Los fármacos innovadores para reducir el colesterol LDL en hipercolesterolemia familiar conviven con la eficacia ya demostrada de las estatinas

Juan León García
Si bien la llegada de los inhibidores de PCSK9 han cambiado el paradigma en el control y la reducción del colesterol LDL en pacientes con hipercolesterolemia familiar (HF), nuevos estudios clínicos anticipan que el arsenal terapéutico se ampliará con otro tipo de anticuerpos inhibidores de dicha proteína u otros cuya diana terapéutica es inhibir CEPT. No obstante, estas innovaciones convivirán con el tratamiento estándar por excelencia para la regulación de los niveles de colesterol, las estatinas, que para los especialistas congregados durante el XI Symposium de hipercolesterolemia familiar, organizado por la Fundación Hipercolesterolemia Familiar (FHF), siguen demostrando seguridad y eficacia.

La mayor variedad de opciones farmacológicas para personas con esta patología va en línea con el lema que acompaña a este encuentro anual: ‘El valor de los datos en la Medicina Personalizada’, del que una de sus mesas se ha centrado en los futuros horizontes para el tratamiento del colesterol LDL.

Respecto a las estatinas, el Dr. Francisco Javier Carrasco, del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez (Huelva) destaca los resultados en vida real obtenidos en estudios con inclisirán, fármaco que reconoce se suele financiar “con relativa facilidad”. Así, concluye que “es eficaz y seguro” en base a la evidencia obtenida, logrando reducir los niveles de LDL en un 63% en pacientes con tratamiento basal de estatinas, y alcanzando una “reducción significativa” en todos los subgrupos evaluados. De igual manera, en pacientes con hipercolesterolemia familiar, la reducción al administrar un tratamiento combinado con estatinas fue inferior a los 70mg/dL.

Si por un lado están las estatinas, los inhibidores de PCSK9 han “cambiado el paradigma”, prosigue el Dr. José López Miranda, Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba).

Las reducciones medias de los niveles de c-LDL en los fármacos innovadores, como los inhibidores de PCSK9 o CETP, son superiores al 50%

Con el horizonte de alcanzar que los pacientes tengan los niveles más bajos de LDL para “tener una expectativa de vida normal, igual que la población general”, el especialista analiza los resultados del estudio Vesalius-CV con evolocumab (y brazo placebo).

El anticuerpo logró la reducción del 55% respecto a los niveles LDL previos, con reducciones globales del 36% en la probabilidad de sufrir un primer evento; del 21%, en la mortalidad cardiovascular y del 20% en el fallecimiento por cualquier causa.

En este nuevo escenario se suman los inhibidores orales de PCSK9, sobre los que el Dr. Luis Beltrán, Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla) destaca la innovación que suponen, y los mejores resultados que muestran debido a que la n de pacientes es cada vez mayor (en estudios como Safeheart). Entre las moléculas administradas, enlicitide decanoato es la mejor posicionada, ya en fase III; mientras que laroprovstat está en fase II.

Tras una revisión, el Dr. Beltrán concluye que sea como fuere los inhibidores orales de PCSK9 “se plantean como una nueva herramienta para el arsenal terapéutico aplicable a pacientes con hipercolesterolemia familiar”. En este sentido, enlicitida ha demostrado reducciones de LDL entre el 53% y el 60% de manera sostenida durante un año, y además con datos específicos de pacientes con hipercolesterolemia familiar hereditaria.

Datos similares arroja laroprovstat, con reducciones del 51% a 12 semanas, y ya en marcha un estudio de fase III (Azure) que incluirá a pacientes con hipercolesterolemia familiar hereditaria.

Uno de los datos a destacar para el Dr. Beltrán radica en que ambos fármacos están logrando una “alta adherencia”. No obstante, apunta que aún falta “la evidencia más crítica”, los datos de reducción de eventos cardiovasculares.

Una década de innovación

Los especialistas, reunidos en una mesa moderada por los Dres. Raimundo de Andrés, de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), y Miguel Ángel Barba, del Hospital Universitario de Albacete, también analizaron unos fármacos cuya diana terapéutica no es nueva, pero en la que se están obtenido resultados prometedores.

Como observa el Dr. Francisco J. Fuentes, del Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba), los inhibidores de CETP entran en un nuevo escenario con el desarrollo de obicetrapib, un “fármaco diferente de los anteriores con desarrollo clínico prometedor y resultados muy prometedores que creo que van a tener mucha aplicabilidad en hipercolesterolemia familiar y formas severas” de esta enfermedad. Este fármaco consigue inhibir en un 98% la actividad de la proteína CETP con una dosis diaria de 10mg.

Las reducciones se traducen en un 45% menos en el nivel de LDL y sostenida en el tiempo. Sin embargo, las investigaciones tratan de corroborar la tolerabilidad, la eficacia y el perfil de seguridad de esta molécula en los pacientes con esta patología.

En este sentido, otros estudios se han centrado en analizar cómo reduce los eventos cardiovasculares, concluyendo que efectivamente consigue disminuir la probabilidad de sufrir alguno. Sin embargo, el Dr. Fuentes adelanta que hay en marcha un “sólido programa clínico” de ensayos de fase III con obicetrapib, como los estudios Broadway, Brooklyn, Prevail, Tandem y Rembrandt.

El especialista se muestra confiado en que este fármaco ayude “a determinados pacientes por su mecanismo independiente del receptor LDL”, por lo que aventura que obicetrapib “probablemente tenga un papel muy interesante” a la hora de permitir una nueva opción terapéutica personalizada.

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