El gemelo digital SAM «ayudará a evolucionar el modelo asistencial hacia una atención más preventiva, comunitaria y personalizada»

Patricia Durán Carrasco
SAM es el acrónimo de salud, social, activos y mapa, un proyecto europeo que pretende impulsar la prescripción social en las consultas de atención primaria, aunando los determinantes sociales de la salud y los activos comunitarios para la asistencia. Para conseguir esta centralización de factores, SAM aportará un gemelo digital inteligente (GDI-SAM) que ayudará en la toma de decisiones a los profesionales médicos de atención primaria ofreciendo una prescripción social viable, personalizada y contextualizada durante la consulta.

“SAM puede ayudar a evolucionar el modelo asistencial hacia una atención más preventiva, comunitaria y personalizada. No se trata de añadir una tarea más al profesional, sino de facilitar que la prescripción social pueda realizarse en el contexto de una consulta real, con información estructurada, localizada y adaptada al paciente”, apunta el Dr. Federico Talledo Pelayo, médico de atención primaria y coordinador de la zona básica Pisueña-Cayón (Cantabria) y miembro del grupo de Economía de la Salud Idival.

El gemelo digital inteligente SAM ofrecerá un modelo asistencial basado en una atención más preventiva, comunitaria y personalizada en atención primaria

Actividad física, bienestar emocional, soledad, envejecimiento activo, hábitos saludables, integración comunitaria o vulnerabilidad social son algunas de las necesidades que pueden requerir los pacientes. Para dar solución a estos factores, a través del gemelo digital SAM, el profesional puede localizar el entorno del paciente, aplicar determinados filtros en función de las necesidades de las personas y seleccionar los activos más adecuados de proximidad. Este circuito de información permitirá convertir la prescripción social en una intervención asistencial reconocible y evaluable.

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El gemelo digital integra también entornos rurales. Foto: Proyecto SAM

De esta forma, el profesional de atención primaria tendrá a su disposición un contexto social del paciente, “sabrá dónde vive, qué activos tiene cerca, qué barreras o vulnerabilidades existen en su entorno y qué recursos pueden adaptarse mejor a sus necesidades”, explica Olga De Cos Guerra, investigadora principal del proyecto SAM y profesora de la Universidad de Cantabria y miembro del grupo de Economía de la Salud Idival.

Gracias a su diseño web, esta herramienta digital se podrá utilizar durante la consulta, evitando búsquedas externas, memorias locales o circuitos informales difíciles de mantener. En un momento, el profesional sanitario tendrá la posibilidad de identificar diferencias entre barrios, áreas rurales y entornos urbanos, ayudando a que la recomendación no dependa sólo de la oferta conocida por cada profesional, o de lo que ofrece cada municipio. Dando así una visión conjunta de todos los activos que hay al alcance de las personas que pertenecen a una determinada zona básica de salud”, añade De Cos.

El objetivo de SAM es ofrecer una prescripción más justa, proporcionada y viable según las necesidades individuales y las oportunidades reales de su territorio

Asimismo, el gemelo digital SAM integra una geodatabase que proporciona información demográfica, socioeconómica, residencial, familiar y territorial. “Esta información se representa a escala de detalle y se combina con la localización y tipología de activos para la salud. Los determinantes sociales dejan de ser una categoría abstracta y pasan a convertirse en información utilizable en consulta, señala el Dr. Talledo. Estos datos muestran la vulnerabilidad del área, la disponibilidad de espacios verdes, la accesibilidad a rutas saludables, la existencia de equipamientos, los bancos, las zonas de descanso, los servicios comunitarios o los recursos sociales. De esta forma, el profesional sanitario puede interpretar la situación del paciente no solo desde su diagnóstico sino también desde las condiciones del entorno en el que vive.

El Dr. Talledo aclara que “SAM no sustituye el juicio clínico ni convierte los determinantes sociales en una etiqueta individual automática. Su función es aportar contexto para mejorar la pertinencia de la recomendación”. En este sentido, el gemelo digital puede ayudar a identificar activos cercanos, accesibles y adecuados para una persona mayor con fragilidad, soledad o sedentarismo; mientras que, para la población infantil o adolescente, puede orientar hacia espacios y actividades que favorezcan hábitos saludables y reduzcan sedentarismo o aislamiento.

Aplicación en entornos rurales y urbanos

Respecto a su área de aplicación, el gemelo digital SAM tienen la capacidad de adaptarse tanto a contextos rurales como urbanos. Esto es posible gracias a que no parte de una visión homogénea del territorio. “Cada entorno tiene activos, barreras, distancias, densidades, redes comunitarias y vulnerabilidades diferentes. El gemelo permite representar esa diversidad y traducirla en información útil para su uso en las consultas de atención primaria”, explica De Cos.

En este sentido, SAM se destaca en el nivel de detalle geográfico, que es comparable en territorios rurales y urbanos. En la mayoría de los gemelos territoriales se aplican las geotecnológicas desde y para lógicas urbanas, donde existe mayor disponibilidad de datos y mayor concentración de recursos. Sin embargo, “SAM incorpora también territorios rurales, envejecidos o afectados por dispersión poblacional, donde la accesibilidad real a los activos puede ser muy diferente”, matiza De Cos.

La herramienta digital dispone de una serie de filtros para seleccionar los activos de la zona en función de las necesidades de los pacientes

Esta adaptación geográfica repercute de manera positiva a nivel clínico y de gestión, consiguiendo una equidad en los territorios, ya que prescribir actividad física, socialización o envejecimiento activo no significa lo mismo en un barrio urbano denso que en un municipio rural disperso. En este sentido, la recomendación debe tener en cuenta la proximidad, la accesibilidad, la adecuación funcional, la disponibilidad de transporte, la seguridad percibida, la red social y las características del paciente. De Cos recuerda que el objetivo de SAM no es ofrecer la misma prescripción a todas las personas, sino una prescripción más justa, proporcionada y viable según las necesidades individuales y las oportunidades reales de su territorio.

Pruebas en entornos reales

Liderado por la Fundación Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla, el proyecto SAM cuenta con un consorcio procedente de España, Portugal, que tienen una escasa experiencia en la prescripción social, y Francia, donde es inexistente. Para el desarrollo y aplicación del gemelo digital, el consorcio cuenta con un presupuesto de 1.965.800 euros, de los cuales 1.474.350 euros están cofinanciados por Feder en el marco del programa Interreg Sudoe de la Comisión Europea; y el proyecto tendrá una duración de tres años (junio de 2025 hasta mayo de 2028).

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Consorcio del proyecto SAM. Foto: Proyecto SAM

Con el fin de comprobar la efectividad del gemelo digital SAM, el proyecto llevará a cabo una serie de pilotos repartidos por España, Portugal y Francia. A partir de enero de 2027, tras varias sesiones de comunicación y formación con los profesionales participantes, dará comienzo el piloto, mientras que los primeros resultados se prevén que estén disponibles en el segundo semestre de 2027.

Durante seis meses, se implementará el uso del gemelo digital SAM por profesionales asistenciales seleccionados. Los equipos participantes consensuarán la interfaz de esta herramienta, que funcionará como un servidor web. “El profesional introducirá la localización del paciente, seleccionará necesidades de prescripción social (físicas, sociales, emocionales, funcionales o conductuales) y SAM propondrá activos de proximidad adecuados. Un segundo nivel de filtros permitirá ajustar la recomendación al perfil individual (personalización)”, detalla el Dr. Talledo.

El consorcio espera que los resultados se conviertan en indicades útiles para evaluar la incorporación de la prescripción social a la práctica clínica

Por otro lado, el consorcio analizará los resultados del proyecto en tres niveles: factibilidad; asistenciales y comunitarios; y gestión y transferencia. De esta manera, se podrá conocer el uso real de la herramienta, el tiempo necesario en consulta, la facilidad de manejo, la adecuación de la interfaz y la aceptación por profesionales. Asimismo, se tendrá información sobre el número y tipo de prescripciones sociales realizadas, los perfiles de pacientes, los activos recomendados, la aceptación por parte de los usuarios y la utilizada percibida. Por último, se conocerá la capacidad de integración en circuitos de atención primaria, la coordinación con recursos comunitarios, la sostenibilidad de la actualización de activos y la aplicabilidad en diferentes territorios.

Tras este análisis, “los resultados podrán traducirse en indicadores útiles para evaluar la incorporación de la prescripción social a la práctica clínica”, aclara De Cos. Entre los indicadores que podrían aplicarse, destacan el porcentaje de pacientes candidatos a prescripción social, el número de prescripciones realizadas, la adecuación del activo recomendado al perfil del paciente, utilización efectiva del recurso, la satisfacción del paciente, la satisfacción profesional, el tiempo medio de uso de la herramienta, la continuidad del seguimiento y la distribución territorial de las recomendaciones.

En definitiva, SAM convierte el territorio en una herramienta de calidad asistencial, para permitir que la prescripción social deje de ser una recomendación genérica y se transforme en una intervención personalizada, viable en consulta, conectada con activos reales de la comunidad y transferible a distintos contextos sanitarios y territoriales.

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