Redacción
El glioblastoma es el tumor cerebral primario más frecuente en adultos y presenta una gran complejidad terapéutica. El ensayo clínico internacional de fase III EF-41/Keynote D58, dirigido a pacientes con glioblastoma recién diagnosticado, cuenta con la participación de 93 centros de 12 países y evalúa la eficacia de combinar el tratamiento estándar (quimioterapia) con la tecnología de campos eléctricos (TTFields) y el fármaco inmunoterápico pembrolizumab para mejorar el pronóstico. El objetivo es demostrar que la inmunoterapia puede potenciar los beneficios ya observados con los campos eléctricos.
En el estudio ya se han reclutado más de 30 pacientes del Hospital 12 de Octubre de la Comunidad de Madrid desde su apertura en agosto de 2025. «El glioblastoma representa un gran desafío clínico. Desgraciadamente el tratamiento no ha evolucionado mucho en los últimos años. Consta de cirugía, radioterapia y una quimioterapia con un agente que lleva desde el año 2005. Con esto no hemos conseguido pasar de una supervivencia global de aproximadamente 16 a 18 meses», señala el Dr. Juan Manuel Sepúlveda Sánchez, neurooncólogo del Hospital 12 de Octubre y responsable del estudio.
Electrodos que impiden replicarse a las células tumorales
Una de las claves del ensayo es el uso de un dispositivo que administra los denominados Tumor Treating Fields (TTFields). A diferencia de los fármacos tradicionales, esta terapia actúa mediante fuerzas físicas y no químicas, utilizando campos eléctricos de baja intensidad y frecuencia intermedia (200 kHz). A los pacientes que participan en este tratamiento se les colocan cuatro parches adhesivos, denominados transductores, directamente sobre el cuero cabelludo. Estos parches están conectados al sistema portátil que el paciente transporta habitualmente en una mochila y que funciona con baterías.
Sepúlveda explica que «el dispositivo, los TTFields, genera campos eléctricos que cambian su polaridad, su dirección, miles de veces por segundo alterando las proteínas del interior de las células cancerosas, que están cargadas de electricidad. Al producirse este cambio continuo, la célula maligna no consigue formar de manera estable el huso mitótico, una estructura esencial para que la célula pueda replicarse. Como consecuencia, la división celular se bloquea o se produce con errores críticos, lo que deriva en una muerte celular programada o catástrofe mitótica. Dado que las células cerebrales sanas en un adulto ya no se dividen, dejaron de crecer, el dispositivo respeta el tejido sano y tampoco provoca efectos secundarios sistémicos como fatiga extrema o caída de defensas», detalla.
¿Sinergia con el sistema inmune?
El ensayo quiere demostrar que la inmunoterapia puede potenciar los beneficios ya observados con los campos eléctricos. El Dr. Sepúlveda explica la base científica de esta combinación. «Creemos que hay una sinergia entre la inmunoterapia y los TTFields. Por el tipo de muerte celular que generan, los campos eléctricos dejan una ‘huella’, una inflamación, por lo que los linfocitos pueden reconocer mejor las células malignas y eliminarlas con más eficacia».
El ensayo EF-41/KEYNOTE D58 se encuentra actualmente abierto en el Hospital 12 de Octubre, donde ya se han reclutado más de 30 pacientes desde su apertura en agosto de 2025. El perfil de los pacientes son adultos con diagnóstico reciente de glioblastoma que hayan finalizado la cirugía y el tratamiento inicial de quimiorradioterapia. Los participantes reciben el dispositivo y quimioterapia de mantenimiento (temozolomida). El estudio evalúa si añadir, junto a los TTFields, el inmunoterápico pembrolizumab, frente a un placebo, mejora significativamente la supervivencia global.













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