«Es necesario reiterar la necesidad de tratamientos respetuosos e individualizados y el derecho de la paciente de cáncer de mama como protagonista de su salud»

Anuario iSanidad 2025
Antonia Gimón Revuelta, presidenta de la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma)
Las necesidades de las pacientes de cáncer de mama trascienden a la innovación terapéutica. Si bien la llegada de nuevas terapias ha marcado un punto de inflexión en el abordaje de esta enfermedad, todavía manifiestan encontrar obstáculos durante el proceso, como la necesidad de estar más informadas, y expresan que uno de los miedos que les acompaña durante la enfermedad es el de tener una recaída.

Algunas de estas impresiones se extraen de una encuesta lanzada por la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma), y su presidenta, Antonia Gimón Revuelta, expone en esta entrevista realizada con el apoyo de Novartis, algunos de los desafíos pendientes en esta enfermedad.

A rasgos generales, ¿cómo definiría la evolución del manejo del cáncer de mama en los últimos años?
El manejo del cáncer de mama en los últimos años podemos decir que ha tenido una evolución positiva. Se ha avanzado en investigación, en innovación y en la detección precoz, y ello ha permitido avanzar en la mejora de los métodos de diagnóstico, en mejores y más eficaces terapias y fármacos y en la consolidación de los programas de detección precoz en todas las comunidades autónomas.

Lo que nuestra Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma) defiende es que la gestión de esos programas de detección precoz sea responsabilidad directa del sistema público de salud y que su desarrollo se adecue a las recomendaciones de la Unión Europea.

«Podemos decir que el manejo del cáncer de mama en los últimos años ha tenido una evolución positiva»

Como organización de mujeres pacientes nos preocupa cierta tendencia a que esos programas de detección precoz se gestionen fuera del sistema público de salud. Nos preocupa que no exista una previsión sobre futuras vacantes o plazas de personal especializado (radiólogos) para leer e interpretar las mamografías; igualmente, una posible falta de previsión presupuestaria para adecuar los programas de detección precoz a las recomendaciones de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud y a las Recomendaciones de la Unión Europea y quizá sea necesaria una actualización presupuestaria para revisar y adecuar las tecnologías vinculadas a la oncología en el Sistema Nacional de Salud.

«Nos preocupa cierta tendencia a que esos programas de detección precoz se gestionen fuera del sistema público de salud»

¿Cómo han contribuido las nuevas terapias en esta enfermedad en la reducción del riesgo de recaídas? ¿Cómo es el acceso a estas nuevas opciones actualmente en España?
Las nuevas terapias son consecuencia de la investigación y la innovación en oncología. El diagnóstico temprano, el mayor conocimiento molecular y genético y la medicina de precisión, en definitiva, favorecen la mejora de los diagnósticos y las terapias, lo que deriva en que aumente la supervivencia y que se eviten las recaídas.

Cabe destacar que no hay condicionantes para acceder a las nuevas opciones terapéuticas. Lo importante es que la atención que reciba una paciente no esté condicionada por el lugar donde resida.

La equidad debiera representar un principio estratégico del conjunto de las administraciones sanitarias y, de esa forma, corregir posibles desigualdades territoriales, superar insuficiencias y coordinar mejor los recursos humanos y materiales disponibles.

El modelo descentralizado de nuestra sanidad por transferencia de las competencias a las comunidades autónomas no puede romper la unidad y equidad del Sistema Público, ni modificar el derecho constitucional a la salud.

«Lo importante es que la atención que reciba una paciente no esté condicionada por el lugar donde resida»

Recientemente, desde Fecma, lanzaban la campaña Sin miedo al miedo sustentada por una encuesta realizada a pacientes con esta neoplasia. ¿Qué conclusiones destacarían dentro de la misma?
La encuesta realizada con una satisfactoria respuesta de mujeres con la experiencia de un diagnóstico de esta neoplasia tenía como objetivo conocer mejor las necesidades de las mujeres con cáncer de mama en cualquier etapa de la enfermedad. De los resultados de la encuesta podíamos destacar varios puntos.

Primeramente, la necesidad de una mayor información sobre la alimentación. En segundo lugar, contar con alguna orientación legal o apoyo en temas relacionados con el trabajo o la profesión. También, recibir información sobre los beneficios de una determinada actividad física.

Por otra parte, conocer los planes de asistencia psicosocial, lo que requiere una mejor coordinación entre los servicios sociales y la asistencia sanitaria. Otra demanda es valorar cómo la enfermedad y sus secuelas afectan al entorno y tener en cuenta que ello puede conllevar solicitar una reincorporación gradual al puesto de trabajo, una reducción de la jornada laboral o una modificación o adaptación del puesto de trabajo. Por último, la necesidad de disponer de apoyo psicológico si fuera necesario.

La encuesta resaltaba que el 77% de mujeres manifiesta miedo a la recaída y que el 63% consideraba no estar suficientemente informada. ¿Qué pueden hacer los especialistas o desde dónde se debe trabajar para tratar de cambiar estas percepciones?
Desde nuestra Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma), recomendamos a quien ha sido diagnosticada de cáncer de mama que no viva su situación en soledad o en silencio. Que pida una segunda opinión, a la que tiene derecho, que plantee al oncólogo sus dudas y que se acerque al movimiento asociativo de mujeres pacientes de cáncer de mama donde comprobará que su situación no es única y que sus dudas o miedos son compartidos.

Es normal que una mujer diagnosticada de cáncer de mama, cuando pasa el periodo más crítico, tenga miedo a la recaída, porque ante el cáncer de mama, la mujer/paciente se pregunta: por qué a mí. Es muy importante que el paciente no escuche disparidad de criterios clínicos porque ello solo puede generar desconfianza; asimismo, debe evitarse la excesiva rotación de los profesionales porque ello va a dificultar la confianza de la paciente.

También, tener presente que el profesional de la sanidad debe informar al paciente de las opciones terapéuticas, de los riesgos, de las posibles complicaciones o efectos adversos de su patología o de los tratamientos que va a recibir y orientar a la paciente sobre cómo actuar ante cualquier eventualidad o imprevisto.

Nos parece necesario reiterar la necesidad de tratamientos respetuosos e individualizados e insistir en el derecho que asiste a la paciente, como protagonista de su salud a conocer, a preguntar y a disponer de los diagnósticos e informes médicos, acompañados siempre de una información honesta, completa, suficiente, veraz y necesaria.

¿Qué importancia tiene ofrecer un abordaje integral con trabajo de equipos multidisciplinares para estas pacientes?
Uno de nuestros objetivos como Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma), sería conseguir el reconocimiento de una visión integral del paciente y que su enfermedad fuera abordada por equipos multidisciplinares, porque toda paciente tiene nombre, apellidos y circunstancias personales, sociales, familiares, laborales, culturales, etc. que deben ser valoradas.

La paciente debe participar autónomamente en su proceso asistencial y lo deberá hacer valorando todo su entorno. La atención sanitaria integral debe alejarse del paternalismo y acercarse al humanismo de la corresponsabilidad y convertir al enfermo en su prioridad. Por todo lo anterior, se insiste en un abordaje integral y llevado a cabo por equipos multidisciplinares.

«La atención sanitaria integral debe alejarse del paternalismo y convertir al enfermo en su prioridad»

¿Cuáles diría que son los desafíos pendientes, tanto en el manejo del cáncer de mama en general como de cara a prevenir o identificar de manera precoz las recaídas en este tipo de tumores?
Desde el reconocimiento de la sanidad como un derecho universal y de que la sanidad debiera ser una verdadera política de Estado, no son escasas nuestras preocupaciones. Seguimos pensando en la importancia de la investigación, la innovación, las terapias avanzadas y la detección precoz del cáncer. Nos preocupan los diagnósticos de metástasis y pensamos que urge avanzar en la investigación y tratar de evitar que el cáncer de mama metastásico suponga depender de otra persona.

Defendemos las políticas que relacionan salud y género y las políticas sanitarias que valoran la cultura de la calidad. Necesitamos disponer de un tratamiento personalizado, una medicina de precisión y un abordaje multidisciplinar, para que cada uno de los agentes implicados aporte su valor en el proceso y que podamos hablar de una atención integral.

«Necesitamos disponer de un tratamiento personalizado, una medicina de precisión y un abordaje multidisciplinar, para que cada uno de los agentes implicados aporte su valor en el proceso y que podamos hablar de una atención integral»

El paciente es el protagonista del proceso. Seguimos reivindicando disponer de registros nacionales homogéneos y actualizados de cáncer, y aumentar la población cubierta por la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan), para saber con la mayor precisión posible la realidad de esta enfermedad.

Desde el reconocimiento de los derechos de los pacientes, nuestra preocupación no se deriva de la asistencia sanitaria que puede tener diferente duración según sea la gravedad, intensidad o agresividad del cáncer.

El derecho a la asistencia sanitaria está garantizado a través de nuestro Sistema Nacional de Salud. Nuestra preocupación es consecuencia de ver cómo afectan las secuelas del proceso de la enfermedad, porque pueden llevar aparejadas consecuencias para la actividad profesional o para la profesión habitual, aunque no sean lesiones invalidantes que impidan el ejercicio pleno de esa actividad o de esa profesión.

Valoramos la equidad y rechazamos cualquier desigualdad territorial, como rechazamos cualquier exclusión o discriminación, como valoramos la calidad de vida, los cuidados paliativos o la seguridad de los pacientes.

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