Anuario iSanidad 2025
Dr. Antonio Compañ Rosique, presidente de la Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de Facultades de Medicina Españolas
En España, la puerta de acceso fundamental y el mecanismo vertebrador de la Formación Sanitaria Especializada (FSE) es el sistema MIR (Médico Interno Residente), cuyo impacto moldea el currículo de grado y la estructura del Sistema Nacional de Salud (SNS).
A lo largo de los años ha supuesto un conjunto de fortalezas y beneficios pero, sin duda, también se detectan consecuencias negativas. Es necesario una modificación estructural profunda para garantizar la selección de futuros especialistas basada en criterios de conocimiento teórico, aptitud práctica y rendimiento académico sostenido, asegurando la alta calidad asistencial del SNS bajo principios de eficiencia y coste-efectividad.


El examen MIR actual es un mecanismo de clasificación. Se trata de una prueba nacional que clasifica a los candidatos evaluando conocimientos clínicos, capacidad de análisis de casos y aplicación de la evidencia científica. Su principal fortaleza es la transparencia competitiva, al ser una prueba objetiva y estandarizada que minimiza la subjetividad y promueve la equidad en el acceso.

Es necesario una modificación estructural profunda para garantizar la selección de futuros especialistas
La nota del proceso de acceso se compone de dos elementos: un examen tipo test sobre conocimiento teórico, que equivale al 90% de la puntuación total; y un baremo académico, que mide el rendimiento continuado y supone el 10% de la puntuación restante.
Esta desproporción en la valoración, concentrando el riesgo evaluativo en un único evento de alto impacto, es la raíz estructural de las disfunciones que observamos en la fase de pregrado.
Las críticas más significativas se centran en el potente efecto de retroceso que el examen ejerce sobre el currículo de grado. La preparación intensiva para la prueba influye negativamente en la dedicación y formación clínica integral de los estudiantes.
Esto genera una desviación del foco pedagógico, ya que la prueba incentiva un aprendizaje basado en la memorización de alto volumen de datos, descuidando el desarrollo de competencias fundamentales para el ejercicio profesional.
La prueba incentiva un aprendizaje basado en la memorización de alto volumen de datos, descuidando el desarrollo de competencias fundamentales para el ejercicio profesional
La valoración del expediente académico resulta estructuralmente injusta. Representa el esfuerzo sostenido durante seis años, pero su peso del 10% parece insuficiente. Finalmente, la naturaleza de clasificación decisiva del MIR impone un coste psicosocial considerable, con la mayoría de los estudiantes sufriendo estrés crónico y ansiedad.
Es necesario una reforma hacia un modelo de acceso mixto (MAM). La Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) ya previó la necesidad de una orientación mixta, teórico-práctica, que evalúe conocimientos, habilidades clínicas y comunicativas, y méritos académicos. Propongo un modelo de acceso mixto (MAM) diseñado para ser justo, eficiente y coste-efectivo, redistribuyendo la ponderación de la nota final.
El MAM se puede estructurar en tres ejes. El primero es un eje de conocimiento, compuesto por un examen teórico renovado, que reduce el peso del examen tipo test del 90 al 50%. Esto mantiene la estandarización nacional, pero reduce significativamente la concentración del riesgo y mitiga el estrés crónico.
Propongo un modelo de acceso mixto (MAM) diseñado para ser justo, eficiente y coste-efectivo, redistribuyendo la ponderación de la nota final
El segundo es un eje de competencia, una evaluación práctica integrada. Incorpora una Evaluación Clínica Objetiva Estructurada (ECOE) nacional o una prueba similar de habilidades clínicas y comunicativas, con una ponderación del 20%. Esta prueba evalúa la capacidad del aspirante para aplicar conocimientos, habilidades y actitudes en situaciones clínicas reales.
Desde hace muchos años, la Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de Facultades de Medicina Españolas (CNDFME) ha trabajado en la estandarización de una prueba que cumpliría con los objetivos propuestos.
El tercero es un eje de justicia, para modificar el baremo académico. La propuesta es incrementar el peso del expediente académico del 10 al 30% para dar más valor al esfuerzo constante.
La inversión económica necesaria para desarrollar este modelo se considera altamente coste-efectiva desde una perspectiva de economía de la salud. El beneficio del MAM es una mejora en la calidad del capital humano del SNS. Certificar las competencias básicas reduce la probabilidad de errores, ahorrando costes asociados a morbilidad y litigiosidad.
Certificar las competencias básicas reduce la probabilidad de errores, ahorrando costes asociados a morbilidad y litigiosidad
Al certificar competencias antes de la residencia, se minimiza el tiempo que los servicios hospitalarios dedican a la formación básica, optimizando los recursos docentes y asistenciales. La mejora en la justicia evaluativa y la reducción del estrés mejorarían la satisfacción profesional, asegurando la inversión estatal en la formación.
Para evitar los sesgos entre universidades, la nota del expediente académico y de la Evaluación Clínica Objetiva Estructurada (ECOE) se calcula respecto a la nota media y la desviación típica de la cohorte (todos los estudiantes de cada universidad que se han graduado ese año), estableciendo percentiles. Este nuevo sistema de acceso actuaría como un catalizador estratégico de reforma curricular positiva.














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