Unos 146.000 tiquetes de la primera fase siguen sin venderse por precios exorbitantes

Durante años, conseguir una entrada para un Mundial era una cuestión de suerte.

Millones de aficionados se conectaban a las plataformas de venta, participaban en sorteos y esperaban durante meses una respuesta. Los boletos desaparecían rápidamente y el verdadero problema era cómo conseguir uno.

En 2026 ocurre algo distinto.

A pocos días del inicio de la Copa del Mundo más grande de la historia, cientos de miles de entradas siguen buscando comprador.

No porque falten aficionados al fútbol. Sino porque, para muchos, asistir se ha convertido en un lujo.

La paradoja resulta incómoda para la FIFA. El organismo que gobierna el fútbol mundial apostó por convertir el torneo en un gigantesco negocio comercial aprovechando que se disputa en tres de las economías más poderosas del planeta —Estados Unidos, México y Canadá—. Pero ahora enfrenta una realidad inesperada: los precios que prometían ingresos récord están dejando miles de asientos vacíos y provocando pérdidas a quienes intentaron especular con las entradas.

El negocio que salió mal

Cuando comenzó la venta de boletos, muchos compradores pensaron que repetirían una fórmula conocida. Comprar temprano. Esperar que aumentara la demanda. Y revender más caro.

Era una estrategia que había funcionado en torneos anteriores. Sin embargo, esta vez el mercado no respondió como esperaban.

Según datos recopilados por el diario Financial Times, todavía hay unas 176.000 entradas disponibles en las plataformas oficiales de reventa para los partidos de la fase de grupos.

La cifra es extraordinaria para un torneo que está a punto de comenzar.

Más sorprendente aún es que los precios han caído de manera constante.

Durante el último mes, el valor promedio de las entradas en el portal oficial disminuyó cerca de un 20%.

Y cuando se suma la comisión de reventa del 26% que cobra la FIFA, muchos vendedores terminarán perdiendo dinero.

Los especuladores que apostaron por ganancias rápidas están descubriendo que el Mundial no era una inversión tan segura como parecía.

El Mundial más caro de todos

La explicación principal está en los precios originales.

La FIFA decidió vender los boletos a valores muy superiores a los observados en torneos anteriores.

La organización argumentó que estaba adaptándose a las condiciones del mercado norteamericano, donde los grandes eventos deportivos suelen manejar precios elevados.

Pero para muchos aficionados la decisión rompió una tradición histórica.

Durante décadas, la Copa Mundial fue presentada como una fiesta global accesible para seguidores de todos los continentes.

Hoy, seguir a una selección durante el torneo puede costar varias veces más que en Qatar 2022.

Los grupos de aficionados calculan que acompañar a un equipo en Estados Unidos, México y Canadá resulta aproximadamente cinco veces más costoso que hace cuatro años.

La final es quizás el ejemplo más extremo. Las entradas más económicas para el partido decisivo en Nueva Jersey comienzan por encima de los 4.000 dólares.

Los asientos considerados estándar superan los 5.500 dólares. Y las localidades premium rondan los 8.700 dólares.

Ni siquiera Estados Unidos llena los estadios

Uno de los datos que más inquieta a los organizadores es que las dificultades no se limitan a equipos pequeños.

Incluso Estados Unidos, principal anfitrión del torneo, está encontrando obstáculos para atraer compradores.

Todavía quedan alrededor de 4.400 entradas disponibles para su partido inaugural contra Paraguay.

Aunque los precios en el mercado secundario han bajado considerablemente, el costo promedio sigue superando los 800 dólares.

Y las entradas que aún vende directamente la FIFA cuestan más de 1.100 dólares.

Para una familia promedio, asistir a un solo encuentro puede representar varios miles de dólares entre boletos, transporte, alimentación y alojamiento.

Equipos que nadie quiere ver

La reventa también ha revelado algo que la FIFA probablemente preferiría no mostrar: las enormes diferencias de interés entre las selecciones participantes.

Los partidos de Irán figuran entre los menos atractivos para el mercado.

Todavía quedan unas 16.000 entradas disponibles para encuentros de la selección iraní y los precios han caído significativamente.

Arabia Saudita enfrenta una situación similar. A pesar de que comparte grupo con dos selecciones históricas como España y Uruguay, todavía existen cerca de 3.900 entradas disponibles por partido.

En algunos casos, los boletos se venden incluso por debajo de su valor nominal.

La situación resulta especialmente incómoda para Riad.

El reino saudí ha invertido miles de millones de dólares en el fútbol mundial durante los últimos años y será anfitrión de la Copa del Mundo de 2034.

Sin embargo, su selección nacional genera menos interés entre los aficionados que equipos mucho más modestos.

El fenómeno colombiano

Mientras algunos partidos luchan por llenar las tribunas, otros viven exactamente el problema contrario. Colombia se ha convertido en una de las sensaciones del mercado de reventa.

Las entradas para sus partidos registran los mayores incrementos de precio de todo el torneo. El caso más llamativo es el encuentro entre Colombia y Portugal en Miami.

Los boletos disponibles alcanzan valores que multiplican por seis su precio original. El costo promedio ronda actualmente los 3.000 dólares.

Detrás de esos números aparece un fenómeno conocido por los organizadores deportivos: las diásporas.

Millones de colombianos viven en Estados Unidos y han transformado los partidos de la selección en eventos de enorme demanda.

La combinación entre una comunidad migrante numerosa y una selección competitiva ha convertido a Colombia en uno de los grandes atractivos comerciales de la fase de grupos.

Los pequeños que generan grandes pasiones

La demanda tampoco depende necesariamente del tamaño de un país. Escocia ofrece uno de los ejemplos más curiosos.

Tras clasificar por primera vez a un Mundial desde 1998, la selección británica ha movilizado a miles de seguidores.

Las pocas entradas que quedan para sus partidos se venden con un sobreprecio cercano al 85%. El encuentro contra Brasil alcanza precios cercanos a los 2.000 dólares por entrada.

Cabo Verde, un país con poco más de medio millón de habitantes, también ha mostrado niveles de interés comparables e incluso superiores a algunas selecciones mucho más poderosas económicamente.

El riesgo para la FIFA

La organización había proyectado ingresos superiores a los 3.000 millones de dólares entre venta de entradas y paquetes VIP. Sería una cifra histórica. Tres veces superior a la obtenida en Qatar 2022.

Sin embargo, la aparición masiva de boletos en reventa y la persistencia de entradas sin vender plantean interrogantes sobre el éxito de esa estrategia.

Preguntas y respuestas

¿Cuántas entradas siguen disponibles para la fase de grupos?

Según datos del Financial Times basados en el portal oficial de la FIFA, todavía hay alrededor de 176.000 entradas disponibles en reventa para los partidos de la fase de grupos.

¿Por qué los revendedores están perdiendo dinero?

Porque el precio promedio de las entradas cayó cerca de un 20% durante el último mes y la FIFA cobra una comisión de reventa del 26%, lo que reduce aún más las ganancias.

¿Qué selecciones tienen más dificultades para vender entradas?

Entre los casos más notorios aparecen Irán y Arabia Saudita, cuyos partidos aún registran miles de boletos disponibles en el mercado secundario.

¿Qué partidos tienen la mayor demanda?

Los encuentros de México y Colombia destacan entre los más cotizados. El partido entre Colombia y Portugal en Miami es actualmente uno de los más caros del torneo.

¿Cuánto cuestan las entradas para la final?

Las más económicas parten de unos 4.185 dólares, mientras que las localidades estándar superan los 5.500 dólares y las premium rondan los 8.680 dólares.

¿Cuánto espera recaudar la FIFA con el Mundial?

La organización proyecta ingresos superiores a los 3.000 millones de dólares por venta de entradas y paquetes VIP, una cifra récord para una Copa del Mundo.

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