Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y otras figuras del fútbol están demostrando que la edad ya no representa el mismo límite que hace dos décadas. Gracias a los avances en la ciencia del deporte, cada vez más futbolistas logran competir al máximo nivel bien entrada la treintena e incluso después de los 40 años, cambiando la forma en que se entiende el final de una carrera profesional.
La tendencia se refleja en los Mundiales. La edición de 2026 reunió a ocho futbolistas de más de 40 años, más que todas las Copas del Mundo anteriores juntas, mientras que una veintena de jugadores superó los 38 años. Al mismo tiempo, el torneo también confirmó el auge de talentos muy jóvenes, como Lamine Yamal o Endrick, lo que evidencia que el fútbol no se está volviendo más viejo por falta de promesas, sino porque los veteranos permanecen competitivos durante más tiempo.
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No obstante, la longevidad depende en gran medida de la posición dentro del campo. Las investigaciones muestran que los futbolistas alcanzan su mejor rendimiento físico entre mediados y finales de los veinte años, pero el desgaste afecta de forma distinta a cada rol. Los laterales, extremos y delanteros suelen perder antes la explosividad, mientras que defensas centrales y mediocampistas pueden compensar el paso del tiempo con experiencia, lectura del juego y precisión en los pases.
En cada victoria, Messi ha sido el centro de las celebraciones argentinas.
Messi representa uno de los ejemplos más claros de esa adaptación. A sus 39 años ya no recorre el campo con la intensidad de sus primeras temporadas, sino que administra mejor sus esfuerzos. Datos de seguimiento de la FIFA muestran que durante el Mundial pasó buena parte del tiempo caminando para reservar energía y acelerar solo cuando la jugada lo requería, una estrategia que le permite seguir marcando diferencias pese al inevitable desgaste físico.
Cristiano Ronaldo también ha prolongado su carrera gracias a una preparación extremadamente meticulosa. La combinación de entrenamiento personalizado, control del sueño, nutrición específica, fisioterapia y tecnologías de recuperación ha permitido que siga compitiendo al máximo nivel después de los 40 años, aunque incluso él reconoce que la recuperación ya no es la misma que en su juventud.
Los especialistas coinciden en que la ciencia del deporte no ha detenido el envejecimiento, sino que ha cambiado la manera de afrontarlo. Hoy los clubes ajustan las cargas de entrenamiento según el historial de lesiones, la respuesta física y las necesidades de cada futbolista. A ello se suman sistemas de monitoreo mediante GPS, control de frecuencia cardíaca, planes nutricionales individualizados y protocolos de recuperación basados en evidencia científica para reducir el riesgo de lesiones y acelerar la recuperación.
La prolongación de las carreras también responde a razones económicas. Mantener durante más tiempo a figuras como Messi o Ronaldo beneficia a clubes, patrocinadores, cadenas de televisión y organizadores de torneos, que encuentran en estos jugadores un enorme atractivo comercial. Ese interés ha impulsado mayores inversiones en equipos médicos, preparadores físicos y tecnología aplicada al rendimiento deportivo.
Uno de los estudios que respalda esta transformación fue publicado en Frontiers in Psychology en 2019. La investigación, que analizó casi tres décadas de la Liga de Campeones de la UEFA, encontró que la edad promedio de los jugadores pasó de 24,9 años en la temporada 1992-1993 a 26,5 años en la campaña 2017-2018, una evidencia de que la élite del fútbol envejece de forma progresiva gracias a los avances en preparación física, recuperación y medicina deportiva.













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