Colombia se ahoga en la orilla

La eliminación de la Selección Colombia del Mundial abrió nuevamente el debate sobre el rumbo del equipo nacional y sobre la gestión de Néstor Lorenzo al frente del proceso. En la conversación entre Hernán Peláez y Martín de Francisco, los analistas pusieron sobre la mesa varias preocupaciones relacionadas con la falta de gol, los cambios de mentalidad en los partidos decisivos, la ausencia de un proyecto estructural y los problemas internos que rodean a la Federación Colombiana de Fútbol.

Durante el campeonato mundial, Colombia jugó cinco partidos, en los que anotó cinco goles y recibió 1, pero desperdició una alta cantidad de jugadas creadas y no estuvo bien a nivel físico. Fue el único país en jugar en las tres sedes mundialistas, por lo que está en el podio de las selecciones que más viajó a lo largo del campeonato.

Con esto, el equipo deberá buscar un recambio generacional y plantear un nuevo proceso que le permita gritar campeón en los títulos que se disputan en la máxima categoría.

Las críticas al equipo de Néstor Lorenzo tras la eliminación del mundial 2026

La falta de gol

Uno de los principales cuestionamientos surgió a partir de una declaración del propio entrenador argentino sobre la dificultad del equipo para convertir las oportunidades en goles. Peláez recordó un titular de prensa en el que se resumía la autocrítica del técnico: “Lorenzo dijo: ‘No tenemos gol, no hacemos gol’. Hace tiempos que no tenemos un goleador”. Para el periodista, la falta de un delantero determinante se convirtió en una de las grandes limitaciones de una selección que durante varios momentos mostró buen funcionamiento, pero que sufrió cuando necesitó transformar su dominio en resultados concretos.

La falta de mentalidad

Martín de Francisco profundizó en la idea de que el problema no es únicamente de nombres o de jugadores, sino también de una transformación en la actitud del equipo cuando enfrenta partidos de máxima exigencia. Según su análisis, Colombia muestra una versión distinta en las fases iniciales de los torneos, con mayor creatividad y fluidez, pero en los encuentros definitivos cambia su propuesta. “Empezamos a priorizar como una lucha, como una pelea del juego en segundo orden al juego”, explicó. Para De Francisco, el fútbol debe partir siempre de la construcción, de la capacidad creativa y de la confianza en las propias herramientas, algo que el equipo parece abandonar cuando aumenta la presión.

Esa pérdida de confianza también se refleja, según el comentarista, en la definición frente al arco rival. Los errores en momentos clave no serían solamente producto de la falta de precisión, sino de un problema más profundo relacionado con la formación y la seguridad de los futbolistas. “Eso es una falta de fe absoluta y también de fundamentación”, afirmó De Francisco, señalando que Colombia necesita fortalecer aspectos técnicos y mentales para competir en escenarios donde cada oportunidad puede definir la clasificación.

¿Néstor Lorenzo debe continuar al mando de la Selección Colombia?

Otro punto de discusión fue la continuidad del grupo de trabajo que acompaña a Lorenzo. Peláez manifestó su preocupación por la posible salida de integrantes importantes del cuerpo técnico, especialmente por la llegada de Amaranto Perea como entrenador del Deportivo Independiente Medellín. “El cuerpo técnico de Colombia se desbarata porque Perea va a ser el técnico del Medellín, ¿no es así? Amaranto se va”, comentó, planteando dudas sobre la estabilidad del proyecto y la necesidad de revisar la estructura que rodea al seleccionador.

Un plan de trabajo a largo plazo

Más allá de los resultados inmediatos, Peláez insistió en que la Federación debe exigir un plan de trabajo a largo plazo. Para el periodista, el futuro de la selección no puede depender únicamente de los ciclos de eliminatorias o de los torneos internacionales. “Presente un plan, no me importa si la camisa es verde o morada. Presente un plan y diga: ‘Mire, vamos a trabajar en la categoría sub-17, vamos a ir a todos los torneos’”, reclamó. La idea central es construir una ruta de desarrollo desde las divisiones menores que permita renovar el talento de manera constante.

De Francisco resumió la frustración de los últimos años con una frase que refleja la sensación de muchos aficionados colombianos: “Colombia siempre se ahoga en la orilla. Va a llegar, va a llegar, ilusiona, ilusiona, esperanza, pam, se ahoga”. Para él, el problema no es la capacidad del equipo para competir, sino la dificultad para dar el último paso en los momentos determinantes.

¿Hay una guerra interna en la Selección?

Finalmente, ambos analistas señalaron que cualquier proyecto deportivo dependerá también de resolver los conflictos internos dentro de la Federación Colombiana de Fútbol. Se planteó la necesidad de definir si la “guerra interna” entre distintos sectores de la dirigencia llega a su fin, para permitir que el entrenador de turno tenga verdadera autonomía en el manejo de las categorías inferiores.

Las críticas a Lorenzo, entonces, no se centran únicamente en una eliminación puntual, sino en la necesidad de revisar un modelo completo: desde la formación de jugadores hasta la estabilidad del cuerpo técnico y la organización institucional. El desafío para Colombia será convertir la decepción en un proceso capaz de evitar que la ilusión vuelva a terminar, una vez más, cerca de la meta.

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