Los nudges en salud cardiovascular mejoran la adherencia y la prevención con intervenciones coste-efectivas

Fátima del Reino Iniesta
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo uno de los principales retos de salud pública, en gran medida por la dificultad para modificar hábitos de vida y mejorar la adherencia terapéutica. En este contexto, la economía del comportamiento ha abierto nuevas vías para influir en la toma de decisiones de los pacientes.

José María Abellán, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Murcia, ha destacado que «los nudges no solo son efectivos, sino que también son coste-efectivos». Estos nudges, también conocidos como «empujoncitos», son intervenciones basadas en la economía del comportamiento que buscan influir en la toma de decisiones de los pacientes de forma no coercitiva, facilitando la elección de opciones más saludables. Así se recoge en el informe Nudges al servicio de la salud cardiovascular, presentado este martes por la Fundación Gaspar Casal con la colaboración de Daiichi Sankyo en el Ateneo de Madrid.

Los nudges facilitan decisiones saludables sin imponerlas ni limitar la libertad del paciente

El documento, elaborado por un grupo multidisciplinar de expertos, analiza cómo estas estrategias pueden contribuir a mejorar la prevención cardiovascular mediante intervenciones sencillas, escalables y centradas en el paciente. Su capacidad para facilitar decisiones saludables sin restringir la libertad de elección los convierte en una herramienta especialmente relevante para el sistema sanitario.

De la teoría a la práctica

Durante la presentación del informe, el director general de la Fundación Gaspar Casal, Juan del Llano, ha subrayado que se trata del «resultado de un trabajo riguroso y científico», orientado a trasladar el conocimiento sobre comportamiento humano al diseño de políticas públicas más eficaces.

En este sentido, ha explicado que los nudges permiten «mejorar resultados en salud y elegir hábitos de vida más saludables», especialmente en un contexto en el que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de mortalidad.

El informe pone el foco en la necesidad de avanzar desde la evidencia científica hacia su aplicación práctica, integrando estas estrategias tanto en la asistencia sanitaria como en las políticas de salud pública.

Uno de los principales mensajes del informe es el valor de los nudges desde el punto de vista clínico y económico. El catedrático de Economía ha explicado que estas intervenciones se basan en microincentivos que «respetan siempre la libertad de elección». Según ha detallado durante su ponencia, los nudges pueden actuar en diferentes ámbitos: mejorar hábitos de vida, aumentar la adherencia a tratamientos, facilitar el autocuidado y la monitorización, y optimizar decisiones clínicas y preventivas.

El papel de los profesionales sanitarios

Durante la mesa redonda centrada en la aplicación práctica de los nudges, Agustín Blanco, responsable de la Unidad de Lípidos y Riesgo Vascular del Hospital 12 de Octubre, ha puesto el foco en la consulta clínica y en el rol del profesional sanitario. «Necesitamos ser ejemplo para los propios pacientes», ha afirmado, destacando la importancia de la coherencia entre el mensaje clínico y los hábitos del profesional. En esta línea, ha advertido que «si no damos ejemplo, los pacientes nunca nos van a tomar en serio».

Los profesionales sanitarios juegan un papel clave como referentes en hábitos saludables

Asimismo, ha subrayado la necesidad de disponer de más tiempo en consulta para trabajar los hábitos de vida y responsabilizar al paciente en la toma de decisiones. También ha defendido una mayor coordinación entre niveles asistenciales, señalando que la medicina es un trabajo en equipo. Entre las medidas propuestas, ha destacado el uso de herramientas como la e-consulta y la definición de criterios claros de derivación entre atención primaria y especializada.

El informe también resalta el papel de las asociaciones de pacientes en la implementación de los nudges. Maite San Saturnino, presidenta de Pacientes de la Fundación Española del Corazón, ha asegurado que estas entidades desempeñan «un papel fundamental, especialmente en este tipo de acciones». Según ha explicado , las asociaciones actúan como agentes de acompañamiento, mentoría y apoyo entre iguales, facilitando la adherencia terapéutica y el autocuidado.

La comunicación y la transparencia son claves para su aceptación por los pacientes

No obstante, ha advertido que su aceptación depende de varios factores: «Los nudges pueden ser bien recibidos, pero no deben de ser impuestos y deben de ser transparentes. La comunicación es vital». En este sentido, ha insistido en que estas intervenciones deben respetar la autonomía del paciente, evitar sesgos y garantizar la equidad en su aplicación.

El diseño conductual, clave del éxito

Desde la psicología, Hilda Gambara, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid ha destacado que el diseño de los nudges es determinante para su eficacia. «Es importante que sean fáciles de entender y fáciles de usar».

Además, ha recomendado centrarse en objetivos concretos y abordar los cambios de forma progresiva para mejorar la adherencia. En cuanto a la comunicación, ha defendido el uso de formatos visuales frente a probabilidades complejas: «Hay que manejar la información en términos visuales, no utilizar probabilidad y manejar los aspectos positivos».

Profesionales, pacientes y psicólogos coinciden en su potencial en prevención cardiovascular

Asimismo, ha puesto el acento en la transparencia y el codiseño con los pacientes. «Orientar sin ocultar», garantizando que las intervenciones estén alineadas con sus valores y necesidades.

Desde la industria, Marta González, directora de Value and Access del Área de Especialidades de Daiichi Sankyo, ha destacado que «una compañía como la nuestra puede aportar innovaciones terapéuticas». Además, ha subrayado la alineación con las estrategias de salud cardiovascular del Sistema Nacional de Salud, apostando por políticas que fomenten la innovación, la prevención y la calidad asistencial.

Los expertos han coincidido en que los nudges representan una herramienta no coercitiva, escalable y centrada en el paciente, con capacidad para integrarse en el sistema sanitario sin aumentar la carga asistencial.

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