuevas modalidades de imagen que permitan detectar de forma precoz la cardiotoxicidad», ha señalado el Dr. Borja Ibáñez, director científico del CNIC, cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y jefe de grupo del Cibercv.
Estas herramientas permitirán identificar el riesgo antes de la aparición de síntomas y facilitar una atención más segura y personalizada
En la parte clínica, que lidera el CNIC dentro del consorcio, el objetivo es desarrollar nuevas escalas de riesgo para identificar la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares en pacientes supervivientes de cáncer a largo plazo.
«Reuniremos bases de datos internacionales con unos 100.000 pacientes para desarrollar modelos que permitan predecir el riesgo cardiovascular. Además, analizaremos el impacto de la inmunoterapia en la aterosclerosis silente como parte de un subproyecto complementario», ha explicado el Dr. Ibáñez.
El proyecto también contempla el desarrollo de nuevos modelos asistenciales que refuercen la colaboración entre cardiólogos, oncólogos y otros profesionales sanitarios, así como estrategias de seguimiento a largo plazo para pacientes oncológicos.
Asimismo, Compass incorpora la perspectiva del paciente mediante herramientas digitales, materiales educativos y acciones de concienciación destinadas a mejorar el conocimiento sobre los riesgos cardiovasculares asociados al cáncer y sus tratamientos.












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