abordaje integral para reducir reingresos

Redacción
La insuficiencia cardíaca se consolida como uno de los grandes retos clínicos y organizativos del sistema sanitario, debido tanto a la complejidad de su abordaje como a la elevada carga asistencial que genera a lo largo de todo el proceso de atención. En España, más de 770.000 personas viven con esta enfermedad, que constituye la primera causa de ingreso hospitalario en mayores de 65 años y genera un coste estimado de 2.500 millones de euros anuales, cerca del 4% del gasto sanitario total.

«Dar respuesta a este escenario exige replantear el modelo asistencial. El abordaje de la insuficiencia cardiaca debe orientarse hacia estrategias más integrales y proactivas, capaces de anticipar la descompensación clínica y reducir la carga asistencial asociada a reingresos evitables», subraya el Dr. Luis Cabeza Osorio, presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Madrid y Castilla‑La Mancha (Somimaca).

Más de 770.000 personas viven con insuficiencia cardíaca en España, primera causa de ingreso hospitalario en mayores de 65 años

En este contexto, la VI Jornada de Actualización en Insuficiencia Cardíaca, organizada por la sociedad y celebrada el 23 de abril en el Hospital Universitario de Getafe, reunió a especialistas en Medicina Interna para analizar los avances terapéuticos y organizativos necesarios para mejorar los resultados en salud y avanzar hacia la sostenibilidad del sistema sanitario.

«Los pacientes con insuficiencia cardíaca rara vez presentan una sola enfermedad«, destaca el Dr. Cabeza Osorio, quien añade que «el internista aporta una visión global del paciente, clave para tomar decisiones clínicas ajustadas a su complejidad real y para garantizar la continuidad asistencial».

Innovación terapéutica en insuficiencia cardíaca

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad en constante evolución, marcada por la incorporación progresiva de nuevas terapias y actualizaciones en su abordaje clínico, que introducen distintas dianas terapéuticas. Un escenario que obliga a los profesionales sanitarios a mantener una actualización continua y, en muchos casos, a replantear la estrategia terapéutica.

Somimaca defiende estrategias integrales y proactivas para anticipar la descompensación clínica y reducir reingresos evitables

Uno de los principales debates abordados durante la jornada giró en torno al uso de los betabloqueantes en pacientes con antecedentes de infarto, ya que, como explicó el Dr. Cabeza Osorio, «los estudios más recientes indican que su beneficio a largo plazo podría depender de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, lo que ha generado un amplio debate clínico»,

Durante la jornada también se analizó la posible incorporación de la finerenona como nueva diana terapéutica. Aunque todavía no cuenta con una indicación específica en insuficiencia cardiaca, «todo apunta a que en un futuro próximo podría convertirse en una nueva herramienta dentro del arsenal terapéutico», señaló el presidente de Somimaca.

Asimismo, se abordó el papel de la incompetencia cronotrópica en pacientes portadores de dispositivos intracardiacos, una condición que puede contribuir a optimizar el manejo clínico, pero que requiere un diagnóstico sistemático, así como un seguimiento y ajuste del tratamiento altamente individualizados.

La transición tras el alta hospitalaria es un momento crítico para prevenir nuevas descompensaciones

La obesidad y su abordaje terapéutico fueron también objeto de un amplio debate en relación con la insuficiencia cardiaca. Cada vez son más los estudios que respaldan que los nuevos tratamientos abren un campo de acción relevante en el manejo conjunto de ambas patologías, con un impacto potencial significativo en la evolución clínica de los pacientes.

Por último, la amiloidosis cardiaca centró parte de la atención como una enfermedad cada vez más diagnosticada en nuestro entorno, impulsada por el mayor conocimiento sobre la misma y su creciente presencia en la práctica clínica diaria. En este ámbito, «los avances terapéuticos de los últimos años han supuesto un cambio muy relevante, con tratamientos capaces de frenar la progresión de la enfermedad e incluso revertirla parcialmente, mejorando de forma notable el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes», destacó el Dr. Cabeza.

Coordinación asistencial y abordaje multidisciplinar

El manejo de la insuficiencia cardíaca requiere una valoración multidisciplinar y una coordinación estrecha entre todos los profesionales implicados. En este sentido, la colaboración entre el hospital y la atención primaria resulta clave para garantizar una atención eficaz y segura.

«Cada vez que el hospital y el centro de salud acortan su distancia, mejora el manejo del paciente y aumenta su seguridad», subraya el Dr. Cabeza Osorio, quien insiste en que este flujo de comunicación debe considerarse una prioridad organizativa.

La coordinación entre hospital, atención primaria y enfermería resulta clave para mejorar la seguridad del paciente tras el alta

En este contexto, la enfermería desempeña un papel fundamental. Durante una mesa dedicada a la Atención Primaria se puso en valor su contribución al seguimiento del paciente con insuficiencia cardiaca, tanto en el entorno domiciliario como en la conexión entre niveles asistenciales. «La enfermería forma parte esencial en el manejo de la insuficiencia cardíaca», recordó el presidente de Somimaca, en referencia a iniciativas como el proyecto PAI‑IC, impulsado en la Comunidad de Madrid para reforzar la continuidad asistencial.

La transición tras el alta hospitalaria se identifica como uno de los momentos de mayor vulnerabilidad para el paciente y, por tanto, como una etapa crítica para prevenir nuevas descompensaciones. «Si queremos mejorar de forma real el manejo de esta enfermedad, es imprescindible una coordinación excepcional entre todos los profesionales», concluye el Dr. Luis Cabeza Osorio.

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