un nuevo paradigma para la sanidad asturiana

Anuario iSanidad 2025
Dra. Concepción Saavedra Rielo, consejera de Salud del Principado de Asturias
La sanidad asturiana inicia este año 2026 con un reto tan grande como ilusionante: poner en marcha una nueva estructura sanitaria producto de la mayor reforma administrativa realizada en Asturias hasta ahora. Partimos de una experiencia de 40 años de éxito, en la que el mapa sanitario no ha cambiado.

Este 2026, implantaremos un nuevo modelo que se ha concebido para atender las nuevas demandas de una sociedad cambiante que vive en un territorio mucho más moderno y cohesionado, gracias a la mejora del transporte público y de las vías de comunicación.

Nos encontramos en pleno uso del creciente potencial de la telemedicina; con una historia clínica electrónica cada vez más completa, accesible y mejor estructurada. Estamos enfocados en la gobernanza del dato, la gestión en red, las nuevas tecnologías de la información, y el uso de la inteligencia artificial como una herramienta que podemos aportar a nuestro sistema sanitario en aquellos procesos en los que aporta valor para conseguir una sanidad más ágil, accesible y segura.

En 2026, Asturias pondrá en marcha una nueva estructura sanitaria producto de la mayor reforma administrativa realizada en Asturias hasta ahora

En este momento de cambio y cierta incertidumbre siguen teniendo un importante peso algunas de nuestras señas del pasado —como la fuerte dispersión geográfica y el envejecimiento de la población— y han surgido otras relativamente nuevas, como la carencia de profesionales.

Hemos querido mantener todas las infraestructuras actuales, tanto en atención primaria como hospitalaria, para responder mejor a las necesidades de la ciudadanía; garantizando una atención más eficiente, cercana, innovadora y centrada en la persona.

Para ello, comenzamos a desarrollar estos días una reordenación estructural necesaria para adaptarla a la realidad de la Asturias del siglo XXI y garantizar su sostenibilidad y calidad durante las próximas décadas.

Hemos querido mantener todas las infraestructuras actuales para responder mejor a las necesidades de la ciudadanía

La nueva estructura no es un mero cambio de nombres ni de líneas en un mapa, es una herramienta para ser más operativos y hace que la organización sea más moderna y eficaz para cumplir sus objetivos.

Los mayores cambios los tenemos en el Servicio de Salud, en el que se crean nuevas estructuras para fortalecer ámbitos que en estos años han cobrado protagonismo, como la salud pública, la atención primaria o los cuidados paliativos.

En primer lugar, el papel de la salud pública se fortalece de manera decisiva con su extensión a todo el territorio. Este compromiso por la salud pública implica que la prevención, la promoción de la salud y la vigilancia epidemiológica dejan de ser un ente lejano para tener una dirección y equipos potentes sobre el terreno, capaces de adaptar las estrategias a las necesidades locales y de ejercer como interlocutores de los centros educativos, las residencias sociosanitarias y los ayuntamientos.

A la atención primaria se le otorga el rol protagonista que merece como eje vertebrador del sistema y se le da una estructura directiva propia

Asimismo, a la atención primaria se le otorga el rol protagonista que merece como eje vertebrador del sistema y se le da una estructura directiva propia, similar a la hospitalaria, para dotarla de mayor capacidad de gestión, liderazgo y resolución.

Como la lucha contra el déficit de profesionales pasa a ser algo estratégico, se crean las funciones de una Oficina de Captación de Profesionales para diseñar y aplicar de forma proactiva estrategias que hagan de Asturias un lugar atractivo para trabajar.

También se crea la Unidad de Atención Integral al Paciente Paliativo para ganar en calidad asistencial y en humanización. Esta unidad específica garantiza que la atención al paciente —paliativo y al final de la vida, tanto adulto como pediátrico— se preste de forma coordinada, integral y equitativa en todo el territorio, desde el hospital hasta el domicilio, asegurando que la población que lo necesite tenga acceso a un cuidado digno y profesional en sus momentos más vulnerables.

Esta unidad específica garantiza que la atención al paciente se preste de forma coordinada, integral y equitativa en todo el territorio

Por otra parte, creamos una Unidad de Gestión de Tiempos Asistenciales como herramienta definitiva para abordar de forma estructural las listas de espera, un paso que demuestra un compromiso político firme con la mejora de la accesibilidad.

Esta unidad se dedicará en exclusiva a monitorizar, analizar y gestionar las demoras quirúrgicas, de consultas y de pruebas diagnósticas, implementando planes de acción y medidas correctoras para garantizar que los ciudadanos reciban la atención que necesitan en un tiempo adecuado.

En esta apuesta por la eficiencia y la gestión responsable se contará con una Central de Compras, una plataforma logística profesional y centralizada que nos permitirá aprovechar mejor la economía de escala al adquirir mayores volúmenes, estandarizar la calidad de los materiales en toda la red y garantizar el suministro para que nunca falte nada.

Ser más eficientes en la compra nos permite liberar recursos económicos para invertirlos donde de verdad importa

Ser más eficientes en la compra nos permite liberar recursos económicos para invertirlos donde de verdad importa: en más y mejor atención sanitaria. Y todo ello manteniendo las zonas básicas y los hospitales comarcales.

Esta reforma de la gestión no elimina ningún centro de salud y ningún hospital comarcal; al contrario, los fortalece. La reorganización es de la estructura directiva, no de la red asistencial.

Nuestros hospitales comarcales y centros de salud se mantienen como el pilar de la atención cercana, pero ahora estarán mejor integrados y respaldados por una red de conocimiento y recursos mucho más potente, asegurando su viabilidad y mejorando su capacidad.

La gran novedad en la Consejería de Salud es la creación del servicio de acción comunitaria. Este nuevo servicio es clave para impulsar la participación y la salud en Asturias, por lo que asume un papel estratégico en la implantación de políticas y programas orientados a la mejora de la salud individual y colectiva.

Por todo ello, se convierte en el motor de la estrategia de salud comunitaria, reforzando así la participación social y la equidad en salud.

La conclusión es clara: estamos dando los pasos necesarios para continuar con esta transformación de nuestras estructuras para liderar la sanidad del futuro, reforzando para ello la atención primaria, cuidando la salud mental, reduciendo los tiempos de demoras o dando más participación a la población.

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