El apoyo psicológico es la ayuda más demandada por las personas refugiadas, según la Asociación San Juan de Dios España

Redacción
Colombia, Mali, Senegal, Siria, Ucrania, Venezuela, Palestina y Georgia son los países con mayor número de refugiados, siendo un total de 4.343 personas han sido atendidas en los últimos ocho años por el Programa Protección Internacional (PPI) de la Asociación San Juan de Dios España. Desde que el programa comenzó a funcionar en 2017, la asociación ha visto un incremento en la necesidad de recibir apoyo psicológico entre las personas refugiadas, debido a los peligros y las difíciles situaciones por las que pasan, independientemente de si son personas adultas o menores.

“Acompañamos a personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares principalmente por la amenaza de las guerras, conflictos armados y la violencia extrema”, explica Merlys Mosquera, responsable del Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios España. “Priorizamos la atención a familias y personas especialmente vulnerables como personas mayores, gravemente enfermas, familias monoparentales con hijos menores, personas con discapacidad, con trastorno mental y víctimas de torturas u otras formas de violencia”. Además, se ha detectado que las mujeres sufren un riesgo mayor de sufrir abusos y violencia de género; provocando un mayor incremento del riesgo de intentos autolíticos, entre otras consecuencias.

Desde el 2017, la Asociación San Juan de Dios España ha atendido a un total de 4.343 personas refugiadas

Actualmente, la Asociación San Juan de Dios España cuenta con 850 plazas de acogida en doce centros de San de Dios en Barcelona, Guipúzcoa, Madrid, Murcia, Burgos, León, Palencia, Aguilar de Campoo, Valladolid, Sevilla, Granada y Málaga. Desde los inicios, el programa forma parte del Sistema de Acogida de Protección Internacional y Temporal, financiado por el Ministerio de Inclusión Seguridad Social y Migraciones.

Con la hospitalidad como valor central, en San Juan de Dios se trabaja desde un enfoque centrado en la persona poniendo el foco en sus derechos, oportunidades y necesidades para garantizar la calidad de la acogida y la participación en el desarrollo de itinerarios individualizados que buscan promover la autonomía e integración social y laboral.

Esto es posible gracias a un equipo de profesionales multidisciplinar que trabajan en diferentes fases que incluyen la acogida, el diseño de un itinerario personalizado, el apoyo psicológico y la asistencia jurídica, así como la eliminación de barreras idiomáticas mediante la enseñanza del idioma local, español o catalán; y fomentando su formación para mejorar la empleabilidad y facilitarle el acceso al mercado laboral.

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