El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, explicó en entrevista con La FM los acuerdos con el Gobierno nacional sobre la prórroga del contrato del Fondo Nacional del Café y distintos temas relacionados con la caficultura en Colombia.
La prórroga del contrato del Fondo Nacional del Café fue descrita como un acto de responsabilidad con 550.000 familias caficultoras. Bahamón señaló que el contrato debe renovarse cada 10 años entre el Gobierno nacional y la Federación, y que su vencimiento estaba previsto para el 7 de julio. Por esta razón, se acordó una prórroga de cinco meses para realizar ajustes técnicos y avanzar hacia una firma por un nuevo periodo de 10 años.
¿Cuáles son los acuerdos entre el FNC y el Gobierno nacional?
El directivo explicó que el Fondo Nacional del Café se sostiene en un esquema de parafiscalidad que definió como un ahorro colectivo de los cafeteros, destinado exclusivamente a la inversión en el mismo sector. En su intervención afirmó que el acuerdo alcanzado responde a la necesidad de continuidad administrativa del fondo y del sistema de representación del gremio cafetero.
En otro punto de la entrevista, Bahamón se refirió a la garantía de compra del café en Colombia. Indicó que este mecanismo permite que las familias caficultoras vendan su producción en los municipios cercanos y aseguró que “no hay garantía de compra en otros cultivos”. Según su explicación, el sistema cooperativo cafetero contribuye a disciplinar el mercado en un contexto en el que existen pocos compradores frente a muchos productores.
El gerente afirmó que la Federación compra alrededor del 21% del café producido en el país, no con el objetivo de expandir su participación, sino para mantener estabilidad en el mercado. También mencionó que un estudio de la Universidad de los Andes estima que, sin este sistema de garantía de compra, los caficultores recibirían 20,8% menos por cada carga de café.
La producción del Café, un bien de Colombia
Sobre la producción, Bahamón señaló que para 2026 se proyecta una disminución natural debido a los ciclos bianuales del cultivo. Indicó que la producción estimada se ubica entre 12,2 y 12,5 millones de sacos, frente a los 13,9 millones del año anterior. Añadió que factores climáticos como el fenómeno de El Niño pueden generar estrés hídrico en las plantas y afectar los niveles de producción.
También explicó que variables como la tasa de cambio, la cotización internacional del café en la bolsa de Nueva York y la prima de origen de Colombia influyen directamente en el precio del grano. En ese contexto, resaltó la importancia de la marca Café de Colombia como un activo diferencial en el mercado internacional.
En materia de cultivos ilícitos, Bahamón señaló que se han adelantado trabajos en regiones como Cauca, Nariño, Putumayo y Caquetá, donde existe concentración de estos cultivos. Indicó que hay potencial para la sustitución por cacao y café en determinadas franjas de altitud y mencionó el desarrollo de una nueva variedad llamada Umbral, que permitiría ampliar la frontera cafetera hasta los 900 metros sobre el nivel del mar.
El directivo sostuvo que la sustitución de cultivos ilícitos requiere acompañamiento financiero y técnico durante varios años, especialmente en los ciclos de establecimiento de cultivos como el cacao y el café. Afirmó que este proceso debe garantizar condiciones para que las familias puedan sostenerse mientras los cultivos entran en producción.
En cuanto a la permanencia de los jóvenes en el campo, señaló que factores como la seguridad influyen directamente en la decisión de continuar en la caficultura. Mencionó situaciones de extorsión y dificultades en zonas rurales que afectan el arraigo. Sin embargo, destacó que el sector ofrece oportunidades en diferentes eslabones de la cadena del café, desde la producción hasta la catación, la tostión y la exportación.
Sobre la relación con el Gobierno nacional, Bahamón afirmó que ha mantenido una postura de respeto institucional y trabajo conjunto. Señaló que la Federación representa a «550.000 familias, no privilegios». Añadió que el trabajo con las caficultoras y que la coordinación con el Gobierno ha permitido avances en distintos indicadores del sector, incluyendo producción, exportaciones y valor agregado.
Sobre el acuerdo con el gobierno, indicó que estuvo trabajando de la mano con «con los cuatro ministros de Estado que participan en el comité nacional definiendo la política pública del desarrollo cafetero colombiano y eso da resultados y los cafeteros lo vieron bien». Indicó que siempre respetó al gobierno saliente y que «así no me quisieran» estuvo presente por la representación de la entidad.
Asimismo, al inicio de la entrevista, también destaca que la prórroga del contrato del Fondo Nacional del Café fue un «acto de responsabilidad» con esas mismas 550,000 familias caficultoras, subrayando que la Federación defiende a un sector que ha construido el país y no intereses económicos particulares.
Finalmente, se refirió a la marca Juan Valdez como un activo intangible que representa al país en el exterior. Indicó que su gestión debe realizarse con responsabilidad, al tratarse de un símbolo de la caficultura colombiana y de la identidad del café en los mercados internacionales.













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