Juan Pablo Ramírez
La incorporación de inebilizumab a la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud (SNS) marca un punto de inflexión en el abordaje de la enfermedad relacionada con IgG4 (ER-IgG4), una patología rara, fibroinflamatoria y multisistémica que puede afectar a múltiples órganos y provocar daños irreversibles cuando el diagnóstico se retrasa. La nueva terapia, desarrollada por Amgen, es la primera y única aprobada específicamente para esta enfermedad en España y llega para cubrir una necesidad médica no cubierta en pacientes que hasta ahora dependían fundamentalmente de los corticoides para controlar la enfermedad.
La relevancia de esta incorporación se entiende mejor a través de historias como la de Joan Martínez, secretario fundador de la Asociación Española de Enfermedad Relacionada con IgG4. Sus primeros síntomas aparecieron en 2019 en forma de afonía persistente. Las pruebas de imagen apuntaban a un cáncer de laringe y durante meses el diagnóstico siguió esa dirección. Sin embargo, la anatomía patológica descartó el tumor. Lo que parecía una neoplasia era en realidad una manifestación de la enfermedad relacionada con IgG4.
Dr. González: «Hasta ahora, los médicos que tratamos la ER-IgG4 no disponíamos de una opción terapéutica específicamente indicada, respaldada por datos clínicos sólidos y consistentes sobre su eficacia»
El diagnóstico definitivo no llegó hasta tres años después. Durante ese tiempo, la enfermedad siguió avanzando. Martínez tuvo que someterse a una intervención en la laringe para poder respirar y posteriormente perdió un riñón debido al daño irreversible provocado por la enfermedad. «Si se conociera más la enfermedad, quizá yo hablaría normal. Tendría mi riñón», lamenta.
Una enfermedad fibroinflamatoria
La enfermedad relacionada con IgG4 es una patología inmunomediada crónica caracterizada por la aparición de inflamación y fibrosis en distintos órganos. Puede afectar a glándulas salivales y lagrimales, páncreas, vías biliares, riñones, pulmones, ojos, aorta o retroperitoneo, entre otros tejidos.
«El término adecuado para definirla sería una enfermedad que produce fibrosis y que produce inflamación; es una enfermedad fibroinflamatoria», explica el Dr. Andrés González, médico adjunto del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Ramón y Cajal e investigador del grupo de Enfermedades Sistémicas del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRyCIS).
Una de las particularidades de esta patología es que puede generar masas inflamatorias o pseudotumores que, en numerosas ocasiones, se confunden con procesos oncológicos. Además, no existe una prueba diagnóstica única capaz de confirmar la enfermedad. El diagnóstico requiere integrar hallazgos clínicos, analíticos, radiológicos e histológicos. «Es una enfermedad multisistémica. Puede aparecer en varios órganos a la vez o manifestarse en uno y, con el tiempo, afectar a otros», señala el Dr. González.
Aunque su prevalencia se estima entre cinco y diez casos por cada 100.000 habitantes, los especialistas consideran que probablemente existe un infradiagnóstico importante debido a la heterogeneidad de sus manifestaciones clínicas y al escaso conocimiento de la enfermedad.
La primera terapia diseñada específicamente para la ER-IgG4
Hasta ahora, el tratamiento de referencia para estos pacientes se basaba en glucocorticoides. Aunque eficaces para controlar rápidamente la inflamación, muchos pacientes desarrollan recaídas cuando se reduce la dosis o necesitan tratamientos prolongados que pueden provocar importantes efectos adversos. Los clínicos también han recurrido a inmunosupresores y otros tratamientos empleados en enfermedades autoinmunes, aunque sin disponer de ensayos clínicos específicos para esta indicación.
«Es una cifra realmente poco habitual de ver en un ensayo clínico y más aún en una enfermedad rara como esta», explica Balcells sobre el ensayo clínico Mitigate
La llegada de inebilizumab cambia este escenario. El medicamento actúa sobre las células B implicadas en el proceso inflamatorio de la enfermedad y es el primer tratamiento que ha demostrado su eficacia en un ensayo clínico fase III diseñado específicamente para pacientes con ER-IgG4. «Hasta ahora, los médicos que tratamos la ER-IgG4 no disponíamos de una opción terapéutica específicamente indicada, respaldada por datos clínicos sólidos y consistentes sobre su eficacia», destaca el Dr. González.
Para los pacientes, la disponibilidad del tratamiento supone disponer por primera vez de una alternativa específica para una enfermedad que hasta hace pocos años apenas era reconocida. «Es esperanza», resume Joan Martínez. «Saber que si un tratamiento deja de funcionar o aparece alguna contraindicación, existe otra opción para seguir controlando la enfermedad».
Un 87% menos de riesgo de recaída
La financiación de inebilizumab en España se apoya en los resultados del estudio fase III Mitigate, el primer ensayo clínico específico realizado en pacientes con enfermedad relacionada con IgG4. El estudio comparó inebilizumab frente a placebo en pacientes con brotes recientes de la enfermedad que iniciaban simultáneamente un programa de reducción progresiva de corticoides.
Los resultados mostraron una reducción del 87% en el riesgo de recaída frente a placebo. Además, cerca del 90% de los pacientes alcanzó una remisión completa sin brotes y sin necesidad de glucocorticoides durante al menos un año. «Es una cifra realmente poco habitual de ver en un ensayo clínico y más aún en una enfermedad rara como esta», afirma Miquel Balcells, director médico de Amgen Iberia.
El directivo señala además que la elevada necesidad médica no cubierta facilitó la evaluación del medicamento por parte de las autoridades sanitarias. «Hemos encontrado mucha receptividad por parte de la administración, debido a la necesidad de tratamiento que existía», señala.
A ello se suma la experiencia acumulada con inebilizumab en otras patologías inmunomediadas. El fármaco ya estaba disponible en España para la neuromielitis óptica y recientemente también ha obtenido financiación para la miastenia gravis generalizada. «Los pacientes con neuromielitis óptica llevan años expuestos al tratamiento y eso nos aporta una tranquilidad adicional desde el punto de vista de la seguridad», explica Balcells.
Los especialistas destacan especialmente la capacidad del tratamiento para reducir la dependencia de los corticoides, uno de los principales retos en el manejo de estos pacientes. «Lo que buscamos es que el paciente no tenga síntomas relacionados con la enfermedad y que no necesite utilizar corticoides de forma continuada», explica González.
El diagnóstico continúa siendo el principal desafío
Pese al avance terapéutico, médicos y pacientes coinciden en que el principal reto sigue siendo el diagnóstico precoz. La enfermedad puede manifestarse en consultas de medicina interna, digestivo, reumatología, oftalmología, otorrinolaringología, nefrología o cirugía, entre otras especialidades. Esta diversidad clínica dificulta la sospecha diagnóstica y explica que muchos pacientes tarden años en obtener una respuesta.
«Primero hay que conocer la enfermedad. Cuando aparecen determinadas manifestaciones inflamatorias y se han descartado las causas más frecuentes, hay que plantearse este diagnóstico y perseguirlo», señala el Dr. González. El problema es que el tiempo juega en contra. En muchos pacientes, cuando finalmente se identifica la enfermedad, parte del daño ya es irreversible.
Joan Martínez: «Si conseguimos que la enfermedad se conozca más, podremos evitar que otros pacientes sufran daños irreversibles como los que hemos sufrido algunos de nosotros»
«Muchas veces, cuando se diagnostica, el daño ya se ha producido», reconoce el especialista. Por ello, además de la incorporación de nuevas opciones terapéuticas, los expertos consideran prioritario reforzar la formación y la sensibilización de los profesionales sanitarios, especialmente en aquellas especialidades que pueden encontrarse con las primeras manifestaciones de la enfermedad. «El desafío educacional es realmente muy importante por la heterogeneidad de especialistas implicados y por la diversidad de manifestaciones clínicas que presenta la enfermedad», añade Balcells.
Una asociación para visibilizar una enfermedad desconocida
Con ese objetivo nació en febrero de 2025 la Asociación Española de Enfermedad Relacionada con IgG4, impulsada inicialmente por cinco pacientes procedentes de distintos puntos de España. Desde entonces, la entidad ha comenzado a recibir consultas de nuevos afectados y familiares que buscan información sobre una enfermedad que sigue siendo poco conocida incluso dentro del sistema sanitario.
La asociación trabaja para mejorar la visibilidad de la patología, impulsar el conocimiento entre los profesionales y acompañar a los pacientes durante un proceso que, en muchos casos, continúa marcado por la incertidumbre diagnóstica.
«Para nosotros es muy importante el diagnóstico precoz», concluye Martínez. «Si conseguimos que la enfermedad se conozca más, podremos evitar que otros pacientes sufran daños irreversibles como los que hemos sufrido algunos de nosotros».
La llegada de inebilizumab supone un avance relevante para los pacientes con enfermedad relacionada con IgG4. Sin embargo, especialistas y afectados coinciden en que el verdadero impacto de esta innovación dependerá también de la capacidad del sistema para identificar antes una enfermedad que, todavía hoy, continúa llegando tarde a muchos diagnósticos.















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