Mejorar la participación en cribados, reto en cáncer colorrectal

Nieves Sebastián Mongares
La detección precoz y correcta estadificación del cáncer colorrectal siguen siendo pilares esenciales en el pronóstico del cáncer colorrectal. A pesar de los numerosos avances en tratamiento que se han producido en los últimos años, si la enfermedad no se identifica pronto, el manejo se complica. Por ello, los expertos en esta materia ponen de relieve la importancia de mejorar la prevención primaria y secundaria de la enfermedad.

Como expone la Dra. Marta Orozco, especialista en el Servicio de Oncología Médica y en la Unidad de Tumores Digestivos en MD Anderson Cancer Center – Hospiten, “el gran reto continúa siendo mejorar la participación en los programas de cribado poblacional”. En esta misma línea se expresa el Dr. José Ignacio Martín Valadés, jefe de la Sección de Tumores Digestivos en MD Anderson Cancer Center – Hospiten, agregando que “han demostrado reducir de forma significativa la mortalidad por cáncer colorrectal y, con determinadas estrategias, también su incidencia, porque permite detectar y resecar lesiones premalignas”.

“Sin embargo –apunta la Dra. Orozco- su impacto depende de que la población participe de forma regular y de que el circuito diagnóstico posterior funcione adecuadamente”. Este es para el Dr. Martín Valadés un área clara de mejora, ya que como expone “la participación en los programas de cribado sigue siendo inferior a la deseable”.

Mejorar la educación sanitaria contribuiría a incrementar la participación en los cribados en cáncer colorrectal

Así, para el Dr. Martín Valadés, “es clave es llegar a un diagnóstico precoz y correcta estadificación, porque el estadio al diagnóstico sigue siendo el principal determinante pronóstico; esto requiere circuitos asistenciales ágiles desde la sospecha clínica o el cribado positivo, hasta la realización de la colonoscopia diagnóstica, la confirmación histológica y el estudio de extensión”.

Otro punto importante para el experto es mejorar la equidad en el acceso, garantizar la adherencia y ágil acceso a la colonoscopia tras un resultado positivo e identificar de forma más sistemática a los pacientes con riesgo hereditario o familiar, que requieren estrategias de vigilancia específicas”.

Asimismo, la Dra. Orozco subraya que “sigue habiendo margen de mejora en la identificación de pacientes de alto riesgo, como aquellos con antecedentes familiares, síndromes hereditarios o enfermedad inflamatoria intestinal, que requieren estrategias de vigilancia individualizadas”.

Por otra parte, el Dr. Martín Valadés explica que “en nuestro entorno, el cribado se ofrece actualmente a hombres y mujeres de entre 50 y 69 años cada dos años, mediante prueba de sangre oculta en heces con colonoscopia de confirmación en caso de resultado positivo”. Este grupo diana se ha establecido en base a la evidencia científica disponible, no obstante, la Dra. Orozco recuerda “el aumento de la incidencia de cáncer colorrectal en pacientes jóvenes, lo que obliga a no banalizar síntomas como rectorragia, anemia ferropénica o cambios persistentes en el ritmo intestinal”.

Los expertos llaman a no banalizar los signos de alarma en jóvenes por el aumento de incidencia en este grupo poblacional

Y es que, como precisa la Dra. Orozco, “aunque el cribado ha mejorado la detección precoz, todavía un número significativo de pacientes se diagnostica en fases localmente avanzadas o metastásicas; la mejora del pronóstico pasa por aumentar la efectividad del cribado y acortar los tiempos diagnósticos en pacientes con síntomas”.

Ambos expertos coinciden en que para para ello es esencial mejorar la educación en salud, sensibilizando sobre aquellos síntomas de sospecha asociados al cáncer colorrectal. Y, aunque la mejora de la detección temprana sigue siendo el principal desafío, la prevención primaria a través de hábitos saludables también es un elemento clave.

“Sabemos que una proporción significativa de los casos se relaciona con factores modificables como la dieta, el sedentarismo, la obesidad, el consumo de alcohol o el tabaco. Por tanto, promover hábitos de vida saludables sigue siendo una estrategia fundamental desde el punto de vista de salud pública”, explica el Dr. Martín Valadés. Aquí, añade la Dra. Orozco, “el principal problema no es la falta de evidencia científica sino la dificultad para trasladar ese conocimiento a intervenciones poblacionales eficaces y sostenidas en el tiempo”.

Abordaje multidisciplinar y decisiones coordinadas

Los especialistas se muestran de acuerdo en que una vez efectuado el diagnóstico es esencial la toma de decisiones coordinadas dentro de un equipo multidisciplinar como la Unidad de Tumores Digestivos que hay en la MD Anderson Cancer Center.

“El abordaje multidisciplinar es absolutamente central en cáncer colorrectal, porque el mejor resultado no depende de una sola decisión aislada, sino de muchas decisiones encadenadas y coordinadas: diagnóstico, estadificación, cirugía, tratamiento sistémico, anatomía patológica, radiología, endoscopia, soporte nutricional, rehabilitación y seguimiento”, subraya la Dra. Orozco. También el Dr. Martín Valadés se expresa en esta línea añadiendo que “la discusión de los casos en comités multidisciplinares permite integrar toda esta información y tomar decisiones de manera más ágil y ajustadas a las características del paciente y del tumor sobre resecabilidad, indicación de adyuvancia, secuenciación terapéutica, selección de biomarcadores y planificación del seguimiento”.

Adoptar este enfoque es también crucial de cara a seleccionar estrategias basadas en la medicina personalizada. En palabras del Dr. Martín Valadés, esto repercute en “la individualización del tratamiento en base al estadio y características biológicas/moleculares del tumor”. Contar con toda esta información, considera la Dra. Orozco, “permite elegir mejor a quién operar de entrada, a quién tratar antes de la cirugía, a quién intensificar o desescalar, y cómo minimizar toxicidades y secuelas”.

El abordaje multidisciplinar puede ayudar a tomar decisiones tras el diagnóstico, pero también a desescalar tratamientos o controlar las secuelas

Y también contribuye al control de los síntomas y secuelas. “En cáncer colorrectal es frecuente que los pacientes experimenten alteraciones del ritmo intestinal, neuropatía secundaria a quimioterapia, fatiga, problemas nutricionales o dificultades relacionadas con la presencia de un estoma. Estas situaciones pueden afectar significativamente a la calidad de vida y requieren un abordaje específico”, desarrolla la Dra. Orozco. Todo ello, sin dejar de lado la esfera psicosocial y emocional de los pacientes por el impacto que conlleva un diagnóstico o el miedo a la recaída.

Para finalizar, el Dr. Martín Valadés apunta que esta multidisciplinariedad “también es clave en el ámbito de la investigación clínica y traslacional”. “Muchos de los avances que hemos visto en los últimos años en cáncer colorrectal han surgido precisamente de la interacción entre la investigación básica en biología tumoral, el desarrollo de nuevos fármacos, avances en cirugía oncológica y los grandes grupos cooperativos que impulsan ensayos clínicos”, agrega el experto.

La colaboración entre especialidades también es fundamental para avanzar en investigación clínica y traslacional e impulsar el progreso en esta patología

En este sentido, el jefe de Sección de Tumores Digestivos del centro es que “el progreso en esta enfermedad depende, cada vez más, de esa colaboración entre disciplinas y no sólo de poder disponer de nuevos medicamentos, sino de responder mejor a preguntas como: qué pacientes se benefician realmente de intensificar o desescalar tratamiento, cómo incorporar biomarcadores emergentes, cómo mejorar la resección de enfermedad oligometastásica o cómo trasladar a la práctica intervenciones como el ejercicio estructurado”.

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