Redacción
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) y la epoc guardan una estrecha relación que neumólogos y cardiólogos conocen. Pero hasta ahora no había un marco estructurado ni de publicaciones que definan un modelo organizativo coordinado para abordar ambas patologías desde una perspectiva multidisciplinar.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y la Sociedad Española de Cardiología (SEC) han puesto fin a esta ausencia. Juntas, con la colaboración de AstraZeneca, han publicado el documento Bases teóricas para el desarrollo de unidades clínicas cardiopulmonares en pacientes con epoc y ECV. Establecen así el marco teórico para implementar estas unidades como un modelo innovador que permita una atención más coordinada de estos pacientes.
Hasta ahora no había un marco estructurado ni de publicaciones que definan un modelo organizativo coordinado para abordar ambas patologías
La epoc suele provocar una limitación progresiva del flujo aéreo y es una causa importante de morbilidad, mortalidad y uso de recursos sanitarios. En esta patología, su frecuente coexistencia con enfermedades cardiovasculares incrementa significativamente el riesgo de exacerbaciones, reingresos hospitalarios y mortalidad. Sin embargo, los expertos señalan que los enfoques asistenciales actuales suelen ser fragmentados, dificultando una atención integral para estos pacientes complejos.
El Dr. Juan José Gómez Doblas, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, explica que el documento señala tres aspectos clave en los que «poner un especial foco». Se trata de la importancia del diagnóstico precoz, la individualización de los planes de tratamiento y la aplicación de intervenciones basadas en la evidencia clínica. «Con esta base, creemos en la importancia de establecer un marco de actuación coordinado para pacientes con epoc y ECV que, a su vez, permita optimizar los recursos sanitarios disponibles y mejorar los resultados en salud», ha explicado.
Dr. De Miguel: «La gestión optimizada de los pacientes que conviven con estas patologías supone una importante oportunidad para mejorar los resultados de la epoc»
La epoc y las ECV guardan una estrecha relación. Los pacientes con EPOC pueden desarrollar ECV incidente, lo que puede fomentar una mayor mortalidad. Sobre todo aquellos con exacerbaciones frecuentes, corren un riesgo significativo de presentar eventos pulmonares y cardiovasculares, también denominado riesgo cardiopulmonar.
«La gestión optimizada de los pacientes que conviven con estas patologías supone una importante oportunidad para mejorar los resultados de la epoc y, en consecuencia, poder contribuir a reducir la morbilidad cardiovascular y la mortalidad a nivel poblacional», señala el Dr. Javier de Miguel, jefe de Sección de Neumología del Hospital Gregorio Marañón y miembro del área epoc de Separ. El experto señala que los objetivos de las organizaciones profesionales es mejorar la mortalidad por epoc y reducir su carga asistencial. «Para poder alcanzar esta meta, es imprescindible un cambio estructural en la atención sanitaria y es lo que hemos querido plasmar en este documento», ha apuntado De Miguel.
Este enfoque multidisciplinar ha mostrado una reducción de la tasa de reingresos hospitalarios de hasta un 10,3%
El documento, desarrollado de forma conjunta por neumólogos y cardiólogos, propone sentar las bases para un abordaje estructurado y coordinado mediante unidades cardiopulmonares, ampliando este abordaje y centrándose en otros factores igualmente prioritarios como optimizar el tratamiento dirigido a prevenir los SAE y a mitigar el riesgo cardiopulmonar asociado.
Entre las principales actuaciones de estas unidades se incluyen: la evaluación diagnóstica integral del paciente con disnea y fatiga no específica, identificar las interacciones entre las enfermedades cardíacas y respiratorias; realizar valoraciones completas de la función cardiopulmonar, evaluar el estado funcional mediante pruebas como el test de marcha de seis minutos o el test de esfuerzo para evaluar la capacidad aeróbica; la valoración del riesgo cardiovascular y del pulmonar con el cálculo mediante los scores y cuestionarios aplicables o la medición de la calidad de vida mediante los test aplicables según la enfermedad.
Entre las principales actuaciones de estas unidades se incluye la evaluación diagnóstica integral del paciente con disnea y fatiga no específica
En escenarios clínicos similares, se ha podido observar cómo este enfoque multidisciplinar repercute de forma sustancial en indicadores como la organización de recursos o la optimización del tratamiento farmacológico, una reducción en la tasa de reingresos hospitalarios de hasta un 10,3%, un incremento de hasta un 5,6% en la adherencia al tratamiento o una disminución en los costes del proceso asistencial que oscila entre el 13 y el 38%.
«Son muchos los pacientes que conviven con ambas patologías y, en este sentido, es esencial un abordaje multidisciplinar que permita una atención más coordinada y que atienda a sus necesidades específicas para lograr los mejores resultados en su salud», ha apuntado Yésica Hernández Brichis, directora médica de Biofarma y directora de Asuntos Regulatorios de AstraZeneca.













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