Un grupo de pasajeros estadounidenses del crucero MV Hondius, escenario de un brote de hantavirus que ya deja tres muertos y varios enfermos, llegó durante la madrugada de este lunes a Nebraska para someterse a controles médicos especializados y seguimiento epidemiológico.
El avión aterrizó en el aeropuerto Eppley de Omaha hacia las 2:30 a. m., hora local, con 17 ciudadanos estadounidenses y un ciudadano británico residente en Estados Unidos a bordo, según informó la ministra de Sanidad española, Mónica García.
Las autoridades sanitarias estadounidenses confirmaron que uno de los pasajeros dio positivo al virus —aunque sin síntomas graves— y otro presentó síntomas leves compatibles con la enfermedad. Ambos viajaron en unidades de biocontención “por precaución”, indicó el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS).
El pasajero considerado positivo será trasladado directamente a la unidad de bioseguridad del University of Nebraska Medical Center, mientras que el resto permanecerá bajo evaluación en la Unidad Nacional de Cuarentena del mismo complejo médico.
Pruebas contradictorias y vigilancia médica
El Ministerio de Sanidad de España explicó que el caso positivo fue detectado después de que un funcionario del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades subiera al barco para evaluar a los pasajeros.
“Se realizó una prueba diagnóstica y se envió a dos laboratorios; en uno de ellos, las autoridades estadounidenses consideraron que el resultado era un positivo débil, aunque para nosotros no fue concluyente. El resultado de la segunda prueba fue negativo”, señaló el ministerio en un comunicado.
Las autoridades españolas agregaron que el pasajero no presentó síntomas durante su permanencia en Cabo Verde, pero Estados Unidos decidió tratar el caso como positivo por precaución.
El segundo pasajero estadounidense desarrolló “una tos leve” el 6 de mayo, aunque los síntomas desaparecieron posteriormente, según el mismo reporte.
Funcionarios de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) han estado monitoreando a los viajeros desde que desembarcaron en Tenerife.
La única unidad federal de cuarentena en EE.UU.
Las instalaciones de Omaha, operadas por Nebraska Medicine, son consideradas las únicas unidades de cuarentena financiadas por el gobierno federal diseñadas específicamente para albergar y monitorear personas expuestas a enfermedades infecciosas de alta gravedad.
El centro cuenta con 20 habitaciones individuales de aproximadamente 28 metros cuadrados equipadas con sistemas de presión de aire negativa para evitar la propagación de posibles virus. Según el hospital, las habitaciones incluyen baño privado, acceso a internet, aparatos de ejercicio y servicio de comidas para pacientes que deben permanecer largos periodos bajo observación.
El rector interino del hospital, el doctor H. Dele Davis, explicó que los pasajeros serán examinados para detectar síntomas tempranos del hantavirus, entre ellos fiebre, dolores musculares y diarrea.
La unidad de biocontención del centro ya fue utilizada durante el brote de ébola de 2014 y posteriormente para algunos de los primeros pacientes con COVID-19 procedentes del crucero Diamond Princess en 2020.
Seguimiento durante seis semanas
El director de los Institutos Nacionales de Salud y director interino de los CDC, Jay Bhattacharya, afirmó que los pasajeros podrán regresar a sus hogares una vez sean evaluados, siempre que los protocolos de seguridad lo permitan.
Bhattacharya explicó que las autoridades sanitarias entrevistarán a cada pasajero para determinar su nivel de exposición y riesgo. Aquellos considerados de “bajo riesgo” serían quienes no tuvieron contacto estrecho con personas sintomáticas.
“Si quieren regresar a casa y su situación familiar lo permite, los llevaremos de forma segura sin exponer a otras personas en el camino”, afirmó.
Una vez regresen a sus estados de residencia, los pasajeros permanecerán bajo vigilancia domiciliaria diaria durante 42 días, el tiempo máximo estimado de incubación del virus.
Según las autoridades sanitarias, quienes no den positivo no estarán formalmente en cuarentena, aunque sí deberán limitar actividades sociales y colaborar estrechamente con sus departamentos locales de salud.
Ocho casos relacionados con el crucero
La World Health Organization (OMS) informó que el brote fue reportado oficialmente el 2 de mayo y que, hasta el 8 de mayo, se habían identificado ocho casos asociados al crucero: seis confirmados por laboratorio y dos probables.
Hasta el 9 de mayo habían muerto tres pasajeros: una pareja neerlandesa y un ciudadano alemán.
Además, las autoridades estadounidenses vigilan a otros siete pasajeros que regresaron previamente a Arizona, California, Georgia, Texas y Virginia. Nueva Jersey y Utah también reportaron personas bajo monitoreo.
El hantavirus suele transmitirse por contacto con orina o heces de roedores infectados. Sin embargo, la cepa detectada en este brote —el virus de los Andes— puede transmitirse excepcionalmente entre personas mediante contacto estrecho y prolongado.
Los síntomas incluyen fiebre, escalofríos, dolores musculares, náuseas, vómitos, diarrea, tos, dificultad respiratoria y dolor en el pecho.
En medio de la preocupación internacional, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, buscó tranquilizar a la población y aseguró que este brote de hantavirus “no es otro COVID-19”.











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