“Los nuevos tratamientos están logrando que la persona con hemofilia tenga una autonomía similar a quien no la tiene”

Juan León García
Vídeo: Gabriela Vázquez Vegas / Ana Fernández Agüero
El Dr. José Manuel Calvo, jefe de Laboratorio de Hematología del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, no duda en hablar de un salto exponencial en la última década en hemofilia, gracias a la llegada de tratamientos que mejoran la eficacia, el perfil de seguridad y la comodidad en la administración. Es una “auténtica revolución”, celebra durante su participación en el primer episodio de la serie de videopodcast que iSanidad pone en marcha en colaboración con Novo Nordisk para hacer una fotografía actual de la situación que viven pacientes y profesionales.

De las “múltiples infusiones” cada semana se ha pasado a una o un par de ellas. De la vía intravenosa, a la subcutánea en muchos casos. Del riesgo elevado de sufrir hemorragias a una probabilidad ínfima y, con todo, la mejora de la calidad de vida de los pacientes con hemofilia A y B con y sin inhibidores, y la de sus familias.

“Al prevenir con estos tratamientos innovadores las complicaciones que tiene la hemofilia esto va a hacer que el paciente se sienta más confiado, seguro, empoderado”

De tal forma que la autonomía de los pacientes ha aumentado al ser menos dependientes del hospital. “Al prevenir con estos tratamientos las complicaciones que tiene la hemofilia (sobre todo la pérdida de salud articular), esto va a hacer que el paciente se sienta más confiado, seguro, empoderado”, describe el Dr. Calvo.

Aunque el hematólogo precisa que no se trata de que la persona con hemofilia pierda “el concepto” de su enfermedad, sí trabajan en “llegar a independizar” al paciente de la enfermedad y que tenga un grado de autonomía “muy similar al de una persona que no tenga hemofilia”.

Llegar antes y llegar más

Respecto a los desafíos que más preocupan a los profesionales, el experto no duda en mencionar la detección precoz y el acceso equitativo al tratamiento. “Estos siguen siendo aspectos claves especialmente en algunas regiones españolas”, reconoce. Pero hay otros que son motivo de atención, como la adherencia a la profilaxis especialmente cuando el paciente se encuentra bien, para evitar el daño articular a largo plazo producto de discontinuaciones en la adherencia.

Donde más camino queda por recorrer es en aquellos pacientes con hemofilia que desarrollan inhibidores. Estos requieren de un “seguimiento estrecho, una coordinación multidisciplinar” y, confiesa el Dr. Calvo durante el videopodcast, la llegada de nuevos tratamientos en personas con hemofilia B con resultados tan buenos como los que ya se dan en hemofilia A con inhibidor. “Estamos esperando las terapias rebalanceadoras como agua de mayo”, admite.

Si bien al mismo tiempo el trabajo en educación sanitaria es un pilar básico del abordaje integral de la hemofilia “para garantizar así un manejo mejor, homogéneo y actualizado en todos los niveles asistenciales, desde atención primaria hasta los máximos especialistas que deben tratar determinadas complicaciones que tienen las personas con hemofilia”, concluye.


Este contenido cuenta con el apoyo de Novo Nordisk.

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