Pablo Malo Segura
El 87% de los profesionales sanitarios considera que carece de la formación necesaria para hacer un uso responsable y eficiente de la inteligencia artificial en la práctica clínica. Así lo recoge la encuesta ‘Uso de la IA en la atención sanitaria‘, impulsada por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), en colaboración con la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), en la que han participado 216 profesionales de estas sociedades científicas para evaluar el uso real de la IA en hospitales españoles.
Para mejorar esta situación, el 70% reclama pruebas piloto para entrenamiento de profesionales y casos de uso, el 66% cursos formativos específicos y el 54% la creación de grupos de expertos en los centros sanitarios. Ante los resultados de la encuesta, Fenin va a poner en marcha un curso de formación gratuito y accesible a todos los profesionales sanitarios que facilite las competencias y conocimientos necesarios para el uso seguro y eficaz de estas nuevas tecnologías. Además, se está elaborando una guía específica para los profesionales sanitarios.
La encuesta muestra otros datos destacados como que el 71% de los encuestados reconoce emplear herramientas de inteligencia artificial en su vida cotidiana (con ChatGPT como líder indiscutible, seguido de Gemini y Copilot según la especialidad), y más de la mitad (56%) utiliza ya versiones de pago. Además, el conocimiento de la regulación de productos sanitarios (MDR) aplicada a la tecnología sanitaria con IA es aún limitado (solo el 38% del total declara conocer sus implicaciones).
El marcado CE, garantía de confianza
Los resultados evidencian que los profesionales y directivos sanitarios españoles confían en la inteligencia artificial cuando esta cuenta con marcado CE y desconfían cuando no la tiene. En concreto, la puntuación media de confianza en soluciones de IA certificadas con marcado CE alcanza un 7,4 sobre 10, con valores aún más altos entre los directivos sanitarios, mientras que la confianza en equipos con IA sin marcado CE se desploma hasta el 3,1 sobre 10.
«El marcado CE es la garantía de que estos nuevos algoritmos de inteligencia artificial, que están llamados a cambiar el paradigma de la forma en la que cuidamos y tratamos a nuestros pacientes y prevenimos la enfermedad, se adopten de forma segura en el Sistema Nacional de Salud. Este estudio nos confirma cómo los profesionales se sienten seguros cuando utilizan algoritmos certificados y legalmente habilitados para su uso«, ha destacado Pablo Crespo, secretario general de Fenin.
Ignacio López, presidente de Salud Digital de Fenin, ha señalado que la encuesta busca contrastar el grado de conocimiento de la regulación y conocer qué acciones se deberían desarrollar para ayudar al despliegue de la implantación eficiente, segura y responsable de la inteligencia artificial. «La formación y la regulación tienen que ir al mismo ritmo que la innovación«, ha asegurado.
Los resultados de la encuesta revelan una brecha significativa entre el reconocimiento de su valor y el desconocimiento de si los algoritmos que utilizan cumplen la regulación. Aunque el 74% de los profesionales identifica el marcado CE como garantía de seguridad, solo el 22% puede confirmar que los equipos con IA que utiliza en su servicio cuentan efectivamente con dicha certificación. En cuanto al uso de la IA, el diagnóstico por imagen es el área de la medicina en la que ya más se utiliza, con un 40% de los profesionales empleándola.
Para el Dr. Ángel Morales Lezama, jefe clínico del Servicio de Radiología en Hospital Universitario Donostia y miembro de Seram, existe un «déficit de formación sobre inteligencia artificial muy grande entre los profesionales y un desconocimiento generalizado que requiere un esfuerzo muy importante de alfabetización. El marcado CE es la condición imprescindible para empezar a trabajar y que no existan riegos de seguridad», ha enfatizado. El Dr. Carlos Escobar Cervantes, miembro de la Sociedad Española de Cardiología, también ha incidido en que hay un «desconocimiento de la regulación en torno a la IA y de cómo aplicarla e implementarla. Es muy importante formar a todos los profesionales sanitarios en inteligencia artificial, una herramienta que va a permitir que nos equivoquemos menos y dar una mejor atención a los pacientes«, ha resaltado.
José Soto Bonel, presidente de Sedisa, ha señalado el reto que supone incorporar las tecnologías que mejoran la atención a los pacientes como la IA. «La sanidad la transformarán los profesionales y directivos capaces de gobernarla con propósito, formación, ética, evidencia y orientación al paciente. Nuestro reto como directivos es facilitar el trabajo a los profesionales a través de ayudar al acceso a esta herramienta, con la mayor sostenibilidad que podamos, centrándonos en la eficiencia».
IA en radiología y cardiología
El Dr. Carlos Escobar Cervantes ha indicado que la cardiología es una de las especialidades donde la inteligencia artificial ya está demostrando un impacto clínico tangible, especialmente en la estratificación de riesgo, el diagnóstico por imagen y la optimización de procesos asistenciales. «Para que esta transformación sea segura y sostenible, es imprescindible que los algoritmos utilizados cumplan con la regulación vigente y cuenten con el marcado CE», ha comentado.
Además, ha explicado que todos los procesos que llevan IA asociada se consideran de alto riesgo según el Reglamento de Inteligencia Articial de 2024 de la UE. «No podemos permitirnos una IA para el ámbito de salud que tenga alucinaciones y errores«, ha aclarado. «Los resultados de esta encuesta reflejan claramente que los profesionales confían en la IA cuando está certificada y, al mismo tiempo, ponen de manifiesto la necesidad urgente de reforzar la formación en este ámbito. Desde la SEC consideramos prioritario que los clínicos dispongan de competencias sólidas para evaluar, interpretar y utilizar estas herramientas con rigor científico y con garantías para los pacientes», ha expuesto.
Por su parte, el jefe clínico del Servicio de Radiología en Hospital Universitario Donostia y miembro de Seram, ha afirmado que “para que la IA transforme de verdad la práctica clínica en radiología, necesitamos seguridad jurídica (cumplimiento normativo), fiabilidad (métricas globales), implantación integrada en flujo de trabajo del radiólogo, gobernanza clara de datos, responsables explícitos y validación clínica local que permita pasar de pilotos aislados a uso rutinario y seguro. Solo así, conseguiremos la confianza del radiólogo y paciente».
En cuanto a la evidencia científica de la IA en el diagnóstico, se ha referido al trabajo desarrollado en el Hospital Reina Sofía en el cribado de cáncer de mama, que está «consiguiendo métricas importantes que están permitiendo reducir muchas horas de trabajo al poder eliminar el segundo lector».














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