Los venezolanos siguen buscando cuerpos de familiares

El Gobierno interino de Venezuela, en cabeza de Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello, reportó este viernes que el doble terremoto del pasado 24 de junio, ha dejado 5.546 muertos, 16.740 que sufrieron heridas y cerca de 18.000 personas que quedaron sin viviendas.

Sin embargo, cada reporte que se actualiza entre dos y tres días, carece de una cifra clave: los desaparecidos.

La semana pasada el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, se negó a dar la cifra a pesar de la presión de los periodistas extranjeros.

En el fondo probablemente sabe que la cifra es dolorosa, y el Gobierno que representa, carga con parte de la culpa de que los familiares no hayan podido recuperar los cadáveres de sus seres queridos.

«No tenemos los materiales»

En el estado La Guaira, a 40 minutos de Caracas, la destrucción es desoladora. Los edificios cercanos a la costa Caribe, han quedado en su mayoría o seriamente afectados o completamente derrumbados.

A diario, treinta días después de la tragedia, los familiares continúan trabajando codo a codo con los rescatistas para intentar recuperar el cuerpo de sus seres queridos lo más íntegramente posible.

«Yo no quiero que mi hermano haga parte de los escombros» relató a La FM José Luis, que vive en el occidente de Venezuela, pero quien viajó un día después de los terremotos a La Guaira para recuperar su cuerpo.

Su hermano estaba en el piso 10 de un edificio que colapsó completamente, y según relata, tan solo seis personas fueron rescatadas con vida.

El hombre cuenta que día a día, él mismo utiliza herramientas rudimentarias para levantar losa y sedimento con el fin de recuperar el cuerpo de su hermano.

En La Catía un barrio que queda en la parte alta de La Guaira, también se puede ver un rastro de destrucción de cientos de casas y edificios.

Algunos edificios se derrumbaron sobre su propio eje. Otros cayeron de lado. El conjunto de apartamentos La Catía II, partenece a este segundo grupo. El sótano de la edificación quedó intacto y rescatistas junto con familiares han podido entrar y ver los escombros desde allí. Pero también se han encontrado con partes de cuerpos humanos.

Jonathan Barrios, padre de la joven Nicole, encontró la pierna de su hija entre los restos del edificio dentro del sótano.

El grupo de Defensa Civil le dijo que la única opción que tenían para recuperar sus restos era por partes. Pero Jonathan quiere el cuerpo completo.

Sin embargo, carece de las herramientas necesarias para hacerlo. «No estamos requiriendo que nos ayuden con la calidad humana. Necesitamos materiales. Son nuestro familiares y queremos rescatarlos», dice uno de los voluntarios desde el sótano.

Nicole quedó atrapada en el edificio junto con al menos cinco compañeros más de trabajo que se reunieron en una habitación para ver un partido de fútbol.

El trabajo de los rescatistas

Los guaireños dicen que el trabajo de las autoridades no ha sido lo suficientemente eficiente para el rescate de los cuerpos. Pero la mayoría coincide en que los rescatistas internacionales han sido fundamentales para atender la emergencia.

En la zona de Playa Grande, uno de los edificios más icónicos de La Guaira quedó a medio derrumbarse.

El Jurel era una edificación en la parte alta del estado, cerca al icónico hotel Marriott que sufrió graves daños.

A pesar de que no cayó completamente, algunos pisos altos colapsaron y fueron soportados por otros pisos.

Cristian, de 18 años, perdió a su madre en un de esos pisos. Pero el rescate de su cuerpo representa un desafío mayúsculo debido a que para su recuperación, es necesario que los rescatistas trabajen desde la parte más alta.

Los Topos, uno de los grupos de ayuda de origen mexicano que más ha tenido presencia en La Guaira, lograron colgarse desde la parte más alta de la edificación, y con ayuda de cuerdas, han estado suspendidos en el aire con herramientas precarias para levantar losa y encontrar a la madre de Cristian.

«Desde las 6 de la tarde del 24 de junio empezó mi primera misión: encontrar el cuerpo de mi mamá. El segundo paso después de darle sepultura es poder procesar todo esto que no lo asimilo todavía», dijo.

Hace tres semanas se documentó el último rescate con vida de una persona el estado. Hernán Gil, un vigilante que pasó ocho días atrapado en el sótano de un edificio en Catía La Mar, salió con vida gracias a labor de bomberos multinacionales.

Desde entonces no se ha documentado un nuevo rescate con vida, a pesar de videos virales que han circulado en redes pero que carecen de autenticidad.

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