
A casi un mes del inicio del Copa Mundial de la FIFA 2026, las reservas de habitaciones no se encuentran a la altura de las expectativas de los hoteleros estadounidenses, advirtió la principal organización del sector.
“Varios factores han atenuado el entusiasmo inicial”, lamentó la presidenta de la asociación hotelera American Hotel and Lodging Association (AHLA), Rosanna Maietta, en la introducción de un informe consultado este martes por la Agence France-Presse.
La organización encuestó a sus miembros en las 11 áreas metropolitanas de Estados Unidos, de Nueva York a Los Ángeles, que albergarán partidos del Mundial, que se disputa entre el 11 de junio y el 19 de julio.
“Cerca del 80% de los encuestados afirma que las reservas de hotel están por debajo de las previsiones iniciales”, señaló la AHLA.
En Kansas City (centro), las reservas son incluso más bajas de lo habitual para los meses de junio y julio.
En Boston (noreste), Filadelfia (este), San Francisco (oeste) y Seattle (noroeste), “numerosos encuestados describen el torneo como un ‘no acontecimiento’”.
El informe considera que el ambiente general del turismo en Estados Unidos, en particular las restricciones en la concesión de visados, está frenando a los aficionados extranjeros.
“Muchos (…) tienen la impresión de que no se les va a recibir con un trato de alfombra roja”, señaló el reporte.
A todo ello se suman los costos del viaje, acentuados por la subida del precio de la gasolina y de los billetes de avión.
La asociación hotelera también pone en la mira al propio organizador del Mundial, reprochando a la FIFA que reservara con antelación miles de habitaciones y luego las cancelara.
“Estas reservas habían influido en las previsiones de ingresos, en los planes de contratación y en los preparativos previos a la competición”, lamentó la AHLA.
Para que el Mundial esté a la altura de sus promesas, defendió Rosanna Maietta, “Estados Unidos y la FIFA deben velar por que los viajeros internacionales disfruten de una acogida cálida y de una estancia sin contratiempos”.
Para la ejecutiva, esto implica evitar aumentos innecesarios en los costos relacionados con visados y transporte, así como disuadir a las autoridades locales de imponer subidas de impuestos de última hora.












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