Dos funcionarios de la embajada estadounidense que fallecieron en un siniestro automovilístico en Chihuahua, México, trabajaban en realidad para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), según reveló The Washington Post.
El hecho ocurrió el domingo, cuando el vehículo en el que viajaban se salió de la carretera, cayó por un barranco y explotó, causando la muerte de cuatro personas: los dos agentes estadounidenses y dos funcionarios mexicanos. Todos regresaban de una reunión posterior a un operativo contra un laboratorio clandestino de drogas en una zona remota del norte del país.
El fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, explicó que los estadounidenses no participaron directamente en la redada, que calificó como una de las más grandes jamás realizadas en la región. Sin embargo, su presencia y posterior fallecimiento han encendido alertas políticas y diplomáticas.
El hecho puso en evidencia la tensión entre ambos países en cuanto a la participación de agentes estadounidenses en operaciones contra el narcotráfico cuya aprobación por parte de México no está del todo clara.
La presidenta Sheinbaum tensa la cuerda
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reaccionó con firmeza al señalar que su gobierno investigará si la operación violó las leyes de seguridad nacional. La mandataria subrayó que su gabinete no fue informado de esta colaboración, lo que ha generado cuestionamientos sobre la coordinación entre autoridades federales y estatales, así como sobre el alcance real de la intervención estadounidense.
El episodio ocurre en un contexto de creciente presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para intensificar la ofensiva contra los cárteles mexicanos. Bajo esa línea, la CIA —dirigida por John Ratcliffe— ha ampliado significativamente su papel en la región, aumentando el intercambio de inteligencia, el entrenamiento de fuerzas locales y el uso de drones no armados para ubicar laboratorios y líderes criminales.
De hecho, fuentes estadounidenses aseguran al medio que información proporcionada por la CIA fue clave para ubicar a Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, quien murió en un operativo reciente tras resultar herido de bala.
La operación estadounidense, más allá de México
Más allá de México, la estrategia de Washington ha incluido operaciones en el Caribe y el Pacífico oriental contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico, así como acciones conjuntas con países como Ecuador. Estas operaciones han sido objeto de críticas por posibles violaciones al derecho internacional y por el uso de fuerza letal.
En el caso de Chihuahua, las autoridades locales indicaron que el operativo contra el laboratorio fue ejecutado exclusivamente por agentes mexicanos —unos 40 en total— tras meses de planificación. Los funcionarios estadounidenses, en cambio, se encontraban realizando tareas de capacitación a varias horas de distancia y se reunieron posteriormente con personal de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), antes del accidente.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, confirmó las muertes a través de un mensaje público, en el que destacó los riesgos que enfrentan quienes participan en la lucha contra el crimen organizado.












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