
Hay consternación en el país por el asesinato del periodista y líder social Mateo Pérez Rueda, un hecho que vuelve a encender las alertas sobre la situación de seguridad para quienes ejercen liderazgo social y periodismo en zonas de conflicto.
El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, se pronunció tras este crimen y lo incluyó como el caso número 57 de líderes asesinados en lo corrido de 2026.
Mateo Pérez Rueda, joven periodista, director de la revista El Confidente y estudiante universitario, desarrollaba un trabajo cercano con las comunidades en el norte de Antioquia, especialmente en los municipios de Yarumal y Briceño.
Su labor estaba enfocada en visibilizar las problemáticas sociales y los efectos del conflicto armado en estos territorios, denunciando riesgos, amenazas y vulneraciones a los derechos humanos.
De acuerdo con la información conocida, el periodista se encontraba en la vereda El Palmichal, en jurisdicción de Briceño, realizando cubrimiento sobre enfrentamientos armados en la zona, cuando fue reportada su desaparición.
¿Quiénes serían los responsables del asesinato del periodista Mateo Pérez?
Horas después, su cuerpo sin vida fue entregado a una comisión humanitaria. Según Indepaz, los presuntos responsables serían integrantes del Frente 36 del Estado Mayor de Bloques y Frentes.
Este hecho se da en un contexto complejo. La Defensoría del Pueblo ya había emitido alertas tempranas sobre la situación en este municipio.
En particular, y de acuerdo con Indepaz, la alerta temprana 019 de 2025 advertía un riesgo inminente por la intensificación de disputas entre grupos armados ilegales, entre ellos disidencias de las FARC, estructuras conocidas como guerrillas campesinas y el Clan del Golfo.
En la región hacen presencia varios actores armados
Estas confrontaciones han generado graves afectaciones a la población civil, incluyendo desplazamientos, confinamientos, homicidios y control social en varias zonas del territorio.
Indepaz también señaló que en esta región hacen presencia varios actores armados, lo que incrementa el nivel de riesgo para líderes sociales, defensores de derechos humanos y periodistas que realizan su labor en terreno.
El asesinato de Mateo Pérez no solo representa la pérdida de una vida joven comprometida con su comunidad, sino también un golpe a la libertad de prensa y al derecho a informar en regiones donde contar la realidad puede costar la vida.
Desde distintas organizaciones sociales se ha reiterado el llamado al Estado para fortalecer las garantías de protección y adoptar medidas urgentes que permitan salvaguardar la vida de quienes ejercen liderazgo en los territorios.
Mateo Pérez: un joven comprometido, valiente y cercano a la gente
Este caso vuelve a poner sobre la mesa una preocupación que se mantiene vigente: la persistencia de la violencia en zonas rurales y el riesgo permanente para quienes buscan visibilizar lo que allí ocurre.
Mientras tanto, familiares, colegas y comunidades recuerdan a Mateo Pérez como un joven comprometido, valiente y cercano a la gente, que encontró en el periodismo una herramienta para denunciar y acompañar.
Un crimen que no solo enluta a Antioquia, sino que deja una nueva pregunta abierta sobre las garantías reales para ejercer el periodismo en Colombia.











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