La Registraduría Nacional respondió a las dudas y cuestionamientos sobre el proceso electoral y aseguró que existen pruebas técnicas que demuestran que ni los softwares utilizados en las elecciones ni el censo electoral fueron modificados antes, durante o después de la primera vuelta presidencial.
La aclaración fue presentada durante una reunión realizada en la sede central de la entidad en Bogotá, en la que participaron representantes de los partidos políticos, organismos de control como la Contraloría y la Procuraduría, además de misiones de observación electoral y delegados del Ministerio del Interior.
En esa misma aclaración, se expusieron las evidencias técnicas con las que la Registraduría busca despejar cualquier sospecha sobre una posible alteración de la información electoral.
La revisión del archivo de la División Política Electoral o DIVIPOLE
Uno de los puntos centrales de la explicación fue la revisión del archivo de la División Política Electoral, conocida como DIVIPOLE, que contiene la información relacionada con las mesas y puestos de votación habilitados tanto en Colombia como en el exterior.
Según la entidad, se realizó una trazabilidad completa de este archivo para verificar que permaneció intacto durante todo el proceso electoral.
Para demostrarlo, la Registraduría explicó que se verificó el denominado código hash, una herramienta tecnológica que funciona como una huella digital de los archivos y permite establecer si una información ha sido alterada.
La comprobación se realizó en tres momentos distintos: cuando el archivo fue entregado a los auditores de los partidos políticos el 26 de mayo, durante las verificaciones efectuadas en el Centro de Recepción Telefónica el 31 de mayo, día de las elecciones, y nuevamente el 4 de junio. En todos los casos, el resultado fue exactamente el mismo.
Resultados de las auditorías realizadas a los softwares electorales
La entidad también presentó los resultados de las auditorías realizadas a los softwares electorales. De acuerdo con el informe, los sistemas fueron sometidos a revisiones en varias etapas del proceso, incluyendo la verificación de las versiones finales, el congelamiento de los programas antes de la jornada electoral y las validaciones posteriores. En cada una de esas fases, los códigos hash coincidieron plenamente, lo que, según la Registraduría, demuestra que no hubo modificaciones en los programas utilizados para el desarrollo de las elecciones.
La Registraduría sostuvo que la coincidencia de estos códigos antes, durante y después de la jornada electoral certifica que tanto el archivo de la DIVIPOLE como los softwares empleados conservaron su integridad y no sufrieron alteraciones. Por esa razón, afirmó que los resultados obtenidos durante la primera vuelta cuentan con garantías técnicas y jurídicas suficientes.
El pronunciamiento se produce en medio de un ambiente político marcado por cuestionamientos sobre la transparencia del proceso electoral y por versiones que sugerían posibles modificaciones en las bases de datos o en los sistemas informáticos utilizados por la organización electoral.
Con este informe técnico, la Registraduría busca enviar un mensaje de tranquilidad a los partidos, candidatos y ciudadanos, insistiendo en que las herramientas tecnológicas utilizadas durante las elecciones mantuvieron su integridad y que las auditorías realizadas permiten respaldar la transparencia y confiabilidad del proceso democrático.
Cuatro preguntas con las claves de la noticia
¿Qué aseguró la Registraduría sobre los softwares y el censo electoral?
Que las verificaciones técnicas demostraron que no fueron modificados en ninguna etapa del proceso electoral.
¿Cómo comprobó esa información?
Mediante la revisión de códigos hash, una herramienta que permite detectar cualquier alteración en los archivos y sistemas.
¿Quiénes participaron en la revisión de las evidencias?
Representantes de partidos políticos, organismos de control, misiones de observación electoral y delegados del Ministerio del Interior.
¿Qué conclusión entregó la entidad?
Que la información electoral conservó su integridad y que existen garantías de transparencia en el proceso democrático.












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