Pablo Malo Segura
Ana Fernández Agüero / Gabriela Vázquez Vegas (fotografías y vídeo)
El uso del ácido hialurónico en odontología ha evolucionado en los últimos años hasta consolidarse como una herramienta integrada en el abordaje clínico del paciente. En un nuevo episodio del videopodcast de iSanidad, Marisol Ucha, presidenta del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región (COEM), y Gilberto Pérez, asesor jurídico del Colegio, abordan sus aplicaciones, la normativa actual y la formación necesaria para su utilización.
Marisol Ucha señala que este material se ha ido incorporando progresivamente a la práctica odontológica, tanto en el ámbito terapéutico como en el estético. «El ácido hialurónico se ha utilizado en procedimientos, en la manera de cicatrizar los tejidos y ha ido avanzando de tal manera que en este momento es un producto que se utiliza en la armonización orofacial», explica, en un contexto en el que, añade, los requerimientos estéticos de la población han aumentado. «Un tratamiento dental en este momento no solamente se circunscribe a un diente, sino a la boca en general», apunta.
Marco legal y competencias profesionales

Desde el punto de vista normativo, Pérez recuerda que la Ley de Organización de Profesiones Sanitarias establece las atribuciones profesionales, entre ellas las del odontólogo, que son «el tratamiento de enfermedades y anomalías de los dientes, la boca y los tejidos anejos», subrayando que estos profesionales pueden emplear productos sanitarios en ese ámbito. En este sentido, añade que «no hay ningún problema o impedimento» para su uso cuando se ajusta a estas competencias.


Además, el asesor jurídico del COEM destaca el acuerdo entre el Consejo General de Médicos y el Consejo General de Dentistas como un ejemplo de colaboración en la delimitación de competencias. «Es un hito en los pactos interprofesionales aplicados en este caso a la utilización del ácido hialurónico», señala.
En comparación con otros países europeos, Pérez explica que no existen diferencias sustanciales en la base normativa, ya que las atribuciones están armonizadas a nivel comunitario. Además, señala que en países de nuestro entorno, como Francia, Portugal o Italia, «se reconoce expresamente la utilización de ácido hialurónico por parte de los odontólogos».
Formación y aplicaciones clínicas

Respecto a la formación, Ucha destaca que, aunque la base formativa del odontólogo es amplia, la capacitación continua es clave para perfeccionar la técnica. «La formación en odontología es muy completa y cualquier técnica siempre es susceptible de mejorar», afirma, subrayando el papel de los colegios profesionales y las sociedades científicas en este ámbito. En este sentido, defiende que acudir a estos profesionales garantiza un alto nivel de seguridad: «Es muy seguro poder acudir a un profesional odontólogo o estomatólogo y que esta técnica y este producto se maneje con la máxima seguridad y los mejores resultados».
Entre las principales indicaciones, mencionan su uso en periodoncia, en la articulación temporomandibular (ATM), a nivel gingival, así como en tratamientos relacionados con la estética del tercio inferior facial, una demanda creciente en la actualidad. La presidenta del COEM recuerda además que «el ácido hialurónico no dura para siempre» y, por tanto, son tratamientos que deben ir renovándose.
Intrusismo profesional y riesgos para el paciente
El intrusismo profesional supone una problemática creciente, favorecida en parte por el acceso a productos sanitarios a través de internet y por la proliferación de prácticas fuera del entorno sanitario. «Tristemente en el COEM tenemos amplia experiencia en el tratamiento de este tipo de situaciones, con decenas de casos en los que el Colegio ejerce la acusación penal», lamenta Gilberto Pérez.
Asimismo, insiste en la importancia de acudir siempre a «una clínica dental autorizada y donde sepamos que el profesional sanitario cuenta con la correspondiente titulación y está colegiado». En este sentido, subraya que el paciente debe informarse previamente sobre el centro y el profesional, ya que existen herramientas para comprobar su habilitación. «Las clínicas dentales están obligadas a tener la autorización sanitaria en público y la plantilla», recuerda, señalando que estas son garantías básicas para evitar riesgos asociados a prácticas irregulares.

El asesor jurídico del COEM alerta de situaciones en las que los tratamientos se realizan sin garantías, incluso en entornos no sanitarios. «Algo que facilita el intrusismo es el fácil acceso por internet a productos sanitarios que deberían estar siendo comercializados en exclusiva a odontólogos y otros profesionales sanitarios que lo puedan utilizar en el ámbito de sus funciones», expone.
En esta línea, la presidenta del COEM advierte que este tipo de prácticas pueden derivar en consecuencias graves para la salud. «En muchos casos es escandaloso las situaciones que se dan de personas que, en su casa, de cualquier manera, están atendiendo a pacientes sin ninguna garantía de absolutamente nada, poniendo en riesgo ya no solo la estética, sino complicaciones, infecciones, malformaciones».
Desde el COEM, explica que se está trabajando activamente tanto en la persecución de estos casos como en la concienciación de la población. El Colegio impulsa campañas informativas y acciones formativas dirigidas a profesionales y pacientes, con el objetivo de reforzar la seguridad y combatir el intrusismo, insistiendo en la necesidad de que los pacientes acudan siempre a profesionales cualificados y entornos sanitarios autorizados.














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