Redacción
La atención cardiovascular en el Sistema Nacional de Salud (SNS) ha mejorado de forma sostenida en las dos últimas décadas. El Informe Recalcar 2025, elaborado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en colaboración con la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS), muestra una caída cercana al 20% de la mortalidad hospitalaria por enfermedades cardíacas entre 2007 y 2023. Sin embargo, el documento advierte de la persistencia de desigualdades entre comunidades autónomas en la dotación de recursos, la actividad clínica, la organización asistencial y los resultados en salud.
El análisis se basa en la base de datos de altas hospitalarias del Sistema Nacional de Salud, con 5,44 millones de registros entre 2007 y 2023. Además, incorpora una encuesta respondida por el 66% de los servicios de cardiología de hospitales públicos, que representan el 76% de las camas instaladas.
La mortalidad hospitalaria por enfermedades cardíacas ha pasado del 9,6% en 2007 al 7,7% en 2023
Desigualdades en recursos y organización asistencial
Uno de los datos más relevantes del informe es que el 56% de los episodios de ingreso hospitalario por enfermedad cardíaca son dados de alta por servicios distintos al de cardiología. En concreto, medicina interna es responsable del 35% de las altas. Este dato refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos asistenciales más integrados y de fortalecer la coordinación con atención primaria.
Aunque la dotación global de recursos se sitúa, en general, dentro o ligeramente por encima de los estándares recomendados, las diferencias entre comunidades autónomas son notables. La dotación de camas de cardiología oscila entre 18,1 camas por 100.000 habitantes en Asturias y 6,3 en Navarra.


Además, Recalcar identifica déficits específicos en la asignación de camas de cuidados críticos cardiológicos en servicios de alto volumen. En cirugía cardíaca, solo el 15% de los servicios supera el volumen mínimo de intervenciones recomendado, lo que respalda la conveniencia de concentrar programas para mejorar resultados y eficiencia.
La dotación de camas de cardiología varía entre 18,1 por 100.000 habitantes en Asturias y 6,3 en Navarra
En recursos humanos, el número de cardiólogos por 100.000 habitantes también presenta grandes diferencias. Andalucía registra 4,9 cardiólogos por 100.000 habitantes, mientras que Castilla y León alcanza los 8,6, la Región de Murcia 8,4 y Aragón 7,6.
En cuanto a enfermería, el informe aporta datos por tipología de unidad. Las unidades de insuficiencia cardíaca disponen de una media de 1,4 enfermeras por unidad, mientras que en las unidades de rehabilitación cardíaca la dotación media es de 2,6 profesionales de enfermería y fisioterapia. No obstante, Recalcar no ofrece un indicador homogéneo de enfermería ni de personal técnico por habitante, lo que limita la comparación directa entre comunidades autónomas y subraya la necesidad de mejorar los sistemas de información para la planificación de los recursos humanos en cardiología.
Mejoran los resultados en los principales procesos cardiológicos
El análisis de la base de datos de altas hospitalarias del Sistema Nacional de Salud muestra una reducción significativa de la mortalidad hospitalaria por el conjunto de las enfermedades cardíacas, desde el 9,6% en 2007 hasta el 7,7% en 2023. Esto supone un descenso acumulado cercano al 20% en el periodo analizado.
En el infarto agudo de miocardio con elevación del ST (Iamcest), la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo se ha reducido en torno a un 25% a lo largo del periodo analizado. Esta evolución refleja el impacto del despliegue progresivo y la consolidación de las redes de atención al infarto. En términos de mortalidad bruta, el Iamcest ha pasado de cifras cercanas al 13% a comienzos del periodo a un 8,4% en 2023, reduciéndose hasta el 5,3% en los pacientes tratados mediante angioplastia primaria.
El infarto agudo de miocardio con shock cardiogénico mantiene una mortalidad cercana al 50% y una gran variabilidad territorial
En el infarto agudo de miocardio sin elevación del ST (Iamsest), la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo también muestra una tendencia descendente sostenida, con una reducción aproximada del 15,7% a lo largo del periodo analizado. En esta patología, la mortalidad hospitalaria bruta se sitúa en torno al 6,6%, con diferencias relevantes entre comunidades autónomas.
La insuficiencia cardíaca continúa siendo uno de los principales retos organizativos y asistenciales del Sistema Nacional de Salud. En este proceso, la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo ha mejorado en torno a un 20%, descendiendo desde 1,21 hasta 0,97. Sin embargo, la tasa bruta de mortalidad hospitalaria ha seguido una tendencia ascendente, al pasar del 10,5% en 2007 al 12,0% en 2023, y concentrando además tasas de reingreso a 30 días del 5,1%.
Esta aparente contradicción refleja el aumento de la complejidad clínica de los pacientes, con mayor edad y carga de comorbilidad, en el contexto de una patología crónica de incidencia creciente.
El shock cardiogénico sigue siendo el gran desafío
El escenario más desfavorable corresponde al Iamcest con shock cardiogénico. En este subgrupo, la mortalidad hospitalaria bruta continúa situándose en torno al 50% en 2023, pese a una ligera mejoría a lo largo del tiempo.
Además, presenta una marcada variabilidad interterritorial, con comunidades autónomas que registran tasas de mortalidad del 35,9%, frente a otras que superan el 60%. El informe considera que estas diferencias ponen de manifiesto desigualdades sustanciales en la organización asistencial y en la disponibilidad de cuidados críticos cardiológicos.














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