La crisis energética derivada del conflicto en Medio Oriente comienza a golpear con fuerza al sector aéreo europeo. El grupo Lufthansa anunció que cancelará 20.000 vuelos de corta distancia en toda su red antes de octubre, como parte de un plan de ajuste orientado a reducir el consumo de combustible en más de 40.000 toneladas métricas.
La decisión responde al fuerte incremento en los costos operativos. Según la aerolínea alemana, el precio del combustible para aviones se ha duplicado desde el estallido del conflicto con Irán, lo que ha obligado a revisar de manera urgente su estructura de rutas.
El anuncio se produce pocos días después de otra medida drástica: la retirada anticipada de los 27 aviones de su filial regional Lufthansa CityLine. El encarecimiento del combustible y las dificultades en el suministro han llevado a la compañía a reducir capacidad de forma acelerada, especialmente en los trayectos menos rentables.
Esta semana ya han sido cancelado vuelos
Los primeros efectos ya se sienten en la operación diaria. Lufthansa confirmó que al menos 120 vuelos fueron cancelados el lunes, y adelantó que la planificación de rutas a mediano plazo será completamente revisada en las próximas semanas. La nueva programación se dará a conocer entre finales de abril y comienzos de mayo, mientras los pasajeros afectados ya han comenzado a ser notificados.
Las cancelaciones impactarán directamente en algunos de los principales centros de conexión del grupo en Europa, incluyendo Frankfurt, Múnich, Zúrich, Viena, Bruselas y Roma. El objetivo, según la compañía, es recortar los vuelos de corta distancia que ya no resultan rentables bajo las actuales condiciones del mercado.
A pesar del recorte masivo, Lufthansa intentó enviar un mensaje de calma al asegurar que el suministro de combustible del grupo está garantizado en el corto plazo, aunque reconoció que continuará aplicando “optimizaciones” en sus horarios.
¿La crisis afecta solo a Lufthansa?
La situación no es aislada. Otras aerolíneas europeas también han comenzado a ajustar sus operaciones. SAS Scandinavian Airlines anunció la cancelación de cerca de mil vuelos, mientras que Air France-KLM optó por trasladar parte del impacto a los pasajeros mediante un recargo de 100 euros en los vuelos de larga distancia.
En paralelo, la Comisión Europea se prepara para presentar su plan “AccelerateEU”, una estrategia con la que busca mitigar los efectos de la crisis energética generada por la guerra en Medio Oriente.












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