Anuario iSanidad 2025
Dr. Tomás Cobo Castro, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC)
La fortaleza de un país se mide también por la salud de su sistema sanitario. Pero ese sistema solo puede sostenerse si quienes lo hacen posible cuentan con las condiciones necesarias para ejercer su labor con dignidad, seguridad y estabilidad. Y hoy, en España, esa premisa está en riesgo. La profesión médica más joven, llamada a relevar a las actuales generaciones, se encuentra en una situación límite que amenaza directamente la calidad asistencial presente y futura.


El reciente informe sobre burnout de los médicos jóvenes, presentado por la Organización Médica Colegial (OMC) en el Senado, ha puesto cifras y rigor técnico a una realidad que miles de profesionales viven desde hace años. Los datos son, sencillamente, alarmantes: la mitad de los médicos jóvenes en España sufre burnout, y hasta 3 de cada 4 trabajan por encima del límite legal de horas establecido por la normativa europea. Son cifras que duplican las estimaciones previas recogidas en metaanálisis internacionales y que, según la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), deberían activar todas las alertas institucionales.
La mitad de los médicos jóvenes en España sufre burnout, y hasta 3 de cada 4 trabajan por encima del límite legal de horas establecido por la normativa europea
Hablamos de jornadas que superan con frecuencia las 60 horas semanales, de guardias encadenadas, de salarios muy por debajo de la media europea en etapas clave como la residencia y de un contexto organizativo que no siempre favorece la conciliación ni el acompañamiento formativo. Esta sobrecarga está teniendo un impacto directo y demoledor: tasas de ansiedad, depresión, ideación suicida y consumo de psicofármacos muy superiores a las de la población general. Es insostenible humana y profesionalmente.


Si aspiramos a un Sistema Nacional de Salud (SNS) robusto, competitivo y capaz de retener talento, esta situación no puede normalizarse. No se puede pedir calidad asistencial sin garantizar calidad laboral. No se puede exigir excelencia sin ofrecer condiciones razonables. No se puede hablar de futuro cuando se está agotando a quienes deben sostenerlo.
El sistema solo puede sostenerse si quienes lo hacen posible cuentan con las condiciones necesarias para ejercer su labor con dignidad, seguridad y estabilidad
Además, el problema es estructural y afecta de forma desigual. Como señala el informe, las médicas jóvenes presentan niveles aún más altos de burnout, mayor agotamiento emocional y más dificultades de conciliación. Un sistema sanitario feminizado exige políticas que acompañen esta realidad, no que la penalicen.
Pero hay un mensaje importante que no debemos perder: el burnout no es inevitable, es evitable. El informe presentado en el Senado lo deja claro: hablamos de factores prevenibles, modificables, solucionables. Otros países europeos ya están avanzando en medidas que incluyen flexibilidad horaria, límites estrictos a las horas de guardia, mejores salarios, reducción burocrática y modelos de organización modernos capaces de atraer y fidelizar talento.














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