La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la Confederación Brasilera de Fútbol (CBF) adoptaron recientemente una medida disciplinaria que ha generado debate en el fútbol sudamericano: la prohibición de pararse sobre la pelota con ambos pies durante el desarrollo de un partido.
Aunque la decisión ha sido interpretada por algunos como un cambio en las reglas del juego, las entidades han aclarado que se trata de una interpretación reglamentaria dentro del marco disciplinario vigente, no de una modificación global de las normas del fútbol.
AFA y CBF oficializan sanción por conducta antideportiva
La AFA formalizó esta disposición a través de la Circular 01/26 de la Dirección Nacional de Arbitraje, emitida en abril de 2026. En ella se establece que esta acción será considerada una conducta antideportiva, sancionable con tarjeta amarilla y la concesión de un tiro libre indirecto para el equipo rival. La medida aplica a todas las competiciones organizadas por la AFA, incluyendo la Liga Profesional y las categorías de ascenso.

Una decisión similar ya había sido adoptada previamente por la CBF en 2025. En ese caso, el organismo brasileño argumentó que este tipo de acciones constituyen una provocación innecesaria y una falta de respeto hacia el adversario. Ambas federaciones coinciden en que el criterio sancionatorio se activa únicamente cuando el árbitro interpreta una intención provocadora, diferenciando claramente entre una maniobra técnica legítima y un gesto considerado ofensivo.
Con esto, se aclara que esta disposición no forma parte de las reglas universales del fútbol establecidas por la International Football Association Board (IFAB). Se trata, en cambio, de una aplicación local dentro del marco de la conducta antideportiva, lo que implica que su implementación puede variar según cada país o competencia.
«Es rídiculo»: Opiniones a favor y en contra
Claramente, la medida ha generado reacciones inmediatas entre futbolistas y actores del entorno deportivo, con posturas marcadamente divididas.
Entre las críticas más fuertes aparece el neerlandés Memphis Depay, quien calificó la decisión como “ridícula” y contraria al ‘Jogo bonito’, cuestionando que se limite la expresión y creatividad en el campo. En la misma línea, el brasileño Neymar expresó en redes sociales que con este tipo de medidas “el fútbol es cada vez más aburrido”.
En contraste, algunas voces han respaldado o comprendido la medida. El futbolista Julián Palacios, protagonista de una jugada que generó polémica en Argentina, reconoció que su acción provocó un conflicto innecesario, aceptando el criterio arbitral. A nivel institucional, Federico Beligoy, director nacional de arbitraje de la AFA, defendió la norma al considerar que este tipo de gestos provoca enfrentamientos «que rompen el ritmo del juego y afecta la imagen del fútbol.»
Sanciones y criterios arbitrales: ¿qué se castiga realmente?
Las sanciones establecidas por AFA y CBF siguen una lógica progresiva, dependiendo del contexto del partido y del comportamiento del jugador. La sanción principal es la tarjeta amarilla, acompañada de un tiro libre indirecto desde el lugar donde se produjo la acción. Esta reanudación es formal y no simbólica, lo que refuerza el carácter disciplinario de la medida.
Sin embargo, existen escenarios en los que la sanción puede escalar. Si el jugador ya había sido amonestado previamente, la acción puede derivar en una expulsión por doble amarilla, lo que implica una tarjeta roja automática. Asimismo, si el gesto provoca una reacción violenta (empujones, insultos o enfrentamientos), el árbitro puede sancionar con expulsión directa, aunque en este caso la tarjeta roja responde a la conducta violenta posterior y no al acto inicial de pararse sobre el balón.
En el plano disciplinario, el árbitro también tiene la facultad de consignar lo ocurrido en su informe oficial. Esto puede dar lugar a sanciones adicionales, como multas económicas o advertencias, especialmente en casos de reincidencia o cuando la acción genera alteraciones significativas en el desarrollo del partido.
Un punto clave en la interpretación arbitral es que no se sanciona el gesto técnico en sí mismo, sino la intencionalidad. Acciones como pisar el balón momentáneamente o utilizarlo para control no son penalizadas. En cambio, el hecho de subirse sobre el balón con ambos pies, en un contexto que pueda interpretarse como burla o provocación, sí activa la sanción.
Es importante aclarar que esta medida no implica sanciones como penal, tiro libre directo o expulsión automática. Tampoco tiene carácter global. Su aplicación responde a un criterio específico adoptado por federaciones nacionales que buscan regular comportamientos considerados contrarios al espíritu del juego.












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