Redacción
La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) ha publicado un nuevo informe de consenso que proporciona recomendaciones clínicas sobre la influencia de los factores quirúrgicos y protésicos en la salud periimplantaria. El documento destaca el papel fundamental de la planificación quirúrgica y del diseño protésico en la prevención de las enfermedades periimplantarias. Además, advierte que una ejecución inadecuada puede aumentar el riesgo de periimplantitis y reclama una colaboración más estrecha entre periodoncistas, prostodoncistas y técnicos dentales para mejorar los resultados a nivel global.
El artículo reúne la experiencia clínica de periodoncistas, prostodoncistas y técnicos dentales. «Este documento de orientación surge de la necesidad de ofrecer a los clínicos un marco práctico para prevenir las enfermedades periimplantarias desde el inicio del tratamiento, teniendo en cuenta tanto las consideraciones quirúrgicas como protésicas», afirma el Dr. Ignacio Sanz Sánchez, coautor del trabajo.
Para la Dra. Beatriz de Tapia, también coautora y responsable de educación e investigación de SEPA, «la implementación de estas recomendaciones puede tener un impacto significativo tanto a nivel nacional como internacional, al proporcionar criterios claros y consistentes para clínicos y técnicos dentales, y apoyar una toma de decisiones más predecible tanto en entornos clínicos como de laboratorio».
Las enfermedades periimplantarias, incluida la periimplantitis, siguen siendo una preocupación importante en la implantología y con frecuencia están asociadas a factores relacionados con la prótesis. Esta revisión destaca la importancia de integrar la planificación quirúrgica y protésica para reducir el riesgo de desarrollo de enfermedad.


Dra. Beatriz de Tapia: «La implementación de estas recomendaciones puede tener un impacto significativo y apoyar una toma de decisiones más predecible tanto en entornos clínicos como de laboratorio»
Además, se anima a los clínicos a priorizar diseños protésicos que faciliten una higiene oral eficaz. El posicionamiento tridimensional del implante, guiado por el resultado protésico deseado, es esencial para minimizar complicaciones. La selección de materiales, incluidas las restauraciones cerámicas y de zirconia, también puede influir en la acumulación de placa.
El éxito a largo plazo en implantología depende de una planificación guiada por la prótesis, un diseño protésico higiénico, una selección adecuada de las conexiones implante–pilar y de los materiales, una manipulación mínima del implante y un mantenimiento adaptado al riesgo del paciente.
Recomendaciones clínicas
El consenso de expertos se organiza en torno a cinco áreas clave relacionadas con la práctica clínica en implantología. En primer lugar, el diseño protésico y el perfil de emergencia desempeñan un papel determinante en la salud periimplantaria. Se recomienda evitar el sobrecontorneado y optar por diseños que faciliten una higiene eficaz tanto para el paciente como para el profesional. Los perfiles convexos se asocian a un mayor riesgo de enfermedad periimplantaria, mientras que se prefieren perfiles rectos o cóncavos con un ángulo de emergencia inferior a 30°.
En cuanto al posicionamiento del implante y la planificación quirúrgica, los expertos subrayan que la colocación debe estar guiada por la futura prótesis, garantizando un adecuado posicionamiento tridimensional (mesiodistal, ápico-coronal y bucopalatino). Un mal posicionamiento puede generar compromisos protésicos desfavorables, por lo que en casos complejos puede ser recomendable recurrir a cirugía guiada.
Respecto a la interfaz implante-pilar, se priorizan las conexiones cónicas internas y el uso del «platform switching», ya que pueden mejorar la estabilidad ósea crestal. Asimismo, los implantes con cuello pulido pueden ser especialmente beneficiosos en pacientes con mayor riesgo.
Por otro lado, en relación con los componentes protésicos y su manejo, los pilares intermedios pueden ejercer un efecto protector en restauraciones múltiples y se recomiendan diseños estrechos o cóncavos. Una altura del pilar superior a 2 mm puede ayudar a reducir la pérdida ósea temprana, especialmente en pacientes con mucosa fina. También se aconseja colocar el pilar definitivo en el momento de la cirugía y aplicar el concepto «un pilar–una vez» para minimizar la remodelación ósea.
Dr. Ignacio Sanz Sánchez: «Este documento de orientación surge de la necesidad de ofrecer a los clínicos un marco práctico para prevenir las enfermedades periimplantarias desde el inicio del tratamiento»
Por último, en el ámbito de los materiales, la retención y el mantenimiento, se prefieren las restauraciones atornilladas frente a las cementadas, ya que el exceso de cemento constituye un factor de riesgo conocido para la mucositis y puede contribuir a la periimplantitis. La zirconia presenta una buena respuesta de los tejidos blandos y menor acumulación de placa, aunque no hay evidencia concluyente de que reduzca el riesgo frente a las restauraciones metal-cerámica. En todos los casos, se insiste en la importancia de un diseño higiénico, la educación del paciente y un mantenimiento regular.
Liderazgo de SEPA
SEPA ha desempeñado un papel clave en la coordinación e impulso de este consenso multidisciplinar, reuniendo a expertos en periodoncia, prostodoncia y tecnología dental, con el apoyo de la empresa dental Eckermann, para traducir la evidencia científica en guías clínicas prácticas.
Los temas clave incluyen el posicionamiento tridimensional del implante, las conexiones implante–pilar, el diseño protésico y el manejo de componentes. Este enfoque colaborativo, destacan desde SEPA, refleja su «compromiso continuo» con la odontología integrada basada en la evidencia y la mejora de los resultados a largo plazo en los pacientes.
Los autores del consenso incluyen: Beatriz de Tapia, Alberto Monje, Guillermo Pradíes, Ramón Pons, Irene García, Ignacio Sanz-Martín, Ana Carrillo de Albornoz, Ferrán Puigrefagut, Iria López, Javier Pérez, Herminio García Roncero, Pep Serra, Juan Golobart e Ignacio Sanz-Sánchez. Esta colaboración multidisciplinar ha dado lugar a recomendaciones prácticas aplicables tanto en entornos clínicos como de laboratorio, con un enfoque claro en la prevención de complicaciones periimplantarias y la mejora de los resultados a largo plazo.














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