
La información ciudadana que llevó al cuerpo élite de la Policía hasta el Guayabal, en zona rural de Tuluá, para dar con la captura de Mauricio Marín Silva, alias ‘Nacho’, señalado cabecilla de la banda delincuencial La Inmaculada, fue clave para dar uno de los golpes más certeros a la organización que tenía asolada a los tulueños. Lo propio ocurrió en Buenaventura con la captura de alias ‘Cacachi’ y en Palmira con alias ‘Santi’.
Estos tres casos son ejemplo de la importancia de la colaboración de los vallecaucanos en la lucha frontal contra la delincuencia y el crimen organizado. Una estrategia que ha permitido hasta ahora 168 capturas.
“Desde el año 2024 y gracias a los recursos de la Tasa de Seguridad que pagan los vallecaucanos, la Gobernación del Valle del Cauca ha pagado alrededor de 1.200 millones de pesos en recompensas, con estos 168 delincuentes que hoy se encuentran a buen recaudo. Son delincuentes que hacen parte de estructuras del multicrimen dedicadas a delitos como el homicidio, la extorsión, el terrorismo, el secuestro, el desplazamiento forzado, reclutamiento ilícito y el hurto”, aseguró Guillermo Londoño, secretario de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Valle del Cauca.
Este instrumento de recompensas, agregó Londoño, “ha sido poderoso gracias a la confianza y la participación de los vallecaucanos y al cumplimiento estricto del protocolo que garantiza seguridad jurídica, seguridad personal, pero también anonimato de quien entrega la información y por supuesto transparencia de la entidad que administra los recursos”.
La Gobernación mantiene activa la bolsa de recompensas y la ciudadanía cuenta con las líneas 123 o el 321 394 51 56, con garantía de absoluta reserva, para suministrar información que permita la captura de objetivos de alto valor.
El pago de recompensas no solo ha facilitado la captura de peligrosos criminales, sino mejorar el orden público en poblaciones como Buenaventura, Buga, Cartago, Florida, Ginebra, El Cerrito, Ansermanuevo Jamundí, Palmira, Sevilla, Trujillo, Tuluá y Calima-El Darién.
Una inversión que se traduce en resultados
Más allá del programa de recompensas, la Tasa de Seguridad se ha consolidado como una herramienta clave para financiar infraestructura tecnológica, cámaras de seguridad, arcos viales y apoyo logístico para la Fuerza Pública.
“Estamos apoyando a quienes cuidan y mejorando sus capacidades con nuestra Tasa de Seguridad estamos trabajando, dándole la posibilidad a nuestro Ejército y Policía que tengan tecnología, que tengan anti drones, que tengan radios de comunicación y que tengan lo necesario para generar los resultados que se necesitan”, detalló Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle del Cauca.
Para la mandataria la Tasa de Seguridad, “establecida en la ordenanza 692 de 2025, es una de las principales herramientas que nos permite hacer frente a la delincuencia, fortalecer nuestra fuerza pública, invertir en inteligencia preventiva y seguir adelante en esta lucha sin cuartel que estamos librando contra la inseguridad”.
Estas son siete razones clave por las que la Tasa de Seguridad es vital para el Valle del Cauca:
1.Fortalecimiento del pie de fuerza: Con la destinación de recursos para aumentar el número de efectivos de la Policía Metropolitana de Cali, Policía Valle, Ejército y Fuerza Aérea, incluyendo bonificaciones para jóvenes que se incorporen a la fuerza pública, a través del programa ‘Fuerza Joven por el Valle’ que es ejemplo en Colombia.
2.Dotación de equipos y tecnología: Con la Tasa de Seguridad se ha adquirido herramientas tecnológicas como sistemas anti drones, cámaras de videovigilancia, sistemas de reconocimiento de placas, chalecos antibalas, motocicletas, camionetas y equipos de geolocalización para combatir delitos como el secuestro y la extorsión. Así como el fortalecimiento del Centro de Gestión de Emergencias y Seguridad en Buga, CGES.
3.Mejoramiento de infraestructura: La Tasa de Seguridad ha permitido invertir en la renovación y construcción de instalaciones estratégicas como las estaciones de policía Fray Damián, Desepaz, Junín y Alameda, en Cali; CAI móviles y el CGES en Buga, que cuenta con tecnología de punta para monitoreo y coordinación interinstitucional. Así como la apuesta de tener batallones de alta montaña para la consolidación territorial en Jamundí con el Batallón Coraza, en Paila Arriba en zona rural de Sevilla, y en Barragán, en Tuluá.
4.Apoyo logístico y operativo: Alimentación, hospedaje, transporte y bioseguridad para los uniformados, especialmente en coyunturas como la pandemia o el estallido social, así como operativos contra disidencias y grupos delincuenciales, son realizados con recursos de la Tasa de Seguridad.
5.Programas de convivencia y prevención: Se apoyan iniciativas como el programa Mediadores de Convivencia y estrategias para promover la seguridad ciudadana, como Corredores Seguros y controles contra actividades ilícitas relacionadas con narcotráfico, extorsión y sicariato.
6.Recompensas y operativos especiales: El pago de recompensas por información que facilite golpes contra el terrorismo y objetivos de alto valor, como la operación ‘Atalanta’ contra cultivos ilícitos fueron posibles gracias a la tasa de seguridad.
7.Proyectos interinstitucionales: Los recursos se articulan con el Ministerio del Interior y otras entidades para financiar proyectos como sistemas de videovigilancia en Jamundí y Buenaventura.
Con estos resultados, la Gobernación del Valle del Cauca ratifica que la Tasa de Seguridad no solo fortalece las capacidades de la Fuerza Pública, sino que se traduce en más capturas, mayor presencia institucional y mejores condiciones de seguridad para los vallecaucanos.











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