
Los tres niños heridos tras la activación de un campo minado en zona rural de Nariño evolucionan de manera positiva en el Hospital Universitario del Valle (HUV) Evaristo García de Cali, donde reciben atención médica especializada.
De acuerdo con el más reciente comunicado del centro asistencial, ninguno de los menores ha requerido amputaciones, pese a la gravedad de las lesiones.
«Actualmente, uno de los pacientes se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en condiciones estables, bajo monitoreo permanente por parte del equipo médico especializado. Los otros dos menores permanecen en la Unidad de Cuidado Intermedio, donde continúan su proceso de recuperación tras las intervenciones quirúrgicas realizadas», reza el comunicado.
El hospital informó que, tras las cirugías y el monitoreo constante del equipo multidisciplinario, los menores han mostrado signos de mejoría, además, el HUV enfatizó en que, hasta el momento, ninguno de los menores ha requerido amputación.
«A pesar de la magnitud y complejidad de las lesiones, todos los pacientes han evolucionado de manera favorable. Hasta el momento, ninguno de los menores ha requerido procedimientos de amputación», continúa el comunicado.
De igual manera, se precisó que uno de los niños requirió manejo especializado por parte del equipo de ortopedia, así como una intervención quirúrgica para tratar heridas a nivel abdominal, permaneciendo actualmente en vigilancia estricta.
Atención integral y seguimiento
En el comunicado, el centro médico reiteró su compromiso con la recuperación de los menores, destacando la capacidad técnica y humana dispuesta para su atención.
«El Hospital Universitario del Valle reitera su compromiso con la recuperación total de estos menores, disponiendo de toda la capacidad científica, tecnológica y humana necesaria para garantizar su bienestar y estabilidad», concluye el comunicado.
Sobre los hechos
Los menores resultaron heridos mientras jugaban tras la activación de un campo minado en la vereda La Laguna, zona rural del municipio de Olaya Herrera, departamento de Nariño, un hecho que volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrentan las comunidades en territorios afectados por la presencia de grupos armados ilegales y la instalación de minas antipersonal.
El caso generó rechazo a nivel nacional y reavivó el llamado de diferentes sectores para reforzar las acciones de desminado y protección a la población civil, especialmente a los niños, quienes siguen siendo víctimas de este tipo de artefactos en medio del conflicto.
Mientras avanzan las investigaciones sobre lo ocurrido, la atención se mantiene en la recuperación de los tres menores, cuyo estado de salud hoy representa una señal de esperanza dentro de una tragedia que aún deja profundas preocupaciones en materia de seguridad.













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