El deterioro de la salud hepática obliga a descartar uno de cada tres hígados para trasplante

Pablo Malo Segura
El Congreso de los Diputados ha acogido la jornada ‘Abordaje actual de las enfermedades hepáticas: un reto de salud pública y equidad social’, coordinada por el Dr. José Luis Calleja, jefe de Servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro. Estas enfermedades, que afectan al 6% de la población (1% en estadios avanzados), suponen un reto de salud pública. Durante ele vento se ha puesto en valor la importancia del Plan Nacional de Salud Hepática, así como reivindicado la importancia de implantar de forma homogénea el diagnóstico doble reflejo (DDR) de hepatitis Delta en todo el SNS.

Los expertos reclaman avanzar en prevención de la salud hepática. «Miramos el hígado enfermo y tenemos que empezar a mirar el hígano sano», ha señalado la Dra. María Buti

La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) se ha consolidado como un «observatorio privilegiado» de la salud pública en España. Así lo ha indicado la directora general, Beatriz Domínguez-Gil, que ha presentado un balance que combina una historia de éxito con una advertencia sobre el deterioro de la salud hepática de la población general.

Por un lado, ha resaltado como el Plan Estratégico para el abordaje de la Hepatitis C, puesto en marcha hace una década, permitió el «acceso progresivo a los antivirales de acción directa y cambió la historia natural de la enfermedad. Además de reducir la morbimortalidad, ha transformado por completo la lista de espera para trasplante hepático».

Según los datos de la ONT, en 2015 cerca de 700 pacientes (el 30% de la lista de espera) aguardaban un trasplante por una enfermedad hepática asociada a la infección por hepatitis C; en 2025, esa cifra ha caído hasta los 10 pacientes, representando apenas el 6% del total. Esta drástica reducción ha permitido que la lista de espera global descienda de los 2.300 pacientes hace diez años que necesitaban un trasplante hepático a los 1.700 actuales.

El diagnóstico y tratamiento precoz podría reducir hasta un 38% las complicaciones hepáticas asociadas a la enfermedad y generar ahorros cercanos a los 36 millones de euros para el sistema sanitario

Gracias a ello, el sistema ha podido ampliar los criterios de trasplante, incluyendo ahora nuevas indicaciones oncológicas como metástasis hepáticas irresecables de cáncer colorrectal o colangiocarcinomas y ampliado la edad. «Pocas políticas sanitarias ilustran tan claramente como una estrategia de salud pública puede traducirse en un beneficio para los pacientes, transformar la lista de espera, mejorar el acceso y hacer que sea mucho más equitativo», ha señalado.

Sin embargo, ha lanzado una advertencia basada en la monitorización en tiempo real que permite realizar el programa de donación y trasplante sobre la salud de la población española. «Todos los días se comunica a la ONT las personas que van a ser posibles donantes de órganos tras fallecer», ha explicado. En 2025, se desestimaron 613 hígados para trasplante por no ser considerados válidos tras la evaluación del equipo extractor. Esto significa que uno de cada tres órganos (un 33%) se rechaza, una tendencia que aumenta cada año. «La situación de salud hepática de nuestra población es preocupante», ha asegurado.

La causa principal es la enfermedad hepática grasa, vinculada tanto al componente metabólico (obesidad, diabetes) como al consumo abusivo de alcohol, que está «constituyéndose como un problema de salud importante». Ante esta situación, la directora de la ONT calificó el Plan Nacional de Salud Hepática de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), como una «oportunidad» necesaria para fomentar hábitos de vida saludables y realizar diagnósticos precoces que permitan tratar a tiempo y evitar que los pacientes lleguen a fases avanzadas de la enfermedad. Finalmente, ha reclamado promover la innovación, investigación y registro de la enfermedad hepática grasa para disponer de una «foto real» de la situación del país.

El diagnóstico y tratamiento precoz podría reducir hasta un 38% las complicaciones hepáticas asociadas a la enfermedad y generar ahorros cercanos a los 36 millones de euros para el sistema sanitario

Un Plan Nacional contra la «invisibilidad» y el estigma

El director científico de la jornada ha recordado que las enfermedades hepáticas han sido históricamente «invisibles» debido al estigma social de considerarse patologías «autoinfligidas». La infección por el virus de la hepatitis Delta solo se produce en personas con hepatitis B, lo que hace que su identificación dependa directamente de un adecuado cribado en esta población. Sin embargo, cerca del 47% de las personas con hepatitis B no han sido evaluadas para hepatitis Delta, retrasando el acceso al especialista y aumentando el riesgo de progresión a estadios avanzados y de desarrollar complicaciones como la cirrosis o el cáncer hepático. «Tenemos que visibilizar que la enfermedad hepática es relevante desde el punto de vista de la salud pública y es fundamentalmente prevenible», ha expuesto el Dr. José Luis Calleja.

Para revertir esta situación, la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) ha diseñado el Plan Nacional de Salud Hepática 2032, que contempla 15 objetivos y 53 líneas de acción. El Dr. Javier Crespo ha detallado que el plan se apoya en tres palancas. En primer lugar, la educación y alfabetización, con el fin de promover la salud metabólica desde edades tempranas para combatir la obesidad y el consumo de alcohol. En segundo, el diagnóstico precoz, implementando cribados poblacionales y el diagnóstico en un solo paso para evitar que los pacientes lleguen al sistema en fases avanzadas. Por último, la equidad, eliminando la fragmentación entre comunidades autónomas en el acceso a la innovación.

El documento de consenso ‘Recomendaciones sobre el diagnóstico de pacientes con el virus de la hepatitis D (VHD) en España’, aconseja realizar el cribado de hepatitis Delta al menos una vez en la vida a todas las personas con hepatitis B (HBsAg positivo)

Hepatitis delta y colangitis biliar primaria: el reto de las enfermedades minoritarias

La jornada también ha puesto el foco en patologías de alta gravedad y difícil diagnóstico como la hepatitis delta y la colangitis biliar primaria. Estudios recientes muestran que hasta el 20% de los pacientes con fibrosis leve o moderada progresa a cirrosis en apenas cinco años, lo que refuerza la necesidad de actuar de forma precoz. La Dra. María Buti, jefe clínico de la Unidad de Hepatología del H.U. Vall d’Hebrón (Barcelona), ha definido la hepatitis delta (VHD) como el virus más pequeño que puede afectar al ser humano (5% de los pacientes con hepatitis B). Además, recientemente la VHD ha sido clasificada como carcinogénica por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Dr. Federico García, jefe del Servicio de Microbiología del H.U. San Cecilio (Granada), ha defendido el doble test reflejo en los laboratorios como una herramienta factible que ya ha aumentado hasta cinco veces la identificación de casos en regiones como Andalucía y Cataluña. Además, reduce drásticamente las oportunidades perdidas de diagnóstico.

Los expertos han abogado por implantar de forma homogénea en todo el Sistema Nacional de Salud el Doble Diagnóstico Reflejo, que permite completar automáticamente el estudio de la hepatitis delta cuando una primera prueba de hepatitis B resulta positiva

La colangitis biliar primaria (CBP) es una enfermedad autoinmune que afecta en un 90% a mujeres. El Dr. Javier Ampuero, jefe de Sección de Hepatología y TRX Hepático. H.U. Virgen del Rocío (Sevilla), ha destacado el impacto devastador de síntomas como el prurito (picor) y la fatiga. La innovación terapéutica actual permite ya buscar no solo frenar la enfermedad, sino la normalización de la función hepática.

Desde el ámbito político, Agustín Santos, presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso, ha reconocido que España dedica un 6,8% del presupuesto a sanidad pública, por debajo de la media europea (8,9%), y ha enfatizado la necesidad de aprobar leyes contra el tabaquismo y el alcoholismo en menores para frenar el avance de estas patologías.

Los expertos participantes en la jornada han coincidido en un mensaje clave: «El dinero en sanidad no se gasta, se invierte». Diagnosticar precozmente mediante el Plan Nacional de Salud Hepática no solo ahorraría vidas y sufrimiento, sino que garantizaría la sostenibilidad económica del sistema nacional de salud al evitar tratamientos crónicos costosos y trasplantes evitables. «Miramos el hígado enfermo y tenemos que empezar a mirar el hígano sano», ha concluido la Dra. María Buti.

El grupo de expertos clínicos reunidos en el Congreso ha advertido de que hasta uno de cada cinco pacientes progresa a cirrosis en cinco años

Cinco prioridades definidas

Como conclusión de la jornada, los expertos reunidos en el Congreso identificaron cinco prioridades para avanzar en el abordaje de las enfermedades hepáticas en España. Entre ellas, garantizar un acceso equitativo al diagnóstico de las hepatitis virales en todo el SNS, manteniendo el compromiso con la eliminación de la hepatitis C y reforzando el cribado de hepatitis B y Delta mediante herramientas como el doble test reflejo. También subrayaron la necesidad de asegurar un manejo clínico precoz y homogéneo de la hepatitis Delta, una patología minoritaria pero de rápida progresión.

Asimismo, reclamaron optimizar los circuitos asistenciales de la colangitis biliar primaria para favorecer el diagnóstico temprano, el seguimiento adecuado y el acceso equitativo a la innovación terapéutica en todas las comunidades autónomas. A ello se suma la necesidad de abordar de forma integral la esteatosis hepática asociada a obesidad y diabetes, integrando su detección precoz, prevención y manejo clínico dentro de las políticas sobre enfermedades metabólicas.

Por último, los especialistas insistieron en reforzar la concienciación sobre el consumo de alcohol como causa evitable de enfermedad hepática, mediante campañas de sensibilización y políticas públicas específicas. El objetivo común de estas medidas es mejorar el diagnóstico precoz, reducir inequidades territoriales, prevenir la progresión hacia estadios avanzados y disminuir la carga asistencial, económica y social de las enfermedades hepáticas.

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