“Deberíamos tener un proceso regulado para la transición del niño con obesidad al endocrino de adulto, como pasa en diabetes”

Juan León García
Recién llegado de Málaga, el Dr. Luis Ávila Lachica, miembro del grupo de trabajo de Diabetes y Obesidad de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), atiende a iSanidad en el hall del hotel Novotel O’Donnell de Madrid donde transcurrió el pasado 19 de marzo la jornada presencial del ciclo APDay 2026. Acudió como ponente, ya que la suya sería una de las sesiones que cerraría la jornada, y sobre un tema que preocupa especialmente a los especialistas debido a su impacto en el sistema sanitario y a un detalle que resalta el Dr. Ávila: que la obesidad aún hoy no ha calado en toda la sociedad como una enfermedad.

No obstante, ese trabajo de concienciación también es necesario acometerlo entre sus colegas, con los que realizó una actualización de conocimientos en las novedades relativas a esta patología. Previo a su charla, el especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el centro de salud Vélez-Málaga, consultorio auxiliar El Marchal, hace hincapié en el problema ya existente con la obesidad infantil, las innovaciones terapéuticas y la fisiopatología de la enfermedad, que han vivido un punto de inflexión en los últimos años.

¿Qué debemos saber de la obesidad en 2026? ¿Y en atención primaria?
El mensaje más importante que tenemos que trasladar ahora mismo es que la obesidad no es un problema estético. Es una enfermedad crónica y recidivante, como la describe la OMS. No estamos halando de mejorar la vista de la gente. Hablamos de mejorar la calidad de vida y la salud.

“Desde atención primaria debemos abordar la obesidad de la forma más correcta y empática, escuchando siempre a los pacientes para adaptarnos a sus gustos, preferencias, y pactando con él los objetivos”

Uno de los principales desafíos que tienen los especialistas ahora pasa, precisamente, por cambiar esa concepción en los pacientes. ¿Cómo hacerlo?
Es realmente complicado abordarlo ahora después de tantos años ignorando el problema. Como siempre hacemos en atención primaria, habrá que hablar con el paciente, pedirle permiso para abordar el tema, y abordarlo de la forma más correcta, más empática, escuchando siempre a los pacientes para adaptarnos a sus gustos, preferencias, y pactando con él los objetivos.

Las innovaciones farmacológicas están mejorando los resultados terapéuticos. Pero ¿por qué es importante también trasladar al paciente que no son solo las terapias, sino también el cambio en los hábitos de vida?
El cambio en los hábitos de vida es fundamental en cualquier enfermedad metabólica. Eso es lo primero que tenemos que hacer. El problema que tenemos es que, en la mayoría de los estudios clínicos, en los cuales hay un nutricionista, un fisioterapeuta o un entrenador personal, entre otros, no conseguimos reducir más del 5% del peso, como mucho.

Los beneficios reales, como la remisión de la diabetes, se consiguen con pérdidas superiores al 10%. Del 5% al 10% es muy importante. El organismo, cuando pierdes un cierto peso, pone en marcha mecanismos adaptativos que hacen que no puedas seguir perdiendo peso. Estos fármacos vienen precisamente a luchar contra eso.

Independientemente de que estamos empezando a aprender muchas cosas de la obesidad. Por ejemplo, que no es que una persona se abandone, sino que la consecuencia puede estar en los trastornos de unos péptidos intestinales sobre los que actúan estos fármacos. Es como el paciente hipotiroideo. No es obeso, es hipotiroideo, y si tratas el hipotiroidismo, corriges la obesidad. A lo mejor en la obesidad, se trata de lo mismo, aunque no lo tengamos tan claro.

“Los beneficios reales, como la remisión de la diabetes, se consiguen con pérdidas de peso superiores al 10%”

¿Diría que está habiendo un cambio en la formación que reciben los profesionales de atención primaria en cuanto a qué es la obesidad? ¿Debería cambiar esa formación para enfocarla a ese mayor conocimiento en cuanto a las complejidades que tiene?
No cabe duda de que cada vez conocemos más sobre la fisiopatología de la obesidad. Estamos descubriendo sustancias como la grelina, la hormona del hambre. Si tienes niveles altos de esta hormona da igual lo que hagas, vas a estar continuamente muerto de hambre. Y eso el cuerpo humano no lo va a soportar.

Esa hormona se compensa con la leptina, que en cambio produce saciedad. Cualquier disbalance de estas hormonas conlleva pone en marcha diversos mecanismos asociados a la obesidad, como inflamación crónica, que tenemos que estudiar y conocer para poder abordarla de forma adecuada.

En cuanto a las guías, ¿cree que deberían actualizarse para afrontar este tipo de desafíos que plantea la enfermedad?
Tenemos algunas como la guía GIRO. Lo que pasa es que el médico de atención primaria no tiene tiempo para leerse 80 páginas. Tenemos que buscar otra forma de llegar al médico de primaria.

Y esa forma que tenemos para llegar, tiene que ser inventando nuevas maneras de ofrecer formación que sea capaz de llegar y de permitirlos tener vida propia aparte de la consulta, pero al mismo tiempo estar suficientemente formados. Y más en temas que llevamos tantos años ignorando y son tan difíciles de abordar en la consulta como la obesidad, porque la gente no percibe eso como una enfermedad.

De hecho, la gente no está gorda, está hermosa, lo que significa que lo vemos como algo bueno. Hay que cambiar hasta el lenguaje.

“Los casos de obesidad infantil en la consulta de atención primaria están incrementando de forma exponencial”

Respecto a esas nuevas formas de formar, ¿cuáles propone usted y sociedades como la Semfyc?
Pues con jornadas como APDay, con sesiones muy cortas de 20 minutos. En ese tiempo estudias las novedades que han surgido en ese año y repasas también todo lo anterior. La única forma es el microlearning, que estamos haciendo desde Semfyc con este ciclo y otras jornadas.

¿Cuál es la magnitud que están encontrando en consultas respecto a la prevalencia de niños con obesidad?
Está incrementando de forma exponencial. Está siendo realmente horrible. Y además nos encontramos un problema que llevo años peleando y que, aunque no se me ha escuchado mucho, pero que espero que con la difusión sean capaces de escucharme.

Y es que al igual que tenemos un sistema para la transición del niño con diabetes al endocrino de adulto con diabetes, y hay un proceso regulado, deberíamos tener ese mismo proceso regulado para la obesidad. Cuando los pediatras detecten un niño con obesidad, y llega a los 14 años, tengamos un modo de comunicarnos porque es la época que tenemos que insistir más para prevenir todas las morbilidades futuras.

Estamos llegando tarde, por tanto, al abordaje de la obesidad infantil…
Casi siempre llegamos tarde al abordaje de la obesidad infantil. Y la de los adultos.

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