Preocupación en el Congreso por impacto de la inteligencia artificial en la democracia y el Estado

Una advertencia sobre el futuro del poder político en la era digital empezó a tomar fuerza en el Congreso. El representante a la Cámara Alejandro Toro, que fue presidente de al Comisión de Seguridad y Defensa, aseguró que la inteligencia artificial ya no es un asunto exclusivamente tecnológico, sino una disputa directa por el control de las decisiones que afectan a los ciudadanos, la democracia y la soberanía de los Estados.

Según el congresista, el avance acelerado de los algoritmos, las plataformas digitales y las grandes corporaciones tecnológicas está superando la capacidad de reacción de los gobiernos, generando un desfase que podría tener consecuencias estructurales en países como Colombia. “Durante mucho tiempo se vendió la inteligencia artificial como un asunto de innovación, eficiencia y modernización. Pero lo que está en juego no es solamente un cambio tecnológico: es una disputa por el poder. Y esa disputa ya empezó”, afirmó.

El llamado se produce en medio de un contexto se comienza a discutir el papel de la inteligencia artificial en ámbitos sensibles como el empleo, la seguridad y la regulación estatal. Toro advierte que el problema no es si estas tecnologías traerán beneficios, sino bajo qué condiciones se están implementando y quién tiene el control real sobre ellas.

El representante señaló que existe un rezago preocupante en la forma en que el Estado enfrenta estos desafíos. “El Congreso me confirmó algo inquietante: el Estado sigue legislando con la velocidad del siglo XX frente a tecnologías que ya están reorganizando el siglo XXI. Mientras las democracias discuten, las plataformas avanzan; mientras los gobiernos dudan, los algoritmos aprenden, clasifican, vigilan y deciden”, sostuvo.

También puso sobre la mesa riesgos concretos como la automatización del trabajo, el desarrollo de armas autónomas letales y la creciente concentración de poder en manos de actores tecnológicos globales. A su juicio, estos factores no solo impactan la economía, sino que pueden redefinir la estructura misma de la democracia.

“Si la política no entra ya a gobernar la inteligencia artificial, la inteligencia artificial va a terminar reorganizando la política. Y eso significa también reorganizar el trabajo, la seguridad, la economía e incluso la autonomía de los Estados”, advirtió.

Dijo además que América Latina enfrenta un riesgo adicional: La falta de regulación y de estrategias claras podría dejar a la región en una posición de dependencia frente a las grandes potencias tecnológicas.

Esta advertencia está materializada en paralelo en su libro “El fin del control humano”, en el que desarrolla estas preocupaciones y busca “instalar en el debate público” el papel de la inteligencia artificial en la política contemporánea. La obra será presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO).

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