Cierran cuatro centros de una cadena de clínicas dentales en Madrid: tratamientos interrumpidos tras pagos de más de 10.000 euros

Redacción
Cuatro centros pertenecientes a una cadena de clínicas dentales han cerrado de forma repentina en la Comunidad de Madrid, apenas tres semanas después del cierre de otras dos clínicas dentales en Barcelona. Según las informaciones publicadas, decenas de personas se han visto afectadas después de que sus tratamientos quedaran a medias o ni siquiera llegaran a comenzar, pese a haber pagado cantidades superiores a los 10.000 euros.

Los pacientes también han manifestado su temor a no poder recuperar sus historias clínicas. Asimismo, varios afectados han explicado que acudieron a estos centros atraídos por las campañas publicitarias que habían visto en televisión. Ante esta situación, el Consejo General de Dentistas ha vuelto a insistir en la necesidad de aprobar una ley de publicidad sanitaria estatal que establezca criterios homogéneos, claros y exigentes para regular los mensajes que recibe la ciudadanía sobre tratamientos y servicios de salud.

«No podemos permitir que la asistencia sanitaria se promocione utilizando las mismas técnicas comerciales que se emplean para vender cualquier producto de consumo. La salud no puede estar sometida a mensajes que anuncian descuentos, ofertas, garantías de por vida o promesas de resultados. La publicidad sanitaria debe ser veraz, rigurosa, comprensible y estar basada en la evidencia científica», señala el Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas.

Dr. Óscar Castro: «La publicidad sanitaria debe ser veraz, rigurosa, comprensible y estar basada en la evidencia científica»

El Consejo General de Dentistas reclama una ley estatal de publicidad sanitaria que: prohíba los mensajes engañosos, ambiguos o que generen falsas expectativas; impida utilizar la salud como reclamo mediante ofertas, descuentos y promociones agresivas; exija que la publicidad tenga una base científica; y refuerce la supervisión de la publicidad y establezca sanciones verdaderamente disuasorias.

«Llevamos mucho tiempo advirtiendo de las consecuencias de convertir la odontología en un negocio centrado exclusivamente en la captación masiva de pacientes y en la venta anticipada de tratamientos. No se trata de limitar la actividad empresarial legítima, sino de garantizar que cualquier actividad económica desarrollada en el ámbito sanitario quede subordinada a la seguridad del paciente y a la buena práctica clínica», afirma el Dr. Castro.

Las clínicas dentales no son «tiendas»

El Dr. Castro también muestra su preocupación por la utilización del término «tiendas» para referirse a las clínicas dentales, tal y como aparece en algunas informaciones publicadas. Según el presidente del Consejo General de Dentistas, esta denominación resulta inadecuada y contribuye a banalizar la odontología, mercantilizar la profesión y presentar al paciente como un cliente.

«Una clínica dental no es una tienda. Es un centro sanitario en el que los dentistas, que son profesionales cualificados, diagnostican patologías bucodentales, realizan tratamientos y asumen responsabilidades clínicas, éticas y legales. Cuando se habla de tiendas se nos desprestigia como facultativos, se mercantiliza la profesión y, lo que es todavía más grave, se transforma al paciente en un cliente», concluye.

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