Alrededor de dos horas duró la presentación del documento este lunes 25, y el santo padre estuvo acompañado por especialistas del Vaticano y el cofundador de Anthropic, Christopher Olah.
MIRA AQUÍ: Quién es Christopher Olah, el investigador de Anthropic que acompañó al Papa en la presentación de la primera encíclica sobre IA
La encíclica tiene como subtítulo “Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, lo que marca su sentido.
Durante su discurso, León XIV pidió “desarmar a la inteligencia artificial”, una palabra que, según el santo padre, es “fuerte” e insta a “despertar conciencias”. “[La IA] debe ser liberada de las lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión o muerte”, indicó desde el Aula Nuova del Sínodo del Vaticano.
¿Por qué una encíclica? Explica el historiador Juan Fonseca que las encíclicas son textos que con el tiempo se han ido haciendo más extensos porque “buscan dar todo el contexto y la información necesaria para que los creyentes católicos puedan luego hacer una reflexión más digerida del documento”.
En ese sentido, “Magnifica Humanitas” plantea “una reflexión de la Iglesia sobre un aspecto que está transformando la vida de las personas”, indica el experto en religiones a El Comercio. Y uno de los puntos interesantes es su relación con la carta encíclica “Rerum Novarum”, elaborada por el papa León XIII en 1891.
El papa León XIV presentó la encíclica Magnifica Humanitas, enfocada en la inteligencia artificial. (Foto: AFP)
/ ALBERTO PIZZOLI
Señala Fonseca que la Rerum Novarum “se publicó justamente cuando pasaba algo similar”, pero en el contexto de la revolución industrial del siglo XIX.
“Eso me parece, en principio, importante. Es decir, se está ubicando a la iglesia y el pensamiento de la Iglesia en un momento de cambio histórico. Insisto, significó un tremendo desafío a fines del siglo XIX y ahora la tecnología de inteligencia artificial está representando otro desafío en el siglo XXI”, compara Fonseca.
Además…
León XIV pide perdón
La presentación de Magnifica Humanitas también tuvo otro momento clave. El Papa pidió perdón por el largo retraso de la Iglesia católica en condenar la esclavitud, calificándola de «una herida en la memoria cristiana». «En nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón», se pronunció León XIV. Según consigna la agencia AFP, Juan Pablo II denunció en 1992 esta situación y el papa Francisco denunció las formas contemporáneas de esclavitud. Esta vez León XIV reconoció que la Iglesia fue propietaria de esclavos hasta la Edad Media y que también asesoró a soberanos europeos sobre cómo justificar la esclavitud de los «infieles».

En esa línea, otro especialistas, Juan Manuel Santillán, puntualiza algunas diferencias con lo que viene sucediendo con la IA.
Por un lado, el docente e investigador de la Universidad de Lima señala que ya no solo estamos frente a máquinas industriales que reemplazan fuerza física, “sino frente a modelos de lenguaje, sistemas algorítmicos y plataformas capaces de producir discursos, clasificar personas, orientar decisiones y construir versiones de la realidad”.
Considera que la encíclica no rechaza la IA, pero sí plantea varias interrogantes.
“Lo que hoy está en juego es que la IA no solo procesa datos sino que produce lenguaje. Y quien produce lenguaje no solo informa, sino que participa en la construcción de imaginarios, sentidos, valores y percepciones de realidad. Por eso la encíclica acierta al colocar el problema en el terreno de la verdad”, revela Santillán a este Diario.
El momento histórico
Si bien es cierto que la IA existe desde hace poco más de 50 años, no fue hasta esta década que recibe un impulso con la IA generativa, y modelos como ChatGPT marcaron el cambio en el 2022. Hoy ya no se trata solo de una innovación tecnológica.
Para Santillán, la “Magnifica Humanitas” llega en un momento muy significativo, pues la IA “es una transformación cultural, comunicacional y antropológica”.
Pero también es un momento de cambio político.
“Cuando el Papa habla de “desarmar” la IA, no está diciendo que haya que destruirla ni prohibirla. Está diciendo que hay que sacarla de una lógica de dominio, competencia, monopolio y poder”, explica el catedrático de la Universidad de Lima.

Christopher Olah, cofundador de la empresa estadounidense de inteligencia artificial (IA) Anthropic. (Foto: AFP)
/ ALBERTO PIZZOLI
En ese punto hay que observar la presentación que, además de los cardenales, también contó con la participación de profesores universitarios y expertos en IA, como el coofundador de Anthropic, Cristopher Olah, la empresa que ha sido vetada por el gobierno de Donald Trump.
Esta censura en Estados Unidos se produce luego de que la firma le negara al Pentágono el acceso militar sin restricciones a su modelo Claude.
“Efectivamente, la presencia del fundador de Anthropic también es una señal política de que no estamos en contra, de que queremos acompañar desde la fe este proceso para que no nos convirtamos en esclavos del cambio tecnológico, sino que sepamos administrarlo desde los valores humanos que la iglesia comparte”, pondera Fonseca.
¿Un impacto moderado?
¿Pero en la práctica qué efectos puede tener la encíclica “Magnifica Humanitas”?
En este punto aparecen las dudas. Por un lado, para Fonseca “la dinámica que estamos viviendo en la actualidad en el mundo tiende a desoír cada vez más voces como las del Papa”, en especial entre las autoridades, “que finalmente toman las decisiones”.
Y aquellos países que lideran el cambio tecnológico son Estados Unidos, China, Reino Unido, Francia e India, entre otros.

El desarrollo de la IA tiene de protagonistas a multimillonarios como Mark Zuckerberg, Elon Musk, Jeff Bezos, entre otros empresarios. (Foto: AFP)
“León XIV está intentando dejar sembrada una semilla en la conciencia de la gente y, probablemente, también en las de los científicos y de los políticos para que, no inmediatamente pero en el futuro se pueda trabajar con un poco más de humanidad”, indica el historiador especializado en religiones.
Es decir, sería un cambio a largo plazo. Y es que la encíclica abarca varios puntos, desde la ética, pasando por el trabajo, hasta la justicia. Incluso habla sobre el factor económico, pues el Papa denuncia que el control de las plataformas, las infraestructuras y los datos “no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos“.
Vale recordar que es OpenAI el principal desarrollador de IA, seguido por empresas como Google, Meta, Amazon y Nvidia, entre otras.
Para Santilllán, “las grandes empresas tecnológicas no necesariamente van a cambiar de inmediato por una encíclica”, sin embargo, sí puede haber un cambio moral.
“Para las empresas, esto puede traducirse en mayores exigencias de transparencia, auditoría, explicabilidad, responsabilidad por daños, protección de datos, límites al uso de contenidos, criterios de sostenibilidad ambiental y mecanismos de apelación cuando una decisión automatizada afecte a personas”, resalta.














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