La ciencia no comienza en la universidad ni en un laboratorio de última generación. Empieza mucho antes, cuando un niño se plantea preguntas como por qué el cielo es azul o cuando una adolescente sueña con construir un robot. Es en esa curiosidad temprana donde nacen las vocaciones científicas y donde se siembran las capacidades que, años después, impulsan la innovación y el desarrollo de un país. En el Perú, con la idea de aprovechar esa temprana curiosidad que es innata a la juventud, se empezó a dar forma hace varios años a los Clubes de Ciencia y Tecnología, una iniciativa del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec) que ha logrado consolidar una de las redes de promoción científica escolar más grandes del país. Hoy reúne a más de 111 mil estudiantes en más de 11 mil clubes distribuidos a nivel nacional y, tras una década de consolidación institucional, comienza a cruzar fronteras.
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El modelo peruano viene siendo implementado en Colombia mediante un programa de Cooperación Sur-Sur y próximamente también llegará a Panamá. Se trata de un hecho poco frecuente: un programa público peruano de ciencia y tecnología tomado como referencia en otros países de América Latina. Para el presidente del Concytec, Sixto Sánchez Calderón, este paso representa un reconocimiento al trabajo desarrollado durante los últimos años.
“Esto demuestra que el país no solo asimila buenas prácticas del exterior, sino que genera valor social, marcos normativos sólidos y metodologías replicables de alta calidad educativa”, afirma. El funcionario considera además que este proceso constituye un “hito en nuestra política exterior de Ciencia, Tecnología e Innovación” y le da un lugar de destaque al Perú en políticas públicas de popularización científica en la región.
Aunque hoy los Clubes de Ciencia y Tecnología forman parte de una política nacional establecida, su historia comenzó mucho antes. La estrategia se remonta a iniciativas piloto desarrolladas durante la década de los noventa y tuvo un importante relanzamiento metodológico entre 2006 y 2014. Su consolidación definitiva llegó en 2016 con la aprobación del Programa Especial de Popularización de la Ciencia, Tecnología e Innovación. A ello se sumó, en 2024, la creación de la Unidad Funcional de Popularización de la Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, que otorgó una estructura institucional permanente para impulsar el programa.
Los clubes funcionan como espacios organizados donde niños, niñas y adolescentes comparten un interés común por la ciencia y la tecnología. Su metodología se basa en el aprendizaje mediante proyectos y en la aplicación rigurosa del método científico desde edades tempranas. La propuesta busca que los estudiantes no solo aprendan contenidos, sino que desarrollen habilidades para investigar, experimentar y resolver problemas reales. Para ello tienen acceso a proyectos científicos vinculados con áreas estratégicas para el futuro, que van desde la robótica hasta la agrobiodiversidad. Los resultados muestran la dimensión que ha alcanzado la iniciativa.
Gracias al enfoque STEAM de los clubes, los estudiantes potencian su pensamiento crítico, capacidades de indagación y la resolución de problemas locales mediante el método científico. (Foto: Concytec)
Según cifras oficiales de marzo de 2026, existen 11,125 Clubes de Ciencia y Tecnología activos en todo el país. La red congrega a 111,685 estudiantes y funciona gracias al trabajo de 12,153 docentes asesores capacitados. Desde su creación, aproximadamente 120 mil niños y adolescentes han participado en estos espacios de formación científica.
Más allá de las cifras, el programa también busca garantizar que el acceso a la ciencia llegue en igualdad de condiciones.
En educación inicial, el 50,13 % de los participantes son mujeres. En primaria representan el 49,48 %, mientras que en secundaria alcanzan el 51,79 %, convirtiéndose en mayoría dentro de los clubes. La equidad también se refleja entre quienes acompañan el proceso educativo: el 48,5 % de los docentes asesores son mujeres.
“Estos clubes funcionan como un entorno democrático libre de discriminación”, sostiene Sánchez, quien también destaca el rol estratégico de futuro de esta iniciativa. “Los clubes actúan como la verdadera base del capital humano científico y el principal semillero del talento en el país”, añade.
La primera experiencia internacional del modelo peruano se desarrolla en Cundinamarca, departamento ubicado en el centro de Colombia que rodea a Bogotá y reúne una enorme diversidad geográfica, ambiental, productiva y cultural. Precisamente esa diversidad llevó al gobierno regional a buscar experiencias exitosas que permitieran acercar la ciencia tanto a estudiantes urbanos como rurales.
La región colombiana ya impulsaba una estrategia de fortalecimiento de semilleros de investigación, una iniciativa con importantes similitudes respecto a los clubes peruanos. Durante esa búsqueda encontraron el modelo desarrollado por el Concytec dentro del catálogo de cooperación internacional de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI).

En la última edición de las Olimpiadas Matific LATAM, el proyecto piloto del Concytec integró a más de 24,000 estudiantes que completaron el 71.6% de sus actividades lúdico matemáticas con mejoras notables. (Foto: Concytec)
“El modelo de Clubes de Ciencia y Tecnología impulsado por el Concytec llamó especialmente nuestra atención por formar parte del catálogo de cooperación internacional de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) y por los resultados que ha demostrado en la promoción de vocaciones científicas tempranas, el desarrollo de competencias para la investigación y la formación de jóvenes capaces de innovar y aportar soluciones a los desafíos de sus comunidades”, explica el Dr. Arturo Melo Román, secretario de Ciencia, tecnología e innovación de la Gobernación de Cundinamarca.
Para las autoridades colombianas, el interés no radica únicamente en reproducir una metodología, sino en aprovechar una experiencia que ha demostrado resultados para fortalecer su propio sistema educativo. “La experiencia peruana coincidía plenamente con los objetivos que venimos impulsando en el departamento para fortalecer las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación de nuestra población estudiantil (…) Buscamos aprender de una metodología que ha demostrado resultados positivos, identificar sus elementos más exitosos y adaptarlos a las necesidades, características y realidades de Cundinamarca. Cada territorio tiene desafíos particulares y, por ello, cualquier modelo debe ajustarse a sus dinámicas sociales, educativas, culturales y territoriales”, dice Melo Román.
La implementación contempla beneficiar directamente a unas 600 personas entre estudiantes, docentes, líderes de semilleros de investigación y otros actores educativos. No obstante, forma parte de una estrategia más amplia que espera alcanzar aproximadamente a nueve mil niños, jóvenes y adolescentes. Como parte del proyecto, Cundinamarca aspira a consolidar una red territorial de quince semilleros de investigación, equivalentes a los Clubes de Ciencia y Tecnología peruanos, capaces de mantenerse activos y seguir promoviendo la investigación escolar una vez concluida la cooperación técnica.
La transferencia del modelo peruano no termina en Colombia.
Desde enero de 2026, el Concytec también brinda asistencia técnica especializada al Instituto Técnico Superior de Agrotecnología de las Américas (ITSAA–INA) de Panamá para diseñar e implementar un programa de Clubes de Ciencia y Tecnología orientado específicamente a la innovación agrotecnológica.

El modelo peruano reconoce a los maestros como actores clave para despertar el interés por la ciencia y acompañar procesos de investigación escolar. (Foto: Concytec)
El proyecto piloto busca fortalecer la investigación en la educación tecnológica vinculada al sector agrícola panameño mediante un proceso de codiseño, validación e implementación adaptado a ese contexto. Como parte del cronograma aprobado por la APCI, en agosto un equipo técnico panameño llegará al Perú para conocer de primera mano el funcionamiento de los clubes, participar en talleres especializados organizados por el Concytec y asistir al Encuentro Internacional de Clubes de Ciencia y Tecnología.
Ese mismo encuentro reunirá también a representantes de la Secretaría de Ciencia e Innovación de Cundinamarca, convirtiéndose en el primer espacio donde ambos países compartirán experiencias de adaptación del modelo peruano. La meta es avanzar hacia una hoja de ruta común que permita que la experiencia desarrollada en el Perú sirva como base para una política multinacional orientada a democratizar la ciencia escolar en América Latina.
“América Latina enfrenta desafíos comunes en materia de educación, innovación, competitividad y desarrollo social, por lo que compartir experiencias exitosas entre países de la región constituye una estrategia eficiente para acelerar procesos de transformación y fortalecer capacidades locales”, sostiene el Dr. Melo.
La internacionalización de los Clubes de Ciencia y Tecnología representa algo más que el reconocimiento a una política pública peruana. También refleja una forma distinta de entender la cooperación regional: ya no solo como un mecanismo para recibir conocimiento, sino también para compartir experiencias exitosas construidas desde nuestras realidades.
Además…
A saber
Puedes saber más de los Clubes de Ciencia, sus actividades, asistencias técnicas, talleres y procesos de inscripción en su web oficial.












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