Expertos cuestionan alcances de la desobediencia civil de Cepeda

Las declaraciones del senador Iván Cepeda, quien asume el liderazgo de la oposición tras las elecciones presidenciales, abrieron un debate político y jurídico luego de anunciar que podría impulsar una estrategia de “desobediencia civil pacífica” si no se aclaran varias inquietudes relacionadas con la doble nacionalidad del presidente electo, Abelardo de la Espriella.

Iván Cepeda sostuvo que el mandatario electo debería renunciar a su ciudadanía estadounidense antes de asumir el cargo y despejar dudas sobre un eventual conflicto de intereses. Además, afirmó que debe garantizar el respeto por la soberanía nacional y judicial de Colombia.

Anuncio de Iván Cepeda

“Si estas condiciones de legalidad no se cumplen, como líder de la oposición (…) emprenderé el camino de la desobediencia civil pacífica que implica no reconocer la autoridad de alguien que no responde a la defensa de la soberanía nacional”, señaló el senador.

El dirigente también convocó a sus seguidores a respaldar esa posición. “Llamo e invito a los millones de electores que depositaron en mí su confianza a que hagan lo propio y, si no se cumple lo que enuncio, desconozcan pacíficamente cualquier orden de alguien que no responde a la condición de guardián de nuestra Constitución Política”, manifestó.

Frente a estas declaraciones, la subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), Laura Bonilla, consideró que el alcance de la propuesta ha sido sobredimensionado: “yo no le veo un alcance tan grande como le están dando varios colegas y medios”, afirmó.

Eventual conflicto de interés

Según explicó, el origen de la discusión está en los planteamientos de un grupo de juristas y exmagistrados que han advertido sobre un eventual conflicto de interés derivado de la ciudadanía estadounidense del presidente electo.

“La Constitución colombiana no te prohíbe tener dos nacionalidades para ser presidente. Ahí el tema no es por la doble nacionalidad, sino por el aparente conflicto de interés”, señaló.

Para la analista, la llamada desobediencia civil tendría principalmente expresiones de movilización ciudadana. “Pues marchas, concentraciones, imagino que campañas digitales también, que hoy se utilizan mucho en todo el activismo”, explicó. Además, sostuvo que una eventual controversia jurídica tardaría años en resolverse.

Implicaciones de doble nacionalidad

Una visión distinta expuso Jaime Alberto Arrubla, expresidente de la Corte Suprema de Justicia, quien descartó cualquier inhabilidad relacionada con la doble nacionalidad.

“No observamos absolutamente ninguna inhabilidad del presidente electo por tener nacionalidad en los Estados Unidos de América”, aseguró.

Arrubla explicó que De la Espriella es colombiano por nacimiento y que la Constitución solo establece restricciones para quienes no tienen esa condición.

Sobre la propuesta de desobediencia civil, el exmagistrado sostuvo que “no vemos que eso sea ninguna institución consagrada por el sistema legal colombiano; parece más bien una posición política de manifestar un desacuerdo”.

Asimismo, advirtió que las movilizaciones son legítimas siempre que permanezcan dentro de los límites de la protesta pacífica. “Desde que sean protestas pacíficas no hay ningún problema. En Colombia todo el mundo tiene derecho a la protesta”, indicó.

Efectos que podría tener

Por su parte, el doctor en Ciencia Política y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana, Felipe Vega, alertó sobre los posibles efectos que podría tener una convocatoria de esta naturaleza.

“Esa desobediencia civil, en el marco de lo que están planteando, es muy poco controlable. Y ese es el riesgo”, afirmó.

El académico consideró que este tipo de movilizaciones podrían traducirse en protestas, bloqueos y acciones impulsadas por diversos sectores sociales, generando desafíos para alcaldías, gobernaciones y el Gobierno nacional.

Finalmente, el abogado Francisco Bernate recordó que la desobediencia civil tiene antecedentes históricos en figuras como Mahatma Gandhi y Martin Luther King. Sin embargo, señaló que en este caso persisten interrogantes sobre su aplicación práctica.

“No queda claro a qué es aquello a lo que no van a cumplir, porque la normativa es una cosa y quien sea el presidente es otra”, manifestó Bernate, quien concluyó que aún no existe claridad sobre las acciones concretas que implicaría el llamado realizado por el líder de la oposición.

Clave del tema en cuatro preguntas

1. ¿Por qué Iván Cepeda planteó la posibilidad de una desobediencia civil pacífica?

Iván Cepeda aseguró que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, debe aclarar su situación frente a la ciudadanía estadounidense, renunciar a esa nacionalidad y garantizar el respeto por la soberanía nacional y judicial de Colombia. Según el senador, si estas condiciones no se cumplen, promoverá una estrategia de desobediencia civil pacífica como forma de oposición política.

2. ¿La doble nacionalidad impide que Abelardo de la Espriella sea presidente de Colombia?

No. De acuerdo con el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Jaime Alberto Arrubla, la Constitución no establece una inhabilidad para un ciudadano colombiano por nacimiento que tenga una segunda nacionalidad. El debate planteado por algunos juristas se centra en un posible conflicto de interés, más no en una prohibición constitucional para ejercer la Presidencia.

3. ¿Qué implicaciones tendría una eventual desobediencia civil pacífica?

Según la analista Laura Bonilla, la convocatoria podría traducirse en marchas, concentraciones ciudadanas y campañas de activismo en plataformas digitales. Sin embargo, considera que no tendría efectos jurídicos inmediatos y que cualquier controversia legal sobre un eventual conflicto de interés debería tramitarse por las vías institucionales correspondientes.

4. ¿Qué riesgos advierten algunos expertos frente a esta convocatoria?

El politólogo Felipe Vega señaló que el principal riesgo es la dificultad para controlar las movilizaciones que puedan surgir a partir de este llamado. A su juicio, podrían presentarse protestas y bloqueos impulsados por distintos sectores sociales, generando desafíos para las autoridades locales y para el gobierno entrante en materia de gobernabilidad y orden público.

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