Anuario iSanidad 2025
María Martín Díez de Baldeón, consejera de Salud y Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja
En el Gobierno de La Rioja desarrollamos las competencias de Salud y Políticas Sociales desde una misma consejería. Una decisión que constituye una declaración de principios, muy relacionada con la pregunta que desde el primer momento guía nuestras actuaciones: ¿estamos cuidando bien de la salud de los mayores? No es una cuestión retórica ni una reflexión abstracta, es una guía ética que orienta cada decisión que tomamos.


Los límites entre lo sanitario y lo social no existen para los que necesitan cuidados. Esta visión integral es la única capaz de responder a las necesidades reales de una población cada vez más longeva y diversa. Nuestra realidad demográfica está cambiando con rapidez. Vivimos más y con mejores condiciones de salud.
Es, sin duda, el éxito del sistema, pero un éxito que nos ha generado nuevos retos: cronicidad, mayor exigencia y demanda de servicios, incremento de la presión asistencial, soledad no deseada, deterioro físico y cognitivo…


Estos problemas de nuestro tiempo se traducen en que cada vez más personas precisan de apoyos estables para mantener su bienestar. Retrasar esa necesidad y gestionarla cuando finalmente aparezca es la tarea de los gestores públicos.
En La Rioja tenemos muy claro cómo hacerlo: partiendo de la prevención, del fomento de una vida activa y saludable y, posteriormente, bajo la premisa Salud cura, Sociales cuida y unas acciones que estrechan la coordinación sociosanitaria de forma efectiva.
Partimos de la prevención, del fomento de una vida activa y saludable y, bajo la premisa “Salud cura, Sociales cuida”, de unas acciones que estrechan la coordinación sociosanitaria
La prevención es la base y por ella apostamos, no sólo concienciando sobre buenos hábitos o procurando herramientas de sociabilidad y bienestar en el ámbito de los servicios sociales, sino con la extensión de la vacunación, la detección precoz del deterioro cognitivo o el despliegue de estrategias especiales frente a la fragilidad.
Son numerosos los programas y la tecnología que estamos aplicando para evitar caídas, controlar la administración correcta de fármacos o garantizar una asistencia ágil en coyunturas de dificultad.
Tenemos unos servicios de ayuda a domicilio o de teleasistencia avanzada que funcionan, unos centros de participación activa y unas propuestas de ocio que generan grandes beneficios a los mayores, iniciativas eficaces en el ámbito de la salud física y mental.
Retrasar esa necesidad y gestionarla cuando finalmente aparezca es la tarea de los gestores públicos
Hemos logrado un ecosistema de cuidados que nos está permitiendo desarrollar el modelo de desinstitucionalización en el que creemos. Apostamos porque la persona resida en su entorno lo máximo posible y siempre que lo desee. La experiencia demuestra que todos vivimos mejor cuando nos mantenemos en nuestro hogar, en un modelo familiar, conectados con la comunidad.
No obstante, las circunstancias en nuestra sociedad son muy variadas y la opción de las residencias de mayores está cada vez más presente, sin que ello suponga una disminución de derechos o servicios respecto a los que permanecen en sus domicilios.
Esta es la filosofía que ha marcado la puesta en marcha de un proyecto pionero de atención sociosanitaria en residencias de mayores, impulsado desde atención primaria pero con la intervención y coordinación de hospitalización a domicilio, geriatría de enlace, paliativos e infecciosas. Una iniciativa innovadora que ya está despertando el interés en otras comunidades y recibiendo reconocimientos nacionales.
Su impacto real es aún más valioso: está permitiendo una atención más completa, más cercana y más segura a los mayores que viven en residencias. Estamos empezando a recibir indicadores, al tiempo que extendemos la propuesta a otros centros.
Su impacto real es aún más valioso: está permitiendo una atención más completa, más cercana y más segura a los mayores que viven en residencias
Los resultados nos animan a seguir profundizando en un modelo que refuerza la continuidad asistencial, mejora el control de la cronicidad, evita traslados —siempre penosos— al hospital y humaniza la atención. Este programa supone un cambio de paradigma en la forma de atender los cuidados a las personas mayores en La Rioja.
Más allá de la reorganización asistencial, impulsa una filosofía de trabajo basada en la corresponsabilidad; una formación continua que mejora la calidad de vida del residente, pero que tiene también un gran impacto en las condiciones laborales de los profesionales.
En este sentido, la integración plena entre servicios sanitarios y sociales viene a reforzar un sistema de atención en el que la escasez de profesionales está lastrando su correcto funcionamiento.
Sumar fuerzas, incorporar nuevos perfiles a plantillas diseñadas bajo otros parámetros y apoyarse en la tecnología y la innovación sin perder la vertiente humanística son elementos que marcarán ese futuro en el que los mayores van a ganar protagonismo. Es cuestión de derechos y de respeto.














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