Anuario iSanidad 2025
Dr. Luis Carlos Blesa Baviera, presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP)
La medicina vive uno de los periodos de cambio más profundos de su historia. La inteligencia artificial, la genómica, los macrodatos o la teleasistencia están transformando los sistemas sanitarios y la relación entre profesionales y pacientes.
En medio de este escenario, los profesionales sanitarios necesitamos más que nunca una brújula que nos ayude a mantener el rumbo ético, científico y humano de nuestra labor. Esa brújula es la formación médica continuada.


Aprender a lo largo de toda la vida no es una aspiración teórica, sino una exigencia práctica. Cada nuevo avance nos obliga a revisar conocimientos, adaptar protocolos y asumir responsabilidades cada vez más complejas.


Los profesionales sanitarios necesitamos más que nunca una brújula que nos ayude a mantener el rumbo ético, científico y humano de nuestra labor: la formación médica continuada
En la pediatría, esa necesidad es aún más evidente, ya que nuestros pacientes cambian con el tiempo, como cambian sus familias, sus entornos y los determinantes sociales que condicionan su salud.
Desde su fundación en 1949, la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha entendido que la docencia constituye uno de sus fines esenciales. Durante más de 75 años, la AEP ha acompañado la evolución de la sanidad española, contribuyendo a que la pediatría sea una de las especialidades más sólidas y reconocidas de nuestro sistema público.
Sin embargo, los desafíos actuales nos obligan a ir más allá de los modelos tradicionales de enseñanza. La actualización científica, la capacitación digital, la gestión ética de la información y la habilidad para comunicar conocimiento a las familias son ahora competencias tan necesarias como el dominio clínico.
Los desafíos actuales nos obligan a ir más allá de los modelos tradicionales de enseñanza
La Academia AEP, inaugurada hace poco más de un año, es la mejor expresión de nuestra voluntad de avanzar. No se trata solo de un edificio, sino de un ecosistema de aprendizaje capaz de integrar la presencialidad con la virtualidad, la docencia con la investigación y la ciencia con la experiencia.
Su objetivo es ofrecer a los pediatras un entorno dinámico, funcional y tecnológicamente preparado donde compartir conocimiento, actualizarse y fortalecer las habilidades necesarias para responder a un entorno sanitario en continua transformación.
La Academia se suma a un conjunto de herramientas y plataformas que consolidan nuestra estrategia formativa. Continuum, la plataforma online de aprendizaje, ha democratizado el acceso a la formación en pediatría, permitiendo a miles de profesionales actualizar sus competencias desde cualquier lugar. Por su parte, Invest-AEP impulsa la investigación pediátrica, fomenta la cultura científica entre los residentes y crea redes de colaboración entre grupos de trabajo.
Ambos proyectos seguirán evolucionando para integrarse con la nueva estructura docente de la AEP, que contará con un comité de docencia participativo en el que colaborarán las sociedades de especialidades pediátricas.
La formación continuada no puede entenderse solo como un proceso técnico: también es un acto de responsabilidad social
Sin embargo, la formación continuada no puede entenderse solo como un proceso técnico: también es un acto de responsabilidad social. En un tiempo en el que la desinformación sanitaria se propaga con rapidez y las familias buscan respuestas en múltiples fuentes, los pediatras debemos estar preparados para acompañarlas con rigor, empatía y claridad.
Formarse es también aprender a comunicar, a escuchar y a generar confianza. La competencia científica y la sensibilidad humana deben avanzar juntas si queremos seguir siendo un referente para la sociedad.
Otro reto ineludible es la equidad. No todos los profesionales tienen las mismas oportunidades de formarse, especialmente quienes trabajan en áreas rurales o en contextos con alta carga asistencial. La AEP aspira a que sus espacios formativos sean un recurso común para todos, sin barreras geográficas ni económicas.
Ante todo, la formación continuada debe ser un derecho profesional y una herramienta de cohesión del colectivo, pero también una forma de garantizar la igualdad de oportunidades y una asistencia de excelencia para todos los niños y adolescentes, vivan donde vivan.
La competencia científica y la sensibilidad humana deben avanzar juntas si queremos seguir siendo un referente para la sociedad
La pandemia nos enseñó que la virtualidad puede ampliar horizontes, pero también que nada sustituye el valor del encuentro humano. De ahí que nuestra apuesta por la formación sea híbrida, integrando lo mejor de ambos mundos: la inmediatez de lo digital y la cercanía de lo presencial.
Formar bien a un pediatra es garantizar el bienestar de generaciones enteras. El compromiso de la AEP con la formación responde a la convicción de que solo desde el conocimiento podremos ofrecer a cada niño y a cada familia la mejor atención posible.












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