J.P.R.
La incertidumbre geopolítica, las tensiones en las cadenas de suministro y el temor a futuras crisis sanitarias han colocado a la tecnología sanitaria en el centro de la agenda industrial y sanitaria internacional. En este contexto, la primera edición de la Cumbre Iberoamericana de la Industria de Tecnología Sanitaria (Citecsa) organizada por Fenin en Madrid, ha servido para lanzar un mensaje compartido entre Europa y Latinoamérica: reforzar las alianzas estratégicas es clave para avanzar hacia una mayor soberanía sanitaria.
Durante dos jornadas, representantes empresariales y regulatorios de España, Brasil, México, Colombia, Argentina, Chile, Ecuador y Perú analizaron cómo construir un corredor estable de cooperación comercial, regulatoria e industrial entre ambas regiones en un momento marcado por la volatilidad global.
El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, situó el debate en el actual escenario internacional, marcado por las tensiones geopolíticas, el aumento de los costes energéticos y las dificultades de abastecimiento. “Vuestro sector tiene una deriva crítica en la seguridad sanitaria y la seguridad de los pacientes”, señaló, defendiendo que la cumbre cobra sentido precisamente para “reforzar alianzas” en un contexto de crisis e incertidumbre.


“La pandemia puso de manifiesto la importancia de la soberanía sanitaria”, advirtió Gabriela Garnham, directora ejecutiva de Adimech (Chile), en referencia a la elevada dependencia exterior de Latinoamérica en tecnología sanitaria
Garamendi insistió además en el papel estratégico de España como “puerta hacia Europa y puente de acceso a África”, apoyado no solo en la posición geográfica, sino también en los vínculos históricos, culturales y lingüísticos con Latinoamérica. A ello sumó la estabilidad que aporta el marco europeo en un momento de incertidumbre económica global. “Necesitamos más transferencia de conocimiento entre ambas regiones porque el talento es igual a competitividad”, afirmó.
La idea de avanzar hacia una mayor soberanía sanitaria estuvo muy presente en las distintas mesas de debate. Representantes latinoamericanos coincidieron en señalar que la pandemia evidenció la elevada dependencia exterior de la región en materia de dispositivos médicos y equipamiento sanitario.
Gabriela Garnham, directora ejecutiva de Adimech (Chile), recordó que su país importa entre el 95% y el 97% de la tecnología sanitaria que necesita. “La pandemia puso de manifiesto la importancia de la soberanía sanitaria”, afirmó, advirtiendo de que las tensiones geopolíticas han provocado problemas de suministro, volatilidad y aumento de costes.
En la misma línea, Cristina Murgueitio, directora ejecutiva de Asedim (Ecuador), explicó que el 99% de los equipos tecnológicos sanitarios del país son importados y alertó de que, durante la pandemia, el cierre de mercados europeos dejó a muchos países latinoamericanos sin acceso a productos esenciales. “No puedes prescribir si no tienes insumos médicos y diagnósticos adecuados”, resumió.
Antonio Garamendi defendió que España puede convertirse en “la puerta de Europa” para la industria latinoamericana en un contexto de tensiones geopolíticas, problemas de suministro e incertidumbre económica global
La dependencia de Asia para determinados componentes estratégicos también apareció como una de las principales preocupaciones. Jorge Daniel Alarcón, director de dispositivos médicos de Canifarma (México), señaló que la concentración de microcomponentes y desarrollos tecnológicos en mercados asiáticos representa “una de las grandes necesidades” para el sector. En este sentido, defendió que existe una “ventana de oportunidad” para estrechar la colaboración con Europa, especialmente en ámbitos como la inteligencia artificial, el software sanitario y la armonización regulatoria.
Desde Perú, Sandro Stapleton, presidente de Comsalud, apuntó que el 95% de los dispositivos médicos son importados y criticó que, en muchos procesos de compra pública, siga primando el precio frente a la calidad o el valor clínico. Una preocupación compartida por varios representantes latinoamericanos, que reclamaron avanzar hacia modelos de contratación basados en valor y no únicamente en coste.
Precisamente, la necesidad de fortalecer los marcos regulatorios y acelerar los procesos de certificación fue otro de los grandes temas de la cumbre. Mientras países como Colombia o Argentina avanzan en la armonización con estándares europeos, otros mercados reconocieron importantes carencias regulatorias.
Eduardo del Solar, director ejecutivo de APIS (Chile), admitió que la falta de regulación dificulta incluso la comercialización local de productos. “Tenemos fabricantes que han dejado de producir para centrarse en exportar porque no podemos colocar los productos en nuestro propio mercado”, lamentó.
“La robótica va más rápido que las regulaciones”, señaló Marisol Sánchez, directora ejecutiva de ANDI (Colombia), quien reclamó marcos regulatorios que faciliten la incorporación segura de innovación tecnológica en los sistemas sanitarios
Por su parte, Marisol Sánchez, directora ejecutiva de ANDI (Colombia), advirtió de que la innovación tecnológica avanza más rápido que las regulaciones. “La robótica va más rápido que las normativas”, señaló, defendiendo que el reto pasa por lograr que la regulación no se convierta en una barrera, sino en un facilitador que garantice calidad y seguridad.
Desde Fenin, la cumbre se planteó como el inicio de una estrategia de colaboración estable entre ambos lados del Atlántico. El presidente de la patronal, Jorge Huertas, defendió la voluntad de convertir a España en “la puerta de Europa para la industria latinoamericana”, al tiempo que se refuerza la presencia de las empresas españolas en los sistemas sanitarios de la región.
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, también respaldó la iniciativa y aseguró que “la idea de generar un corredor de tecnología sanitaria es interesante y oportuna en un momento en el que se complican los lazos habituales con los viejos socios”. Además, defendió seguir avanzando en modelos de incorporación tecnológica “sostenibles y beneficiosos” tanto para las empresas como para los sistemas sanitarios.
La cumbre concluyó con una visita institucional al Hospital Universitario 12 de Octubre, donde las delegaciones latinoamericanas pudieron conocer de primera mano uno de los principales ejemplos del modelo tecnológico y asistencial español. Allí, la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, reivindicó la colaboración público-privada como una herramienta clave para “compartir conocimiento y multiplicar el impacto” en la modernización de los sistemas sanitarios.














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