“La continuidad asistencial en medicina de familia permite identificar precozmente la cronificación y detectar las comorbilidades de la migraña”

Juan León García
“La migraña no es ‘sólo un dolor de cabeza”, precisa el Dr. Antoni Plana Blanco, miembro del Grupo de Trabajo de Neurología de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), respecto a una de las principales causas de discapacidad en población joven y activa.

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Por eso mismo, la atención primaria debe priorizar, explica, “reconocerla, consultarla y tratarla adecuadamente”. De ahí que el primer nivel asistencial ocupe una “posición estratégica” para liderar el manejo de la migraña “mediante un diagnóstico precoz, el seguimiento continuado y la coordinación con otros niveles asistenciales”.

Igual de importante, recuerda el especialista en Medicina de Familia y Comunitaria en el ABS Balàfia-Pardinyes-Secà de Sant Pere (Lleida, GAPIC Lleida) del Institut Català de la Salut (ICS) de la Gencat, es invertir en formación “y en tiempo clínico”, lo que se traduce en un “impacto directo” en la calidad de vida de los pacientes y en la eficiencia del sistema sanitario. A este respecto contribuye como autor de un documento que forma parte del ciclo APDay 2026.

A pesar de su alta prevalencia e incidencia en la población, además de los costes económicos que genera, ¿por qué sabíamos tan poco de la fisiopatología de la migraña hasta hace unos años?
Durante décadas, la migraña fue interpretada de modo simplificado predominando una causa vascular que no explicaba adecuadamente la complejidad clínica del trastorno. La ausencia de biomarcadores específicos, junto con la heterogeneidad de los pacientes, dificultaba el avance en su comprensión.

Con el desarrollo de técnicas de neuroimagen funcional, la investigación en neurobiología del dolor y, especialmente, la identificación del papel del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP) han supuesto un punto de inflexión.

“El abordaje de la migraña debe ser estructurado, longitudinal y centrado en la persona”

Hoy entendemos la migraña como un trastorno neurológico complejo, con base genética, disfunción del sistema trigeminovascular y alteraciones en la modulación central del dolor.

¿Cómo se debe abordar y hacer un correcto seguimiento de la migraña episódica desde la consulta de atención primaria?
El abordaje debe ser estructurado, longitudinal y centrado en la persona. Por un lado, un diagnóstico clínico basado en criterios internacionales (ICHD-3, III Edición de la Clasificación Internacional de las Cefaleas), evitando pruebas innecesarias salvo signos de alarma.

También se debe caracterizar el patrón de crisis: frecuencia, intensidad, discapacidad asociada (MIDAS o HIT-6 como herramientas validadas para evaluar el impacto de la migraña).

Todo ello debe de ir acompañado además de una educación sanitaria, explicando la naturaleza de la enfermedad y sus desencadenantes.

En el caso del tratamiento agudo, para que este sea adecuado hay que individualizar AINEs, triptanes o nuevo arsenal terapéutico (ditanes y gepantes), asegurando un uso precoz.

Es recomendable valorar el tratamiento preventivo si hay 4 o más días de migraña al mes o si esta presenta un impacto significativo. Y, a todo ello, hacer un seguimiento periódico con un registro de cefaleas (diario), evaluación de respuesta y detección de sobreuso de medicación.

La continuidad asistencial en medicina de familia permite identificar precozmente la cronificación del proceso y detectar las posibles comorbilidades añadidas (ansiedad, depresión, trastornos del sueño).

“En la actualidad nos encontramos en una etapa de transformación terapéutica. Estamos en un momento muy esperanzador”

¿En qué momento nos encontramos actualmente en cuanto a opciones terapéuticas de la migraña? ¿De qué forma cambiarán el curso de la enfermedad?
En la actualidad nos encontramos en una etapa de transformación terapéutica. Estamos en un momento muy esperanzador. En los últimos años han aparecido tratamientos más específicos para la migraña, diseñados para actuar directamente sobre los mecanismos que la producen.

A los tratamientos clásicos (AINEs y triptanes) se han sumado terapias dirigidas como los gepantes (antagonistas del CGRP que actúan como vasodilatadores y transmisores del dolor del sistema nervioso central) y los ditanes (agonistas selectivos serotoninérgicos)

Esto significa que muchas personas que antes no mejoraban ahora tienen opciones eficaces y mejor toleradas con un cambio de paradigma: mayor especificidad y mejor tolerabilidad con una eficacia en pacientes previamente refractarios a tratamiento clásicos que podrían modificar la historia natural de la enfermedad al reducir la frecuencia de crisis, prevenir la cronificación y mejorar significativamente la calidad de vida facilitando una medicina personalizada.

No “curarán” la enfermedad, pero sí pueden ofrecer mejor calidad de vida.

Los especialistas de distintas sociedades científicas han trabajado conjuntamente y, como resultado de ello, han publicado recomendaciones asistenciales actualizadas. ¿Qué mejoras en la práctica clínica relativa a la migraña son producto de la actualización de los conocimientos y la formación continua de los especialistas de medicina familiar y comunitaria?
Las guías recientes han contribuido a reducir el infradiagnóstico y la banalización de la migraña; estandarizar criterios de derivación y manejo compartido con neurología; optimizar el uso de tratamientos agudos y preventivos, evitando retrasos injustificados.

“Empoderar al paciente reduce la dependencia farmacológica y mejora el control de la enfermedad”

Asimismo, han permitido mejorar la detección del sobreuso de medicación, clave en la cronificación; integrar la perspectiva biopsicosocial, incorporando comorbilidades y factores de estilo de vida e impulsar el uso de herramientas validadas (MIDAS, HIT-6, diarios de cefalea).

En medicina de familia, esto se traduce en mayor capacidad resolutiva y un manejo más proactivo.

En cuanto a las herramientas no farmacológicas que el profesional puede proveer al paciente, ¿cuáles destacaría para mejorar su calidad de vida y disminuir el excesivo consumo de analgésicos que se dan en personas que sufren de migraña episódica?
Las intervenciones no farmacológicas son esenciales y deben integrarse sistemáticamente. Entre ellas, la educación en higiene del sueño; la regularidad en hábitos (comidas, ejercicio físico aeróbico moderado); la identificación y manejo de desencadenantes; el uso de técnicas de manejo del estrés (mindfulness, terapia cognitivo-conductual); el biofeedback y la limitación del uso de analgésicos (educación sobre riesgo de cefalea por sobreuso).

Empoderar al paciente reduce la dependencia farmacológica y mejora el control de la enfermedad, consiguiendo que la persona afecta de migraña disponga de una calidad de vida óptima.


Conforme a la política de transparencia de la semFYC, APDay cuenta con el patrocinio no condicionado de: Astellas, Eucerin, Ferrer, Italfarmaco, Lilly, MSD, Nutricia, Organon, Pfizer, Salvat y Zambon.

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