Redacción
La periodontitis es una de las enfermedades inflamatorias crónicas más frecuentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima su presencia en aproximadamente la mitad de la población adulta mundial, calculando que las formas graves de periodontitis afectan ya a más de 1.000 millones de personas.
A pesar de su creciente prevalencia y su evidente impacto en la salud bucal y general, se trata de una enfermedad que, hasta hace relativamente poco tiempo, no contaba con un tratamiento específico, probado y avalado científicamente. El punto de partida de la terapia periodontal lo sitúan los expertos en 1966, con la celebración del primer taller realizado en los Estados Unidos para revisar los distintos procedimientos de tratamiento periodontal. En el Congreso SEPA Granada 2026, se han dado cita algunos de los ‘padres’ de la Periodoncia y principales ‘alumnos’ aventajados que están guiando el presente y diseñando el futuro manejo de la periodontitis. Los doctores Elena Figuero y David Herrera han moderado esta sesión extraordinaria, con la participación de Mariano Sanz, Niklaus Lang y Maurizio Tonetti como ponentes.
“Durante estos 50 años, el tratamiento periodontal ha evolucionado desde los patrones que marcaban las escuelas de pensamiento lideradas por profesionales de prestigio hasta procedimientos avalados por la evidencia científica que nos ha aportado la investigación clínica realizada a lo largo de estas cinco décadas”, resume el Prof. Mariano Sanz, catedrático de Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y referente mundial en este ámbito.
Los expertos reconocen que la mayoría de los procedimientos actualmente vigentes, tanto no quirúrgicos como quirúrgicos, son eficaces por sí mismos, pero su uso debe individualizarse
Para este experto, que forma parte del Patronato de Honor de SEPA, “los retos siguen siendo los mismos”. Por un lado, “conseguir mejores herramientas diagnósticas para identificar más fácilmente y más precozmente a los pacientes con riesgo de desarrollar periodontitis o en fases tempranas de la enfermedad, ya que el tratamiento de los mismos es muy sencillo, de baja complejidad y coste”. Por otro, “desarrollar mejores herramientas terapéuticas para tratar a los pacientes en sus estadios más avanzados de la enfermedad, sobre todo herramientas de bioingeniería tisular que nos permitan de un modo predecible reconstruir los tejidos destruidos durante el proceso de la enfermedad”.
Certezas
El manejo de la periodontitis ha experimentado una extraordinaria evolución a lo largo de las últimas cinco décadas. Antes de esto, el manejo se asentaba en una formación basada en la relación maestro-aprendiz, es decir, “si te formabas en la escuela del profesor X, realizabas a lo largo de tu vida lo que ese maestro te enseñó, sin prestar atención a si los procedimientos terapéuticos tenían más o menos evidencia científica, ya que en aquella época apenas se creaba evidencia científica de calidad”, relata el Prof. Sanz.
La situación ha variado enormemente en este último medio siglo, y se han evidenciado y consensuado importantes certezas. El expresidente de SEPA las resume en tres: “a lo largo de estos años se ha puesto claramente de manifiesto que la etiología fundamental de la periodontitis es el biofilm subgingival, que provoca cambios inflamatorios crónicos que destruyen los tejidos periodontales y, por lo tanto, la terapéutica antimicrobiana es la más eficaz”.
Uno de los desafíos pendientes es conseguir mejores herramientas diagnósticas para identificar más fácilmente y más precozmente a los pacientes con riesgo de desarrollar periodontitis o en fases tempranas de la enfermedad
Igualmente, continúa detallando, “se ha demostrado que, aunque la instrumentación subgingival no quirúrgica es la base del tratamiento periodontal, en las periodontitis más severas es necesario realizar procedimientos quirúrgicos adicionales para controlar completamente el proceso inflamatorio”. Por último, concluye, “hemos aprendido que, en determinados tipos de lesiones asociadas a periodontitis, la terapéutica quirúrgica regenerativa es eficaz y predecible”.
De hecho, como se ha puesto de relieve en este reputado foro científico, la mayoría de los procedimientos, tanto no quirúrgicos como quirúrgicos, son eficaces por si mísmos, pero su uso debe individualizarse para el paciente concreto mediante un diagnóstico adecuado y, sobre todo, se insiste en motivar al paciente para que participe en este tratamiento mediante la adopción de unas correctas medidas de higiene y cumplimiento con las visitas prescritas.
Se está trabajando en desarrollar mejores recursos para tratar a los pacientes en sus estadios más avanzados de la enfermedad, poniendo especialmente el foco en herramientas de bioingeniería tisular
Desafíos pendientes
Con todo, subsisten aún importantes retos pendientes y dudas por aclarar. Tal y como admite el Prof. Sanz, “el contexto no es favorable, ya que a pesar de la mejora de la capacidad terapéutica de los profesionales, de los procedimientos de tratamiento y del nivel educacional y motivacional de nuestros pacientes una vez diagnosticados, en general, las periodontitis iniciales y moderadas no se diagnostican, por lo que la prevalencia de las periodontitis más severas (estados III y IV) no ha variado prácticamente en los últimos 30 años, por lo que las necesidades de tratamiento siguen siendo muy altas”.
En este contexto clínico, se empiezan a vislumbrar ya los beneficios que aportan algunas innovaciones tecnológicas y, sobre todo, la creciente incorporación clínica de la inteligencia artificial. “La IA puede desempeñar un papel muy importante en el diagnóstico de las periodontitis más tempranas y también ayudar al profesional en su toma de decisiones”, sentencia el catedrático de la UCM. Pero, además, los agentes terapéuticos pueden ayudar como factores coadyuvantes, “lo que mejoraría nuestra capacidad de controlar la inflamación periodontal, incluso en los estadios más severos sin necesidad de realizar complejas intervenciones quirúrgicas”.
La IA puede ser fundamental en el diagnóstico de las periodontitis más tempranas y ayudar en la toma de decisiones
Clave actuar antes
La gingivitis y la periodontitis son enfermedades de las encías causadas por el biofilm bacteriano, pero no son lo mismo: se diferencian principalmente en la gravedad y el daño que producen. Mientras que la gingivitis es una inflamación reversible de la encía, la periodontitis supone ya una infección más grave e irreversible que afecta al hueso que sostiene el diente, y que acarrea consecuencias más graves para la salud bucal y general.
En este sentido, el Prof. Mariano Sanz, reconoce que “el principal problema es que la mayoría de los pacientes sólo acuden al profesional de la salud bucal cuando su enfermedad periodontal ya está muy avanzada”, aclarando que “cuando nos enfrentamos a una inflamación grave de las encías, se requieren, muchas veces, tratamientos complejos y que no siempre son accesibles para todos”.
El principal factor causante de la gingivitis y la periodontitis es la acumulación de biopelícula dental. La evidencia muestra que prevenir estas enfermedades mediante el control del biofilm representa el enfoque más rentable, simple y eficiente. Se considera que el 95% de los problemas gingivales tempranos y periodontales leves se pueden controlar gracias a la atención primaria brindada por el odontólogo general y la higiene bucal realizada por el propio paciente. “Descuidar el tratamiento de la gingivitis aumenta los costes y reduce la cantidad de años de vida saludable”, coinciden en señalar los expertos reunidos en esta sesión.
El 95% de los problemas gingivales tempranos y periodontales leves se pueden controlar gracias a la atención primaria brindada por el odontólogo general y la higiene bucal realizada por el propio paciente
Una enfermedad de siempre, con un tratamiento específico moderno
La periodontitis acompaña al ser humano desde la Antigüedad. Existen evidencias paleopatológicas de enfermedad periodontal en restos humanos de más de 3.000-7.000 años de antigüedad, y ya civilizaciones como la egipcia, la griega o la romana describieron problemas relacionados con inflamación gingival, movilidad dental y pérdida de dientes.
Sin embargo, la periodontitis comenzó a reconocerse científicamente como una enfermedad específica entre los siglos XVIII y XIX, coincidiendo con el desarrollo de la odontología moderna. El médico francés Pierre Fauchard, considerado el padre de la odontología moderna, describió ya en el siglo XVIII diferentes patologías de las encías y propuso tratamientos para ellas.
El gran avance llegó a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando empezó a identificarse el papel de las bacterias y de la placa dental en el desarrollo de las enfermedades periodontales. A partir de ese momento, la periodontitis comenzó a entenderse como una enfermedad inflamatoria e infecciosa del periodonto y no simplemente como una consecuencia inevitable del envejecimiento o de la pérdida dental. La periodoncia como especialidad científica y clínica se consolidó definitivamente durante el siglo XX, especialmente a partir de las décadas de 1950 y 1960, con el desarrollo de nuevas clasificaciones, estudios microbiológicos y técnicas quirúrgicas específicas.














Deja una respuesta