En medio de la expectativa por la decisión que tomará Sergio Fajardo de cara a la segunda vuelta presidencial, el excandidato presentó este miércoles el denominado “Decálogo del millón de votos”, un documento en el que reúne diez principios que, a su juicio, representan las prioridades de los más de un millón de colombianos que respaldaron su candidatura en la primera vuelta.
Aunque Fajardo no anunció un apoyo formal ni a Iván Cepeda, ni a Abelardo de la Espriella, sí dejó claro cuáles son las líneas programáticas que considera fundamentales para el futuro del país y que, implícitamente, se convierten en una hoja de ruta para cualquier eventual conversación política.
El primer punto del documento plantea poner fin a la polarización y al odio. El exalcalde de Medellín sostuvo que la democracia también se defiende a través de las palabras y en ese sentido, rechazó la creciente división política en Colombia.
El excandidato hizo un llamado a los aspirantes presidenciales para que moderen el tono del debate público y dejen de considerar a sus adversarios como enemigos.
No a la constituyente y lucha contra la corrupción
Otro de los aspectos centrales del decálogo es la defensa de la Constitución de 1991 y el rechazo a una eventual Asamblea Constituyente. Fajardo insistió en la necesidad de respetar el equilibrio institucional y la independencia de los poderes públicos, al tiempo que advirtió que cualquier intento de modificar la arquitectura constitucional generaría riesgos para la estabilidad democrática.
La lucha contra la corrupción ocupa un lugar destacado dentro del documento. Bajo la consigna de “cero impunidad, cero corrupción”, el exgobernador de Antioquia propuso una auditoría rigurosa a la actual administración y la adopción de medidas que permitan garantizar la transparencia en el manejo de los recursos públicos.
En materia de seguridad, Fajardo marcó distancia con la política de Paz Total impulsada durante el actual gobierno. En el texto afirma que Colombia necesita una agenda seria de seguridad y presencia estatal en los territorios para enfrentar el narcotráfico, el crimen organizado y los grupos armados ilegales.
Educación, salud y juventud
Como ha sido tradicional en sus campañas, la educación aparece como uno de los pilares del documento. Fajardo sostuvo que una “Colombia más educada” es el camino para generar oportunidades, inclusión y bienestar, por lo que propuso fortalecer la calidad educativa, recuperar aprendizajes y ampliar las posibilidades para que los jóvenes puedan estudiar y graduarse.
El decálogo también incluye propuestas relacionadas con el sistema de salud. Allí planteó garantizar atención oportuna, acceso a medicamentos y mejores condiciones para el personal médico, mediante un modelo sostenible, transparente y centrado en los pacientes.
Los jóvenes ocupan un capítulo especial dentro de la propuesta. Fajardo afirmó que el lugar de nacimiento no debe determinar el futuro de las personas y propone impulsar la educación digital, fortalecer la salud mental y generar herramientas que faciliten el acceso al empleo y al emprendimiento.
También defendió la consolidación de un Estado que garantice plenamente los derechos establecidos en la Constitución de 1991, con presencia efectiva en las regiones y especial atención a poblaciones históricamente excluidas, entre ellas mujeres, jóvenes, comunidades étnicas, víctimas del conflicto y población LGBTIQ+.
Economía y diplomacia
A nivel económico, el excandidato planteó impulsar un modelo de desarrollo productivo con inclusión social, basado en la atracción de inversión privada, la seguridad jurídica y la construcción de infraestructura que permita mejorar la competitividad del país.
Finalmente, el décimo punto del decálogo se refiere a la política exterior. Allí Fajardo plantea la necesidad de recuperar una diplomacia “seria, profesional y al servicio de la gente”, guiada por los intereses nacionales y alejada de confrontaciones personales o ideológicas.












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