Un potente terremoto de magnitud 7,7 estremeció este lunes la costa noreste de Japón, generando un tsunami y activando una inusual alerta oficial ante la posibilidad de un movimiento telúrico aún más fuerte en los próximos días. Las autoridades mantienen en máxima vigilancia a más de un centenar de municipios y han instado a la población a prepararse para evacuaciones inmediatas.
El sismo se registró a las 16:53 (hora local) frente a la costa de Iwate, a una profundidad de 20 kilómetros y a unos 100 kilómetros mar adentro, según la Agencia Meteorológica de Japón. El temblor alcanzó niveles de entre 5 y 7 en la escala sísmica japonesa en regiones como Aomori, Iwate y Miyagi, mientras que en Tokio se percibió con intensidad 3, con edificios balanceándose durante varios minutos.
Las autoridades emitieron una alerta especial para 182 municipios, desde Hokkaido hasta la prefectura de Chiba, instando a los residentes a revisar rutas de evacuación, planes familiares y medios de comunicación ante una posible emergencia mayor.
El terremoto generó un tsunami con olas de hasta 80 centímetros en el puerto de Kuji, en Iwate, y registros de entre 20 y 40 centímetros en distintos puntos del noreste del país. Inicialmente, las autoridades habían advertido sobre olas de hasta tres metros, pero la alerta fue rebajada horas después a un aviso con menor riesgo.
Riesgo de un nuevo gran terremoto
Uno de los aspectos más preocupantes es que Japón activó su sistema de “aviso de terremoto posterior”, implementado en 2022, que contempla la posibilidad de un sismo aún más fuerte tras un evento de gran magnitud en la región.
Según la Agencia Meteorológica, la probabilidad de un terremoto de magnitud 8 o superior aumenta temporalmente hasta alrededor del 1%, diez veces más que en condiciones normales, aunque sigue siendo baja en términos absolutos.
Expertos advirtieron que los próximos dos o tres días serán críticos, ya que históricamente la región ha registrado réplicas significativas tras grandes sismos, como ocurrió en 2015 frente a la costa de Sanriku.
Evacuaciones, daños y respuesta del gobierno
El impacto llevó a la emisión de órdenes de evacuación para cerca de 172.000 personas en Hokkaido, Iwate, Aomori, Miyagi y Fukushima. Hasta el momento, se ha reportado un herido —un hombre que cayó por una escalera en Hachinohe— y cortes de energía en alrededor de 100 hogares.
El gobierno japonés, a través del portavoz Minoru Kihara, informó la creación de un centro de gestión de crisis para coordinar las labores de emergencia. “Estamos haciendo todo lo posible para evaluar la situación y responder rápidamente”, aseguró.
Por su parte, la primera ministra Sanae Takaichi pidió mantener la calma, pero estar listos para evacuar en cualquier momento, especialmente en zonas costeras.
Las Fuerzas de Autodefensa desplegaron medios aéreos para evaluar daños, mientras que el sistema ferroviario sufrió interrupciones parciales, aunque algunas líneas de alta velocidad ya retomaron operaciones. Las autoridades también confirmaron que no se detectaron anomalías en las centrales nucleares, incluidas las instalaciones de Fukushima.
Un recuerdo del desastre de 2011
Las alertas y llamados a evacuar reavivaron el recuerdo del devastador Terremoto y tsunami de Japón de 2011, que dejó cerca de 20.000 muertos y provocó una de las mayores crisis nucleares de la historia reciente.
Los presentadores de la televisión pública japonesa NHK fueron enfáticos: “¡Tsunami! ¡Evacúen! No miren atrás”, repitiendo mensajes de emergencia en varios idiomas.
Las autoridades advirtieron que, además de nuevas réplicas, existe riesgo de deslizamientos de tierra en los próximos días debido a las lluvias previstas, lo que podría agravar la situación en las zonas más afectadas.











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