No vi que fuese más fácil en Reino Unido

Gema Maldonado Cantero
A Julia Ramírez le gusta investigar, saber que puede seguir aprendiendo continuamente, y ahora lo hace en España, aunque durante varios años no fue así. Se ha servido de sus conocimientos en el análisis de la señal de electrocardiograma para describir biomarcadores y ha descubierto nuevos genes que tienen que ver con el riesgo cardiovascular.

Aprovecha sus conocimientos como ingeniera de telecomunicaciones y experta en biomedicina, unidos al uso de la inteligencia artificial, para identificar personas con riesgo de muerte súbita, estratificar pacientes con enfermedad de las arterias coronarias para dirigir mejor sus tratamientos y hallar biomarcadores de riesgo cardiovascular específicos de hombres y de mujeres.

El objetivo en cada una de sus investigaciones es llevar sus resultados al día a día de la práctica clínica. Pero detrás de cada línea de investigación, de cada resultado, hay toda una trayectoria que muestra las dificultades que tiene investigar y poder tejer una carrera con continuidad en España y fuera de nuestras fronteras.

La investigadora del Instituto de Investigación e Ingeniería de Aragón de la Universidad de Aragón es una de las que pudieron retornar a España con los contratos María Zambrano, diseñados para traer de vuelta talentos como el suyo, que investigaba en Reino Unido. Pero la iniciativa, con una duración de tres años por contrato, no ha tenido una continuidad para retener y consolidar a estos investigadores. Tuvo la posibilidad de solicitar un contrato Ramón y Cajal, «y la suerte de conseguirlo», cuenta a iSanidad, lo que le permite tener asegurada su actividad investigadora hasta febrero de 2028 y espera poder consolidar su puesto después como investigadora de la Universidad de Aragón termine.

«La carrera investigadora en Reino Unido es supercompetitiva: hay que ser no solo muy bueno, sino el mejor»

Desde su retorno hace seis años, ha conseguido liderar y codirigir tres proyectos de investigación que tiene en curso. Y aunque señala las carencias de España en materia de investigación científica y lo que podría aprender de otros países, tampoco idealiza lo vivido en Reino Unido. «No vi que fuese más fácil. La carrera investigadora allí es supercompetitiva: hay que ser no solo muy bueno, sino el mejor», señala.

¿Cómo pasa una graduada en Ingeniería de Telecomunicaciones a dirigir su doctorado hacia la biomedicina y a investigar actualmente sobre riesgos cardiovasculares?
En la carrera hay tres especialidades, una de ellas es procesado de señal y, en mi caso, el procesado de señal de electrocardiograma. Al terminar, hice un máster de ingeniería biomédica, donde aprendí las bases fisiológicas del cuerpo humano para poder entender lo que es la señal de electrocardiograma, porque para poder investigar tenemos que saber lo que refleja. Desde el principio me interesó la ingeniería biomédica, pero en el momento en que comencé la universidad no existía el grado.

Durante la tesis estudié el análisis de la señal de electrocardiograma para sacar marcadores de riesgo cardiovascular y, después, estuve cinco años en un laboratorio de medicina molecular en Londres, donde aprendí todas las técnicas de genética y estadística genética para investigar los genes que modulan la señal eléctrica del corazón.

¿Por qué se lanzó a la carrera investigadora, que puede llegar a ser precaria en algunos casos, en vez de optar por fichar por una empresa multinacional, por ejemplo?
Pensé que una multinacional me podría llegar a aburrir; no me llamaba tanto el hecho de ganar dinero y estabilizarme tan pronto como poder seguir aprendiendo de manera continua, que es una de las cosas positivas de la investigación. Tenía la sensación, y la sigo teniendo, de que en una multinacional nunca trabajaría en mi propio proyecto y tendría menos libertad y posibilidad de ir tocando distintas áreas.

«En una multinacional nunca trabajaría en mi propio proyecto y tendría menos libertad y posibilidad de ir tocando distintas áreas»

«Una multinacional me podría llegar a aburrir; no me llamaba tanto ganar dinero y estabilizarme tan pronto como poder seguir aprendiendo de manera continua»

¿En qué proyectos de investigación está inmersa ahora mismo y qué objetivos persigue con ellos? ¿podrán llevarse sus resultados a la práctica clínica?
En tres proyectos que intentan optimizar la estratificación de riesgo cardiovascular con el objetivo de trasladar los resultados a la práctica clínica. En los tres soy investigadora principal o coinvestigadora principal.

En el primer proyecto nos centramos en pacientes que tienen enfermedad de las arterias coronarias, que provoca su taponamiento, generalmente por la edad y las placas de colesterol. Cada paciente tiene una trayectoria distinta, algunos tienen mucha insuficiencia cardiaca y otros no, por lo que es difícil acertar con el tratamiento. Lo que intentamos es estratificar la trayectoria clínica de estos pacientes utilizando inteligencia artificial, análisis de electrocardiograma y su genética.

«Intentamos estratificar la trayectoria clínica de paciente con enfermedad arterial coronaria, identificar sujetos en riesgo de muerte súbita cardiaca y encontrar marcadores de riesgo específicos en hombres y en mujeres»

En el segundo proyecto intentamos identificar sujetos en riesgo de muerte súbita cardiaca, algo que, por desgracia, ocurre en la población general. Y lo hacemos también con inteligencia artificial y genética. El tercer proyecto es el más novedoso; empezó en septiembre de 2024 y nos centramos en encontrar marcadores de riesgo específicos en hombres y en mujeres, porque hay una gran brecha de género que está por descubrir. En la práctica clínica generalmente se utilizan los mismos criterios en ambos sexos, pero las mujeres tienen otro perfil.

Ha pasado por diferentes instituciones investigadoras, no solo en España, también fuera de España. ¿Qué tienen esos otros países que le falta al ecosistema de investigación aquí?
He estado en Suiza y, principalmente, en el Reino Unido. De Suiza destacaría la cantidad de dinero que tienen, con eso es más fácil hacer investigación. En Reino Unido tienen mucha cultura de la investigación, hay mucha conciencia social de lo importante que es investigar; el ministerio invierte mucho dinero, hay numerosas empresas privadas y fundaciones que invierten en investigación y pude ver y participar en muchos eventos de diseminación donde los investigadores están con la gente en la calle, con pacientes, con niños, haciendo actividades. Aquí en España se también empieza a hacerse pero allí la sociedad da mucho peso a la investigación.

«Tiene que haber más interés de las empresas en financiar estudios de doctorado para incentivar el desarrollo dentro de sus propias empresas»

Por otra parte, en Reino Unido, y en otros países, hay mucha más comunicación entre la investigación en la universidad y las empresas, hay más inversión de las empresas en la universidad y los resultados de la investigación académica se trasladan a la empresa. La investigación en España podría mejorar en este sentido.

¿Hay más facilidades en Reino Unido para poder tener continuidad en la carrera investigadora?
En mi experiencia no vi que fuese más fácil que en España. La carrera investigadora allí es supercompetitiva: hay que ser no solo bueno, sino el mejor. Las universidades hacen contratos para dar clase o para investigar y si te dedicas a esto, tienes que llevar mucho dinero a la universidad con proyectos de investigación, y es muy complicado que te concedan esos proyectos.

¿Y cómo puede mejorar la investigación en España? 
Creando conciencia social de la importancia de investigar porque necesitamos más dinero. Las convocatorias del ministerio son anuales mientras en Reino Unido, por comparar, las puedes pedir cuando quieras, no tiene esa limitación temporal.

«Hay que crear conciencia social de la importancia de investigar porque necesitamos más dinero» 

Tiene que haber más interés de las empresas en financiar estudios de doctorado para incentivar el desarrollo dentro de sus propias empresas. Es cierto que hay algunos programas de doctorado en empresas, pero solo hay una convocatoria al año y salen pocas plazas.

Hay mucha limitación económica porque a la investigación no se le da la importancia que debería. Consideramos importante la sanidad, la educación, y la investigación debería ser otra pata fundamental del país, pero no lo es. Es cierto que esto está cambiando y estamos en el camino correcto, pero bastante por detrás de lo que debería ser.

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