“El médico se encuentra en una posición frágil. En caso de duda y ante la falta de tiempo, se decanta por conceder la baja”

Redacción
España afronta cifras récord de incapacidad temporal, con cerca de un millón de trabajadores de baja cada día y una duración media de los procesos que ronda los 41 días. Aunque el envejecimiento de la población activa y el aumento de los problemas de salud mental, las enfermedades crónicas y los trastornos musculoesqueléticos explican parte de esta evolución, Alberto Giménez, presidente de la Fundación Economía y Salud, advierte de que las listas de espera, la falta de profesionales y la escasa coordinación entre los agentes implicados agravan el problema.

En esta entrevista con iSanidad, Giménez reclama una reforma profunda de la gestión de las bajas laborales que reduzca la carga burocrática de los médicos, refuerce la colaboración entre los servicios sanitarios, el INSS, las mutuas y las empresas, y permita reincorporaciones progresivas al trabajo. A su juicio, el impacto sanitario, económico y laboral de la incapacidad temporal exige convertirla en una cuestión de Estado y alcanzar un pacto entre las fuerzas políticas.

España registra cifras récord de incapacidad temporal. Desde su análisis, ¿qué parte del problema responde a un cambio real en las patologías de los trabajadores y qué parte obedece a deficiencias organizativas del sistema sanitario y laboral?
Estamos ante un problema multifactorial. Por un lado, se registra un cambio real en el perfil de salud de los trabajadores. Las bajas relacionadas con la salud mental han registrado incrementos de hasta un 175% en el conjunto de la población y un 375% entre los menores de 35 años, a lo que se suman el envejecimiento de la población activa y la mayor presencia de enfermedades crónicas y musculoesqueléticas.

“Las bajas relacionadas con la salud mental han registrado incrementos de hasta un 175% en el conjunto de la población y un 375% entre los menores de 35 años”

Por otro lado, estos cambios no bastan para explicar que el gasto haya crecido más de un 60% en la última década, que cerca de un millón de trabajadores estén de baja cada día y que la duración media de los procesos alcance aproximadamente los 41 días. Como señala la Fundación Economía y Salud a través de su informe sobre la incapacidad temporal, las listas de espera, la falta de profesionales, la sobrecarga administrativa y la escasa coordinación entre los distintos organismos tienen un peso decisivo, porque retrasan el diagnóstico, el tratamiento y la reincorporación laboral.

A la vista de estos datos, cabe concluir que el incremento de las patologías explica una parte del fenómeno, mientras que los problemas de organización y gestión intensifican de forma notable su duración y sus consecuencias económicas.

Muchos médicos sienten que se les responsabiliza del aumento de las bajas laborales. ¿Existe una percepción errónea sobre el papel del médico en la gestión de la incapacidad temporal?
El médico se encuentra en una posición frágil. Ante el exceso de trabajo y falta de información sobre las circunstancias laborales, el médico se protege y prefiere dar un falso positivo antes que un falso negativo. Es decir, en caso de duda, y ante la falta de tiempo para obtener una información más rigurosa, se decanta por la baja.  Eso abre la vía a un incremento de bajas y de su duración, suponiendo un incentivo perverso. Ello se traduce en la percepción ciudadana de que los médicos con alguna frecuencia dan bajas con poco rigor.

“La incapacidad temporal y su evolución es un claro indicador del análisis y evolución del sistema en su conjunto”

Las listas de espera para consultas, pruebas diagnósticas y cirugías condicionan la duración de muchas bajas. ¿Hasta qué punto el problema de la incapacidad temporal es hoy un indicador de las dificultades de acceso al sistema sanitario?
La incapacidad temporal y su evolución es un claro indicador del análisis y evolución del sistema en su conjunto. La IT pretende la mejor recuperación sanitaria del trabajador protegiendo, al mismo tiempo, su renta derivada del trabajo. Las listas de espera suponen un grave problema de acceso al sistema, su diagnóstico y tratamiento, afectando no sólo a la salud de los ciudadanos sino a la eficiencia. Esta ineficiencia y el incremento de gasto que conlleva produce a su vez la imposibilidad de crear nuevos recursos que mejorarían la gestión y el tratamiento de los problemas de salud.

La atención primaria asume gran parte del seguimiento administrativo de las bajas. ¿Qué cambios introduciría para que el médico pudiera dedicar más tiempo a la valoración clínica y menos a tareas burocráticas?
Es preciso simplificar los procesos administrativos, crear o asignar profesionales ad hoc, mejorar la inteligencia artificial de aplicación, incrementar la colaboración de las mutuas y modificar la gobernanza con mayor coordinación entre los agentes implicados (comunidades autónomas, Instituto Nacional de la Seguridad Social, mutuas, empresas…). Estas medidas son urgentes ya que, por ejemplo, se estima que el médico dedica en muchas ocasiones tres cuartas partes de su consulta a funciones administrativas.

“Se estima que el médico dedica en muchas ocasiones tres cuartas partes de su consulta a funciones administrativas”

Hay una parte del sistema que defiende un papel más activo de las mutuas. Desde la perspectiva del médico asistencial, ¿cómo podría avanzarse en esa colaboración sin generar conflictos de interés ni comprometer la confianza del paciente?
Incrementando la confianza entre todos los agentes que intervienen. Las mutuas están llevando a cabo un buen trabajo en las enfermedades de contingencias profesionales, sin especiales conflictos. Por qué no ampliar ese trabajo a las contingencias comunes fomentando la colaboración y el intercambio de información. No debería existir ningún problema en aumentar esa colaboración y otras posibles, sin perjuicio de los derechos sociales de los trabajadores y los controles debidos.

Las patologías de salud mental y los trastornos musculoesqueléticos concentran cada vez más procesos de incapacidad temporal. ¿Qué estrategias preventivas y asistenciales deberían priorizarse para evitar que estos procesos se cronifiquen?
Aumentar el presupuesto en atención a estas patologías. España invierte un tercio menos que sus vecinos europeos en estrategias de prevención y asistencia a la enfermedad mental. Un mejor acompañamiento al trabajador en su proceso de baja con incorporaciones parciales en función de la evolución de su enfermedad en relación con su actividad laboral concreta. Unas mayores y mejores políticas de prevención en las empresas. Suprimir incentivos perversos del sistema e incrementar controles para evitar abusos. Un 25% de los trabajadores acumula un 50% de los procesos.

“Las mutuas están llevando a cabo un buen trabajo en las enfermedades de contingencias profesionales, sin especiales conflictos”

Si mañana pudiera poner en marcha tres medidas concretas para mejorar la gestión de la incapacidad temporal, reducir la carga sobre los médicos y favorecer una reincorporación segura de los pacientes, ¿cuáles serían y qué impacto espera de ellas?
Modificar el sistema de gobernanza con un único responsable de las bajas, seguimientos y altas, simplificando los trámites y estableciendo un sistema integrado entre todos los agentes, incrementando la información clínica y laboral compartida que permita incapacidades parciales o altas anticipadas o escalonadas. No existe en España la reincorporación progresiva cuando es una práctica habitual en países como Países Bajos, Reino Unido o países nórdicos.

Modificar los incentivos de forma que sin perjuicio de los derechos y no discriminación por razón de salud, se fomente la incorporación al trabajo. Incrementar los recursos humanos dedicados a la IT de forma directa y ampliando la colaboración público-privada con mayor intervención de empresas y mutuas con el INSS y servicios sanitarios de las comunidades autónomas.

“España invierte un tercio menos que sus vecinos europeos en estrategias de prevención y asistencia a la enfermedad mental”

El informe de la Fundación Economía y Salud plantea reformas organizativas, económicas y asistenciales. Si tuviera que dejar un único mensaje a los médicos que gestionan diariamente la incapacidad temporal, ¿cuál sería la principal conclusión práctica de este trabajo?
La incapacidad temporal produce un gasto superior al 5% del presupuesto en gasto directo e indirecto. Sus efectos van más allá de la protección de la salud, afectando al empleo y a la productividad de nuestras empresas. Estamos pues ante una cuestión de Estado que exige un Pacto entre todas las fuerzas políticas.

Los profesionales sanitarios conscientes de esta situación deben hacer oír su voz, poner negro sobre blanco los problemas concretos del sistema, muchos de ellos señalados en nuestro informe, entre otros, buscando soluciones y contribuir a ese pacto para que la IT sea lo que realmente es: una oportunidad, una palanca para mejorar el sistema de salud y laboral en España.

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