Cada vez más alumnos obtienen notas sobresalientes en clases, un fenómeno que está ligado al incremento del uso de la inteligencia artificial. Desde 2022, cuando salió ChatGPT, el incremento se ha disparado hasta un 30%, sobre todo en asignaturas relacionadas a la escritura y programación, mientras que, en cursos con presentaciones orales, el efecto es menor.
Cada vez más alumnos obtienen notas sobresalientes en clases, un fenómeno que está ligado al incremento del uso de la inteligencia artificial. Desde 2022, cuando salió ChatGPT, el incremento se ha disparado hasta un 30%, sobre todo en asignaturas relacionadas a la escritura y programación, mientras que, en cursos con presentaciones orales, el efecto es menor.
Esta es la conclusión de una reciente investigación realiza con datos de más de medio millón de alumnos de 319 cursos de una universidad de Texas EE. UU).
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El estudio también detectó que los alumnos que más elevan sus notas no son necesariamente los que estaban al borde del desaprobado, sino aquellos que ya tenían un rendimiento medio o alto. Según Igor Chirikov, investigador de la Universidad de California en Berkeley y autor del estudio, la IA no “rescata” a quienes iban a suspender, sino que impulsa a estudiantes que ya se desempeñaban relativamente bien y les permite convertir notas medias en sobresalientes.
La investigación coincide con otro trabajo publicado recientemente por la revista ‘Science’, que revela que al menos el 9% de estudiantes universitarios ya utiliza inteligencia artificial para hacer trampa en sus trabajos académicos. El porcentaje corresponde solo al primer año completo tras la irrupción de ChatGPT, aunque los investigadores sostienen que las cifras actuales serían aún mayores.
Entre las carreras donde más se detectó este tipo de prácticas figuran Economía y Periodismo, con tasas de 17% y 16%, respectivamente. En contraste, Biología aparece entre las disciplinas donde menos se usa la IA para elaborar trabajos académicos.
Para los especialistas, el principal problema es que muchos trabajos parecen mejores de lo que realmente reflejan las capacidades del alumno. El estudio habla incluso de un “desplazamiento de tareas”, donde la inteligencia artificial reemplaza parte del trabajo intelectual del estudiante en lugar de complementar su aprendizaje.
Ante este escenario, algunos docentes ya comenzaron a modificar sus métodos de evaluación. Entre las propuestas planteadas figuran aumentar las evaluaciones supervisadas, exigir que los alumnos expliquen cómo usaron la IA y rediseñar las tareas para integrar estas herramientas de forma controlada. No obstante, los autores concluyen que no existe una solución única y que cada asignatura deberá adaptarse de manera distinta frente al avance de la inteligencia artificial.














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